Subsidios energéticos: el nuevo esquema suma presión a la inflación
El Gobierno postergó un mes su implementación y ajustó los topes de consumo para zonas cálidas. El recorte apunta a un fuerte ahorro fiscal, pero tendrá impacto desigual en las tarifas y en el índice de precios.
En un contexto marcado por siete meses consecutivos de aceleración inflacionaria y con un dato de diciembre que volvió a encender señales de alerta al rozar el 3% mensual, la entrada en vigencia del nuevo esquema de subsidios energéticos aparece como un factor adicional de tensión. El Gobierno confirmó que su aplicación se postergó para febrero, tras introducir modificaciones de último momento.
El principal cambio beneficia a los hogares de las zonas muy cálidas del norte argentino, donde el bloque de consumo eléctrico subsidiado se amplió de 300 a 550 kWh mensuales. Sin embargo, esa corrección no altera de manera significativa el ahorro fiscal proyectado, que -según estimaciones de la consultora Economía & Energía- alcanzaría un 44% en gas y un 15% en electricidad.
El recorte del gasto se explica, en buena medida, por la reducción de los volúmenes de consumo subsidiados, que en el caso de los hogares de menores ingresos ronda el 32%, además de una menor bonificación sobre el precio del gas y criterios de acceso más estrictos. El umbral de ingresos para recibir subsidios bajó de 3,5 a 3 canastas básicas mensuales, dejando fuera a un mayor número de usuarios.
Desde el análisis macroeconómico, el impacto social aparece como uno de los puntos más sensibles. Para el economista Martín Kalos, el ajuste golpeará con más fuerza a los sectores de menores recursos. Si bien destacó la necesidad de ordenar el esquema y acercar las tarifas a los costos reales para fomentar un uso más eficiente de la energía, advirtió que el contexto salarial limita la capacidad de absorción del aumento y que el rubro vivienda tendrá un efecto acelerador sobre el IPC.
Impacto en tarifas y efecto sobre el IPC
Los cálculos de la consultora C&T indican que el conjunto de aumentos en electricidad, gas y agua implicaría un alza de 3,6% en el primer mes, un nivel levemente superior al registrado un año atrás y en línea con los ajustes de fines de 2024. Aun así, consideran que el impacto inflacionario sería acotado, incluso dentro del nuevo esquema del IPC que asigna mayor peso a los servicios públicos.
Desde esa mirada, el proceso de depuración de subsidios aparece como un paso necesario para restablecer señales de precios que incentiven la inversión. Para María Castiglione, el grueso del ajuste ya se absorbió y esta etapa final apunta a focalizar la asistencia en quienes realmente la necesitan, dejando que el resto de las tarifas reflejen los costos reales.
En cuanto a las facturas, los incrementos serán heterogéneos. En electricidad, los usuarios N2 (menores ingresos) enfrentarían subas cercanas al 5%, mientras que los N3 (ingresos medios) registrarían una leve baja del 1,3%. En gas, los aumentos proyectados son del 7,2% para N2 y del 4,6% para N3. En términos anuales, Economía & Energía estima que las tarifas promedio subirán 23%, lo que permitiría cubrir el 72% del costo del servicio eléctrico y el 83% del gas, frente a un promedio del 67% registrado en 2025.
Cómo funciona el nuevo esquema de subsidios
El sistema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF) reemplaza la segmentación previa de tres niveles por un esquema binario: usuarios subsidiados y no subsidiados. En electricidad, los hogares que accedan al beneficio recibirán una bonificación base del 50% durante todo el año, aplicada sobre bloques de consumo diferenciados según la estacionalidad.
En los meses de mayor demanda -enero, febrero, mayo, junio, julio, agosto y diciembre- el subsidio cubrirá hasta 300 kWh mensuales, mientras que en los meses templados el límite se reducirá a 150 kWh. Para el gas por redes, se mantienen los bloques vigentes, concentrando la bonificación del 50% entre abril y septiembre, sin subsidios en los períodos de baja demanda.
De manera excepcional, durante 2026 se aplicará una bonificación adicional de hasta 25% en enero, que se irá reduciendo gradualmente hasta desaparecer en diciembre. El nuevo esquema también elimina la tarifa social, unifica el subsidio a las garrafas de GLP de 10 kilos y deja abierta la posibilidad de revisar el régimen de zonas frías, sujeto a aprobación legislativa.
Quiénes quedan excluidos del beneficio
Además del tope de ingresos de tres canastas básicas, el Gobierno detalló los criterios de exclusión. Quedarán fuera del subsidio los hogares que posean vehículos con hasta tres años de antigüedad -salvo casos de discapacidad-, aquellos con tres o más inmuebles, propietarios de embarcaciones de lujo o aeronaves, y quienes tengan activos societarios.
Con estos cambios, el Ejecutivo busca avanzar en un esquema más focalizado y fiscalmente sostenible, aunque el desafío seguirá siendo equilibrar el ajuste con su impacto social y su efecto sobre una inflación que aún muestra señales de fragilidad.