Nubarrones en el horizonte y poca claridad de la clase política

Las demoras por Ley Bases y la ley sobre el sistema previsional, pusieron en duda la gobernabilidad y postergará inversiones. Escribe Rodolfo Cavagnaro.

Rodolfo Cavagnaro

Esta semana se cayeron todos los paradigmas con los que se venía manejando el gobierno y la economía. A las denuncias por alimentos, muy amañada pero muy mal gestionada por el gobierno, se le agregaron actitudes del Diputados, que impusieron una reforma previsional, pero se negaron a eliminar jubilaciones de privilegio. Son cosas que, realmente, sumadas al tema de la Ley Bases, hacen un panorama político muy complicado para el gobierno.

Los ingresos de los jubilados son muy magros y, realmente, un 8,5% en el ingreso individual no hacen diferencia en el ingreso del jubilado, pero, cuando se toma la cuenta macro, esta reforma representa un 0,4% del PBI. Casualmente, esta decisión implica gastar la totalidad de lo que se obtendría en caso de aprobarse el paquete impositivo, que acompaña la Ley Bases. El proyecto es irresponsable porque no señala las fuentes de financiamiento y, además, es un peligroso intento de manejarle la caja al ejecutivo. Si Milei lo convalida, la gobernabilidad estará en riesgo por responsabilidad de los legisladores que están teniendo una actitud golpista.

Esta puja de poder no tiene sentido. El ejecutivo debe reconocer la existencia de los legisladores y tener claro cuáles son los límites, pero los legisladores deben reconocer la existencia del Ejecutivo y, aunque no tenga mayoría legislativas, no pueden imponerle gastos sin proveerle los recursos, ya que es una actitud de patota totalmente irresponsable.

En el medio de esta tormenta política la reacción del mercado fue de temor, como era de esperar. Si a esto le sumamos las dudas respecto de la Ley Bases, que nadie sabe si se aprobará, porque los legisladores le buscan nuevas modificaciones todos los días, se agravaron las dudas acerca de la gobernabilidad y de las posibilidades que tendría el gobierno de disponer de herramientas idóneas para afrontar el futuro. Entre ellas se juega la reforma laboral, que los legisladores no quieren sacar de forma irresponsable, que posibilitaría un blanqueo laboral y las posibilidades de blanquear a los trabajadores en negro.

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Ante todo esto, los mercados reaccionaron mal. Los bonos argentinos bajaron y eso hizo que subiera el riesgo país. Los inversores, además, se volcaron sobre el dólar blue, tendencia que comenzó cuando el BCRA bajó en exceso la tasa de interés, pero se aceleró con las discusiones de la ley bases y mucho más con la arremetida de los diputados con el sistema previsional. El dólar libre, que había estado tranquilo, desde enero, subió un 30% en menos de un mes.

Por otra parte, su fue sumando la inestabilidad política generada por el tema de los alimentos, que era un problema de la gestión anterior, pero mal gestionado por esta administración. Muchos problemas que se producen son por falta gestión y la inexperiencia de los funcionarios en el manejo de administración pública. Pero lo más peligroso es que radicales y peronistas han comprobado que pueden juntar dos tercios y, cebados como están, podrían intentar un juicio político al presidente, algo sobre lo que viene amenazando el senador formoseño Mayans.

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Esto es parte de las dudas de gobernabilidad que, disparadas, no se recuperarán hasta que se compruebe un cambio en la composición el Congreso en 2025 y habrá que esperar hasta entonces para que las empresas decidan invertir. O sea que la recuperación de la economía y del empleo deberán esperar un año más por la acción de estos inescrupulosos.

Los riesgos de inflación y el cepo

La semana pasada advertimos sobre el riesgo de un rebrote inflacionario. Por ahora, esperamos que la semana próxima el INDEC de a conocer los datos de mayo, que darían alrededor del 5%, merced a la quietud en el rubro alimentos y a la postergación de ajustes en precios tarifas públicas, que no se puede prolongar por mucho tiempo.

La verdad es que algunas consultoras ya comenzaron a medir ciertos aumentos de precios en alimentos en la última semana de mayo y el nuevo aumento del precio de las naftas y la proyección de estos ya anticipa el panorama. Además, ya están llegando boletas con nuevos valores de servicios públicos. Todo haría prever que el mes de junio podría registrar un índice de algo más del 6% y ese es el error de forzar un índice bajo un mes, pero deber sincerarlo más adelante. Más vale hacerlo todo junto y no generar falsas expectativas.

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El otro factor que no permitiría bajar los índices es la política indexatoria, ya que se determinó que todas las tarifas de servicios ajusten por inflación, mientras el miso gobierno ajusta algunos impuestos, como el de combustibles, también por inflación. La indexación genera suba de precios, no por emisión monetaria, sino por expectativas. El problema es que, en una economía que no aumenta su oferta monetaria, la indexación termina agudizando la recesión.

Otro problema puede derivar de las consecuencias de la suba del dólar blue, que terminó la semana en $1255, porque genera expectativas de una mayor devaluación del dólar oficial. Esta es una de las razones por las que los exportadores de granos no liquidan sus exportaciones y aumentan las ventas de silo bolsas, mediante los cuales los productores retienen su producción.

Con este esquema, el Gobierno debería salir del cepo lo más rápido posible porque, si se demora más y hay un rebote inflacionario, se le hará más difícil hacerlo porque el mercado está preparado para alinear el dólar libre en los niveles del blue. Posiblemente, luego baje un poco, pero la salida sería un poco tumultuosa. El presidente y Caputo tiene miedo de salir y quieren tener reservas para intervenir, pero no van a conseguir esas reservas si no liberan el cepo. Es un juego loco, pero es lo que han conseguido por demorar una decisión al respecto.

Entre las dudas política, el posible rebote inflacionario y la demora en resolver el tema del cepo se ha generado un escenario lleno de desconfianza y el problema es que, cuando llega este estado de ánimo, demora mucho en irse. Es probable que estos estos actos fallidos condenen al gobierno, y a la Argentina, a tener que esperar los resultados de las elecciones del 2025. Los operadores y los empresarios tienen miedo de la falta de gobernabilidad.


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