Cómo y cuáles son las obras al "estilo Milei" que hizo Chile, principal referencia

Chile tiene 80 mil kilómetros de caminos pavimentados, de los cuales 3.000 son concesionados. Pero los recursos que estos caminos concesionados han liberado para el Estado, han permitido mejorar del orden de 10 a 12 mil kilómetros de la red alternativa.

El presidente electo Javier Milei sostuvo que "vamos a ir a un sistema de iniciativa privada a la chilena". Lo hizo luego de señalar que no seguiría con el actual sistema de obras públicas impulsadas desde el Estado nacional que ha producido en el pasado reciente, con el kirchnerismo, casos como el de Lázaro Báez: le pagaron y nunca hizo las rutas.


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Justamente la obra pública ha sido uno de los ejes de la corrupción de la que se acusa a la expresidenta Cristina Kirchner y culpa de ese manejo arbitrario surgió Milei y sus ideas.

Es algo que ya había planteado durante su campaña y que ahora explicitó: "Nosotros no tenemos plata, con lo cual esas obras pueden ser entregadas al sector privado y que las termine el sector privado". Curiosamente, el presidente abiertamente antisocialista espera poder aplicar una política que en Chile inauguró un presidente de sesgo socialista (Partido por la Democracia), como Ricardo Lagos.

Iniciado en Chile en 1993 con la construcción del túnel El Melón, la primera obra concesionada de Chile, que conecta las provincias de Quillota y Petorca de la Región de Valparaíso, el sistema de concesiones se transformó en la principal herramienta para levantar infraestructura pública en el país sudamericano. 

Las pymes constructoras valoran el "colchón" del gobierno mendocino ante el "fin de la obra pública" nacional

En Argentina ha generado ruido y preocupación. Las pymes constructoras sostienen que van a tener que paralizar obras financiadas por la Nación y que tendrán que despedir trabajadores. Autoridades municipales tanto radicales como peronistas, en Mendoza, han dado cuenta de que "poco podría interesarle a un privado hacer obras básicas en un municipio". Así se manifestaron recientemente tanto Fernando Ubieta, jefe comunal peronista paceño (en cuya comuna ganó Milei) y el secretario de Obras y Servicios Públicos de Godoy Cruz, Diego Coronel.

El presidente de la Cámara Argentina de Pymes Constructoras, el mendocino Gerardo Fernández, defendió el actual modelo y acusó a "empresarios corruptos, que no somos todos" de la decisión de Milei. "Nadie desde el sector privado va a querer hacer una ruta que lleve, por ejemplo, a la escuela de La Jaula, al sudoeste de San Carlos, en el límite con San Rafael y Chile", ejemplificó en diálogo con el programa "Tenés que saberlo", por 91.9 Radio Jornada, en diálogo con Gabriel Conte y Laura Prudencio, sus conductores. Cabe acotar que tampoco se interesó el Estado en eso, hasta ahora.

"A 30 años de su puesta en marcha, es un modelo que suma una inversión total de 28 mil millones de dólares , equivalentes a alrededor de 12 años del todo el presupuesto del Ministerio de Obras Públicas destinado a nuevas obras", evaluó en un informe especial, centrado en el nuevo presidente argentino, el diario español El País desde su nueva versión chilena.

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La periodista Antonieta de la Fuente citó allí que el sistema chileno "consiste en licitar entre empresas privadas, tanto nacionales como internacionales, la construcción de grandes obras de infraestructura pública destinadas a servicio o uso público, a través de contratos de concesión entre el Ministerio de Obras Públicas  y las firmas concesionarias"

La explicación continuó así: "Una vez construidas, estas compañías se hacen cargo de las actividades necesarias para la adecuada prestación o funcionamiento de la obra o servicio, bajo la vigilancia de las autoridades. A cambio, obtienen una remuneración que puede variar de acuerdo a la obra en derechos, tarifas, tasas, valorizaciones, o en la participación que se le otorgue en la explotación del bien. En otras palabras, el privado construye y recibe el derecho de explotar esa inversión. Esto ocurre, por ejemplo, en el caso de las autopistas que pueden cobrar peajes a sus usuarios por 20 o hasta 35 años, según estipule el contrato. Una vez cumplido ese plazo, el Estado puede hacerse cargo del servicio o iniciar una nueva licitación para su explotación y mantenimiento".

De tal modo, en los últimos 30 años Chile ha levantado autopistas, puentes, hospitales, cárceles, aeropuertos, entre otros, bajo esta modalidad, que hoy constituyen gran parte de la infraestructura pública de Chile que muchos mendocinos conocen, por el vínculo muy fuerte que hay entre Mendoza y la nación trasandina.

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Para Carlos Cruz, director ejecutivo del Consejo de Políticas de Infraestructura y exministro de Obras Públicas del gobierno del expresidente Ricardo Lagos  (2000-2006), el sistema chileno consiste en que "el Estado asume la responsabilidad de proveer a la comunidad de la infraestructura necesaria para el desarrollo del país y lo que busca es distintas formas para financiar esa infraestructura para cumplir este objetivo. Esto se piensa que es privatización, pero son distintas aproximaciones para buscar solución a las carencias de infraestructura".

Y agregó a El País que es un sistema que ha tenido éxito. "Hoy la red caminera de Chile es reconocida como una de las mejores de América Latina, y se han construido 20 hospitales concesionados, 10 cárceles, y eso es algo que hay que considerar como parte del éxito, pero a la vez ha permitido que los recursos públicos que se podían haber destinado para esos fines, hayan sido destinados a mejorar la infraestructura complementaria. Chile tiene 80 mil kilómetros de caminos pavimentados, de los cuales 3.000 son concesionados. Pero los recursos que estos caminos concesionados han liberado para el Estado, han permitido mejorar del orden de 10 a 12 mil kilómetros de la red alternativa", explica el exsecretario de Estado.


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