¿La furia granicera continuará?

Por efecto del Cambio Climático las precipitaciones de agua y granizo serán cada vez frecuentes y severas. El sistema de alerta sólo puede anticipar la gravedad del daño unos pocos minutos antes del evento extremo

La furia granicera se llevó el miércoles pasado el trabajo de muchos productores de Maipú, Lavalle, Luján, Rivadavia y San Martín arrasando 12 mil hectáreas de cultivos. Los testimonios describen al evento como un "mini tornado" que en minutos destruyó todo a su paso, generando roturas de techos, puentes caídos, abolladuras en autos, cortes de luz y rutas colapsadas por la cantidad de agua, hojas y ramas caídas. 


Eluani, titular de Contingencias: "No están funcionando los modelos predictivos de tormentas"

En tanto llega la ayuda económica para salvar lo que se pueda y hacer las tareas de restauración de la tierra, el panorama dado por los pronósticos meteorológicos anticipa que este tipo de tormentas podría repetirse al menos hasta el fin del verano, como lo vienen haciendo desde octubre del año pasado hasta ahora.

La explicación de porqué se repiten tanto estos eventos extremos reside en dos factores que se combinan negativamente: la presencia de la corriente marina del Niño y el cambio climático.

El Niño ya venía anunciándose por las proyecciones de la Organización Meteorológica Mundial desde mediados del año pasado, sobre todo porque su presencia trae un aumento significativo de precipitaciones en forma de lluvia o granizo por encima de lo normal. El Niño es un fenómeno natural que se caracteriza por un calentamiento anómalo en las temperaturas superficiales del mar en la región del Océano Pacífico Tropical. Esto tradicionalmente está acompañado por cambios en la circulación atmosférica de gran escala, lo que afecta los patrones de precipitación en diversas regiones del planeta. Como consecuencia, la cantidad y la frecuencia de las precipitaciones aumentan significativamente.

Las efectos del cambio climático tampoco ayudan. La misma OMM concluyó que el 2023 fue el año más caluroso jamás registrado a partir de seis conjuntos de datos internacionales utilizados para monitorear las temperaturas mundiales, algunos de los cuales se remontan hasta 1850. La temperatura del planeta estuvo casi 1.5°C por encima de los niveles preindustriales.

Esto produce en Argentina una tropicalización paulatina del clima de los días con olas de calor en todas las regiones, con un crecimiento de precipitaciones extremas, y la "desaparición" de las 4 estaciones del año.

El daño fue casi total en la cosecha de melones

El daño fue casi total en la cosecha de melones

Sin embargo, Julio Eluani, titular de la Dirección de Contingencias Climáticas introdujo otro aspecto en relación a la predicción de las tormentas.

En el programa "Tenes que Saberlo", por Radio Jornada, explicó que no están funcionando los modelos predictivos para anticipar una situación tan grave como la registrada el miércoles al atardecer. "Se han desarrollado en el mundo una serie de modelos en donde uno ingresa insumos de información y le arrojan la probabilidad de que ocurra tal cosa, esos modelos no están cumpliendo y el clima está actuando de manera novedosa", indicó.

La predicción de eventos severos requiere estudios profundos

Sin embargo, Marcos Benedicto, meteorólogo experto en clima de montaña, analista de datos observacionales y becario doctoral en Conicet relativizó este punto. Según su opinión, "las tormentas son localizadas, severas y por eso son difíciles de pronosticar. Hay que tener cada aspecto muy bien estudiado, armar los modelos, setear los modelos para que tengan una alta tasa de acierto. En parte es cierto lo que dice, pero falta mucho que estudiar, tienes que tener una buena base de investigación y saber cómo son las tormentas, dónde se forman, a qué hora, qué entornos las favorecen, cual es el parámetro que se ajustan a las tormentas locales. Entonces, no se trata de tomar un modelo y luego interpretar los resultados. Lo primero que hay que hacer antes de usar un modelo, es estudiar. Si logras, tener una base física y conociendo las tormentas, entonces puedes empezar a probar modelos. Obvio que no será asertivo 100% pero con una tasa de aciertos importantes, podes tener un sistema de alerta".

El problema es que los modelos no son adaptados acá, hay mucho investigación que hacer antes. Este tipo de tormentas la hemos tenido toda la vida, lo que pasa es que cada vez son más frecuentes. Por eso se habla de fenómenos extremos, porque salen de la medida, son algo anómalo, como en este caso, con mucha densidad de granizo, en poco tiempo y en un lugar focalizado. 

Ahora, indicó Benedicto "¿como predecir el tamaño del granizo?, es algo mucho más difícil de pronosticar. Por ejemplo en Buenos Aires se hace, y se advierte sobre lo que puede ocurrir, pero lo más precisos son con 15 minutos de anticipación cuando ya se formó la tormenta, no se salva el campo pero al menos te puedes resguardar la gente.

En definitiva, las tormentas con gran cantidad de agua y granizo no van a desaparecer, aun en años de régimen seco. Por lo que queda es tener una estrategia de adaptación al cambio climático, en tanto se siguen en paralelo acciones para mitigar su efecto invernadero.

La tormenta dejó daños importantes en vehículos

La tormenta dejó daños importantes en vehículos

Adaptación al cambio climático

En este sentido, según Sebastián Melchor, subsecretario de Ambiente de la provincia explicó que en los países como en el nuestro, lo central y lo más costoso es la adaptación al cambio climático. Argentina ha sufrido en los últimos 10 años tres crisis importantes. La devaluación de Mauricio Macri por la sequía y la pérdida de exportación de granos y sin dólares, devaluó. La segunda gran crisis fue el Covid, también como efecto del cambio climático y la tercera es la sequía nuevamente del gobierno de Alberto Fernandez, más de 15 mil millones de pérdidas de exportaciones. Entonces, nuestras economías son vulnerables al cambio climático"

Y agregó el funcionario "en la provincia, tenemos vulnerabilidades, nuestra economía está vinculada al recurso hídrico y los caudales de los ríos, por la pérdida de las precipitaciones de nieve en alta montaña, lo estamos transitando, y ahora tenemos la coyuntura del Niño. Somos vulnerables y debemos construir respuestas de infraestructura para adaptarnos. Esto tiene varios aspectos como el ordenamiento territorial del piedemonte, la suma de tres bases nuevas para combatir incendios y actualmente la provincia está trabajando en su inventario de gases de efecto invernadero y su plan de acción climática que nos permitirá con bases científica para reducir emisiones y líneas de trabajo para la adaptación".

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