Proyecciones, expectativas y realidad del potencial del cobre mendocino

Clave, es la palabra que se usa hoy en el Ejecutivo para definir el potencial del cobre en la provincia. Lo que se dice desde la política y lo que indica la realidad de una industria de la que Mendoza quiere ser parte.

Es habitual leer en medios, especialmente económicos, que Argentina puede entrar al top 10 de productores de cobre del mundo, o que se hable de "mega proyectos". Sin embargo, la actualidad indica que se generan muchas expectativas, pero no todo resulta tan simple como se presenta. 

En imágenes: comenzaron las perforaciones en Cerro Amarillo

El mejor ejemplo es la demora que está teniendo la puesta en marcha de la construcción de Josemaría, proyecto emblema de San Juan, con una inversión de US$4.100 millones y que significaría que la Argentina vuelva a producir cobre. Lundin Mining sigue buscando un socio para poder arrancar.

Este caso refleja lo difícil que es la industria del cobre, por una mutiplicidad de factores, aún en lugares donde la minería no tiene las restricciones que existen en Mendoza. Por eso, es bueno poner paños fríos y sentarse a mirar el panorama y ver si las expectativas que muchas veces se generan pueden ir de la mano de la realidad.

Lo positivo de la nueva administración provincial es que está apostando al desarrollo de la exploración de proyectos en búsqueda de pórfidos de cobre que permitan en el futuro tener una mina en producción. También está fortaleciendo la Dirección de Minería y su rol de control. 

El viaje a Canadá en busca de empresas junior que vengan a explorar es el camino lógico en la industria, algo que no es nuevo para Mendoza. Se hizo antes de que existiera la ley antiminera 7.722. Es justamente esa norma la que tiene a Mendoza hace 17 años como uno de los peores lugares para invertir en minería, cuestión que es un antecedente que en la gestión de Alfredo Cornejo esperan cambiar, pero sin tocar la ley.

Desde el aspecto técnico, todos los procesos mineros no son tareas simples y muchos menos rápidas, ya que en promedio desde la exploración hasta tener una mina produciendo pueden pasar 10 años o más. En el caso específico del viaje en busca de inversiones, si en la promoción de las áreas se encuentra algún interesado se deben considerar los procesos de permisos pertinentes y el adicional que fija la 7.722, el filtro político de la Legislatura.

Una cuestión que también es importante entender, es que muchas veces el entusiasmo de la política no se ajusta a lo que es la realidad técnica de la minería. Esto, porque se suele cometer el error de "anticipar" muchas cosas que son imposibles de afirmar cuando recién se está impulsando un proceso de exploración. 

Sin ir más lejos, en los últimos días se difundieron datos sobre Cerro Amarillo, señalando una producción posible de 50 millones de toneladas. Esa cifra supera ampliamente a los proyectos Josemaría, Mara, Pachón, Taca Taca, Los Azules y Filo del Sol juntos. Incluso, todos ellos en una hipotética operación (sumando a San Jorge en Uspallata), rondarían los 1,2 millones anuales de producción, un número cercano a lo que produce Minera Escondida en Chile cada año.

La cifra claramente se comenta para generar expectativa, pero la pregunta es cuánto de sustento técnico tiene el dato. Nadie dice que no puede ser, sería lo mejor que podría pasarle a Mendoza y sería noticia mundial. Sin embargo, es importante poner paños fríos para ser precisos en la comunicación de temas que no son de fácil explicación a la hora de llegar a la población.

En Cerro Amarillo recién se están perforando algunos pozos por encima de los 100 metros, por lo que es imposible -para cualquier profesional- confirmar una cantidad de mineral. En el mejor de los casos, los datos que se tienen antes de comenzar permiten confirmar que existe un pórfido de cobre, pero sin precisar cantidades de ninguna manera. Según dijo el subsecretario de Energía, Manuel Sánchez Bandini en Cerro Amarillo "el plan es llegar a alrededor de 10 pozos en 2024, dependiendo de las condiciones del tiempo". Hay proyectos con 300 o 400 pozos que siguen explorándose (incluso a 1.700 metros de profundidad) y hay otros, como Josemaría, que tuvieron muchas campañas de exploración. En el caso específico del yacimiento sanjuanino, tuvo 10 campañas de exploración entre 2004 y 2020.

Es fundamental entender que se debe mantener una política de Estado en materia minera para poder pensar en el desarrollo de la actividad. Los procesos superan los períodos de los gobernadores y lo que necesita un inversor es seguridad, la misma que -en el caso de Mendoza- con la 7.722 vigente va de la mano del apoyo del administrador político de turno.

La provincia está arrancando tarde y perdió muchos años, por lo que es fundamental hacer todo lo que sea necesario para que la minería pueda cumplir con sus procesos y ser una alternativa real de desarrollo.

La 7.722 y la mesa del cobre

Dentro de este nuevo impulso minero del Ejecutivo de Mendoza se menciona al cobre como un mineral clave, pero también se marca un límite. Se descarta cualquier modificación de la Ley 7.722 y, por ahora, se ofrecerán sólo áreas mineras en el departamento de Malargüe.

En Casa de Gobierno están convencidos que se puede lograr el desarrollo minero con la normativa vigente, pero en el sector hay distintas visiones sobre esa idea. Están los que piensan que se podría, pero también los que creen que la ley antiminera seguirá siendo una traba. Por ahora en la administración de Alfredo Cornejo se concentran en encontrar empresas junior interesadas en venir a Mendoza.

La ventaja que tiene Mendoza para los objetivos del Gobierno, es que casi la totalidad del mineral del que se tiene conocimiento en la provincia es sulfurado y podría ser explotado dentro del marco de la 7.722, pero igualmente se debe pasar el filtro político. Desde el punto de vista técnico se necesitan más procesos y más caros, a diferencia de Chile que tiene hacia el norte mineral oxidado. Es más barato de procesar y directamente permite producir cátodos con un 99,99% de pureza. Por eso, una vez que se tenga cubicado un yacimiento, serán claves las etapas siguientes para ver si los números cuadran para poder convertir el yacimiento en una mina en producción. La estadística es dura e indica que en promedio el 1% de las exploraciones llegan a mina.

Dentro de este plan del Ejecutivo, también estaría la intención de formar parte de la mesa del cobre, la cual oficializarán en mayo San Juan, Salta y Catamarca (durante la Expo San Juan Minera). Esta alianza surge como una fuerza paralela a la mesa del litio y todo indica que Alfredo Cornejo mira con buenos ojos esa opción.

La voz más fuerte en esa mesa sería la de San Juan, que lidera las inversiones de exploración en Argentina y posee 5 de los 8 proyectos más avanzados que tiene el país. Sería una buena alternativa para Mendoza, para mostrar la mayor cantidad de avales políticos, los cuales se hacen necesarios después de 17 años de vigencia de la 7.722.

El informe de los chilenos

Como otro paso adelante en la dirección que tomó la administración provincial en materia minera, este jueves se dará otro paso que esperan en Casa de Gobierno sea un apoyo importante.

En el foro de Inversiones que organiza el CEM se conocerá un informe de la consultora chilena Karungen sobre el potencial minero local y el potencial que tiene para aportar al desarrollo de Mendoza. 

En términos concretos, se trazó un panorama posible para las próximas dos décadas en Mendoza, en base al desarrollo de 8 proyectos mineros, con todos los alcances desde los procesos de exploración hasta la posibilidad de lograr una mina en producción.


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