"Se pudrió todo": productores rurales de Maipú relatan cómo la crecida del Arroyo Claro arrasó con sus fincas

Tras la tormenta del fin de semana, agricultores de la zona rural describieron en Radio Post la pérdida total de cultivos, viviendas inundadas y el reclamo urgente por obras y limpieza del cauce. "Estamos cansados: si vuelve a llover, esto empeora", advirtieron.

La crecida del Arroyo Claro, un canal aluvional que atraviesa la zona rural de Maipú, dejó un panorama devastador para decenas de productores. En una recorrida realizada por el móvil de Radio Post, el periodista Julián Chabert dialogó con vecinos y finqueros que, aún con el agua corriendo por los callejones, describieron pérdidas totales en hortalizas, zapallos, viñedos y viviendas.

"Ha traído una cantidad de agua que hacía muchos años que no tenía y los finqueros de la zona han perdido todo", relató Chabert desde el lugar, mientras anticipaba la difusión de videos en los que se observaba la producción flotando dentro de las parcelas. "En la inundación pasan flotando los zapallos", señaló.

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Uno de los productores, identificado como Amador, explicó el impacto inmediato sobre los cultivos: "Tenía lechuga, repollo, de todo, tenía pan de choclo, perdí todo". Y detalló por qué la recuperación es prácticamente imposible: "Se apachurra todo, queda lleno de barro. Ya no sirve más. Tenés que esperar que se seque, 30 días por lo menos para volver a preparar y plantar. Y para volver a tener algo, tres meses como mínimo".

Otro vecino, vinculado a la firma Molina y Martín Cereles, confirmó que la escena se repite en toda la zona: "Teníamos zapallo, tomate, pimiento, eso se perdió todo, porque se inundó todo. Directamente se pudre y no sirve más". Sobre las imágenes que circulaban en redes, agregó: "Después del barro, al zapallo le llega y se pudre. Ya no queda nada".

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Miguel Martínez, dueño de una propiedad de 10 hectáreas, contó que la creciente ingresó "por varios lados" y se llevó parte de su producción de zapallos y lechuga. Aunque no tiene viñedos, explicó que en las fincas vecinas la situación es igual de grave: "Si le entra el agua, vienen las enfermedades y no se puede concebir nada ahí".

En la charla apareció con fuerza el reclamo al Estado provincial por la falta de mantenimiento del cauce. Según los productores, la limpieza del Arroyo Claro es esporádica y deficiente. "Lo que le estamos pidiendo al Gobierno es la limpieza de este arroyo, porque cuando crece, la gente que tiene la finca cerca no tiene forma de salvarse", resumió Chabert.

Un vecino con más de cuatro décadas en la zona aportó contexto histórico: "He vivido 40 años acá y el agua se ha pasado muchas veces, pero es según dónde se rompe. El problema es que no es regulable: baja de los cerros y entra por cualquier lado, se regula solo entrando a la finca y va destruyendo todo".

Los productores cuestionaron trabajos anteriores de Hidráulica. "Vinieron hace como tres años y taparon un agujero así, de un camioncito, con tierra del lugar. No lo llenaron hasta arriba ni lo pisaron", recordó uno de ellos. Y sumó otro dato clave: "No hay seguros por inundación. Por granizo sí, pero por inundaciones no. Lo que se pierde, se pierde".

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También advirtieron que, aunque el trabajo rural implica convivir con riesgos climáticos, hay situaciones evitables. "Siempre estamos a merced: si no es granizo es lluvia, si no es una creciente. Pero hay cosas que se pueden evitar. Si hubiera presupuesto para el Arroyo Claro y se limpiara todos los años, sería otra cosa", sostuvieron.

En ese punto surgieron diferencias con la versión oficial. Mientras desde Hidráulica informaban que habían realizado tareas y que enviarían máquinas para corregir el cauce "hoy mismo", los vecinos replicaron que el problema es estructural. "Cada vez que se saca material habría que retirarlo afuera, pero lo dejan ahí. Llegó el momento en que el arroyo superó a las fincas: está más alto que los campos", señaló uno de los entrevistados.

Hacia el cierre del móvil, la preocupación creció con la llegada de más afectados. Además de las pérdidas productivas, se confirmaron daños en viviendas. "Más allá de que perdimos toda la producción, tenemos viviendas inundadas. Hay una casa caída acá también", alertó Mabel, una de las vecinas, que reclamó soluciones inmediatas: "Lo que necesitamos de urgencia es que vengan las máquinas a cerrar lo que quedó abierto, porque si sigue lloviendo esto empeora".

Desde el lugar, Chabert describió caminos todavía intransitables: "Estoy sobre el callejón Prado y no se puede pasar por la cantidad de agua". También invitó a seguir las redes de la emisora para ver el impacto real del temporal: "Vamos a compartir videos de cómo la gente entraba a las fincas en tractor porque no podía salir y cómo pasaba flotando la producción. Es algo muy desesperante de ver".

La escena resume el drama de una zona poco conocida para quienes viven en el centro urbano, pero vital para la producción agrícola local. Con los surcos cubiertos de barro, los canales desbordados y meses por delante para intentar recomenzar, los productores de Maipú esperan ahora que las promesas de obras se traduzcan en soluciones concretas antes de la próxima tormenta.


Editó: Carina Pérez

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