Portezuelo: el fantasma del PJ que inquieta a los mortales radicales

Con sólo asomarse, un espectro con forma peronista amenaza al trabajo que desde hace décadas realiza Mendoza para obtener su obra mayor, con el radicalismo como adalid.

Horacio Meilán

La mayoría de los mortales coincide en que los fantasmas no existen. Aunque en política -el arte de lo posible- la creencia en espectros suele tener visos de realidad. Mucho más cuando esas "apariciones" hacen tambalear un trabajo de décadas, soportando numerosos vaivenes en pos del desarrollo energético y económico.

Eso es exactamente lo que ven algunos funcionarios radicales mendocinos. El fantasma de que Portezuelo del Viento se postergue vuelve asomar y lo hace de la mano de su peor enemigo: el Justicialismo. Eso pone muy nervioso al Gobierno local y a los políticos que trabajaron para que este "megaproyecto" hoy esté en proceso de licitación.

Es que no sólo se rompería el sueño de una presa proyectada hace casi medio siglo, sino que además, se echaría por tierra la obra "más importante de la Argentina" en la actualidad. Sobre todo teniendo en cuenta que a pesar de las dudas, hasta ahora la Nación, primero de la mano de Mauricio Macri (Cambiemos) y luego del justicialista Alberto Fernández, ha honrado su compromiso y ha hecho los primeros depósitos para avanzar en el proceso.

Pero el propio presidente ya puso en duda esa continuidad, cuando el viernes en La Pampa, señaló, aduciendo -y tomando como propia una decisión de Estado- que él no quiere "financiar una obra que está cuestionada por cuatro de las cinco provincias" involucradas. Incluso lo dijo incursionando en un grueso error, al confundir al río Colorado (que efectivamente pasa por 5 provincias) con el Atuel (punto principal de una añosa disputa entre La Pampa y Mendoza).

La convocatoria que el ministro del Interior, Wado De Pedro, hizo a los gobernadores del COIRCO (Comité Interjurisdiccional del Río Colorado) para el próximo 26 de junio, y esa decisión revocar la resolución presidencial 604/19, que archivaba el pedido de La Pampa de un laudo presidencial, luego que el comité de cuenca autorizara el inicio de la construcción del complejo hidroeléctrico, fue lo que disparó el temor colectivo de los mendocinos.

El temor es que una mera posición partidista anule la gran obra mendocina. Y que el emprendimiento termine siendo un botín del PJ, más allá de cualquier pretensión energética, económica, ambiental o social. Hay especulaciones lógicas, por las discusiones en el Congreso, donde la UCR, liderada por el diputado nacional y ex gobernador Alfredo Cornejo, cuestiona la postulación de Daniel Rafecas a procurador general de la Nación. Pero eso no va en desmedro de las especulaciones de un PJ unido para birlarle el proyecto a la Mendoza gobernada por el radicalismo.

Las voces radicales emergieron casi de inmediato a la convocatoria de De Pedro. La red social Twitter fue el canal elegido para reivindicar la obra que cobró el mayor impulso en la gestión local de Cornejo y la nacional de Macri.

Legisladores nacionales de la UCR como el senador Julio Cobos o la diputada, Claudia Najul, mostraron la marca de ese temor fantasmal. Najul hizo un llamado directo a sus pares peronistas para salir a defender la posición mendocina. "Quienes hablan al oído de Alberto Fernández deben decirle que Portezuelo no puede frenarse", destacó la ex ministra de Salud, tal vez pensando en la ahora encumbrada Anabel Fernández Sagasti, con línea directa en Casa Rosada.

Cobos por su lado, sin nombrar al PJ, recalcó que Portezuelo es "la obra hidroeléctrica más importante" de la Argentina y que "significará miles de puestos de trabajo".

Hubo otros más duros. "Si tocan a Portezuelo qué kilombo se va a armar", escribió Federico Zamarbide.

Hasta ahora sólo los radicales muestran su consternación. El PJ local todavía no alza su voz ni toma una posición al respecto. Esa actitud es la que más altera los nervios radicales. Nadie olvida las palabras que en abril pasado lanzó el exgobernador pampeano, Carlos Verna, cuando Fernández mantuvo el plan de avanzar con Portezuelo. "Antes nos cagaba Macri, ahora nos cagó un compañero" dijo Verna, al enterarse de que el jefe del Ejecutivo dejó afuera del reperfilamiento de deuda los fondos para avanzar con Portezuelo.

Eso, sumado a la acción de De Pedro, horas antes de que el Presidente viajase a La Pampa donde finalmente puso en duda la continuidad de la obra, propicia un cóctel que ningún radical quiere probar.

No es ilógico pensar entonces que el miedo a que la pertenencia partidaria sea prioridad para la militancia peronista. Y que antes de perjudicar a un "compañero", sea preferible quedar mal con los radicales.

Entonces, quizás no importe que hubo algunos gobernadores peronistas que pelearon por resolver a favor de Mendoza el conflicto con La Pampa por el río Atuel.

Ni tampoco que fuera el propio Néstor Kirchner (siempre vindicado por A. Fernández) quien en agosto de 2006 firmó un compromiso con el entonces gobernador Cobos por más de $1.005 millones para financiar la obra, lo que en 2007 refrendó en el decreto 687. Y que parte de esas acciones fueron también para compensar a Mendoza, harta de ser perjudicada por décadas de promoción industrial en las provincias vecinas de Cuyo.

La historia puede dar testimonio de proyectos que, por más grandiosos que fueran, se postergaron. Tampoco han faltado los "megaproyectos" utilizados electoralmente. El mismo Verna ha ganado elecciones en La Pampa izando la bandera contra Mendoza por el Atuel. Y hasta su entorno le atribuyó a Portezuelo la calidad de "promesa electoral" de Macri para Mendoza en 2018.

Con este escenario, a la reunión del próximo 26 de junio, el Gobierno mendocino, comandado por la UCR, deberá concurrir con muchos más argumentos que los esgrimidos hasta ahora. Ya no tendrán la misma validez los estudios ambientales, sociales y económicos en los que trabajaron "17 entes nacionales y provinciales, 4 universidades y 7 consultoras" (como explicó el ministro de Economía, Enrique Vaquié, en su propia queja por Twitter), los análisis de impacto ambiental ni las promesas de generación de miles de puestos de trabajo ni el anhelado desarrollo energético de gran parte del país.

Es que la relación de fuerzas en el COIRCO ha cambiado. En 2019 cuatro de las cinco provincias (excepto La Pampa) mostraron su apoyo a lo que Macri habilitó. En ese tiempo, el Movimiento Popular Neuquino, eterno espacio gobernante de Neuquén, se mostraba cercano a Macri, pero a finales de año viró su postura hacia Fernández, que ganó la Presidencia. Buenos Aires, hasta diciembre gobernada por el macrismo, hoy tiene al ultra K Axel Kicilloff al frente. Y si bien Río Negro ha tenido una histórica posición favorable a Portezuelo, es una duda cómo se comportará su gobernadora, Arabela Carreras, de Juntos Somos Río Negro.

Y si bien hay quien dice que ahora La Pampa no está en contra sino que quiere ser parte de la administración de Portezuelo, está claro que Mendoza la tiene complicada y queda en manos del peronismo el destino de la mega-obra.

El tuit de la diputada provincial María José Sanz contra Alberto Fernández, no exento de sorna, muestra claramente lo que están pensando los mortales radicales en estas horas: "Confunde el Atuel con el Colorado... o falta geografía o sobra PJ ahí".

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