Te hackearon el celular o el banco: cómo actuar en los primeros 15 minutos

Cortar la conexión, cambiar contraseñas y avisar a la entidad financiera son pasos clave para evitar pérdidas mayores. La reacción inmediata puede marcar la diferencia entre un susto y un daño económico real.

El robo de cuentas digitales se convirtió en uno de los delitos informáticos más extendidos. A través de correos falsos, engaños por WhatsApp, dispositivos infectados o filtraciones de claves, miles de usuarios pierden cada día el control de su homebanking, sus redes sociales o su mensajería.

Las consecuencias no se limitan a la pérdida de acceso. Un atacante puede suplantar la identidad de la víctima, exponer información privada, pedir dinero a contactos o realizar transferencias indebidas. Por eso, el tiempo de reacción es determinante: los primeros 15 minutos pueden evitar que el episodio termine en una pérdida total de datos y ahorros.

Por qué la rapidez es decisiva

Un hackeo no suele ser un hecho aislado, sino una secuencia. El ingreso inicial puede producirse mediante phishing, malware o técnicas de ingeniería social sin que la persona lo note. Si se interviene de inmediato, es posible frenar al atacante antes de que cambie datos de recuperación o concrete movimientos financieros. Si no, el daño escala.

Especialistas en ciberseguridad como ESET recomiendan una serie de pasos concretos para contener el problema.

Minuto 0 al 2: cortar la conexión

Lo primero es desconectar el dispositivo afectado de Internet, desactivando WiFi o datos móviles. Esto puede interrumpir una sesión activa del atacante.

Si todavía hay acceso a la cuenta, conviene cerrar todas las sesiones abiertas desde la configuración de seguridad. Y un punto clave: no borrar mensajes ni notificaciones sospechosas, ya que pueden servir como evidencia para entender cómo ocurrió el ataque.

Minuto 3 al 6: cambiar claves y reforzar seguridad

El siguiente paso es modificar la contraseña desde un dispositivo seguro, preferentemente distinto al que pudo estar comprometido.

La nueva clave debe ser única y robusta: combinación de mayúsculas, minúsculas, números y símbolos, sin datos personales ni secuencias simples. Además, es fundamental activar el doble factor de autenticación. Este sistema exige un código adicional o validación biométrica, lo que agrega una barrera extra incluso si la contraseña fue filtrada.

También se recomienda cerrar sesiones activas y eliminar accesos de aplicaciones desconocidas vinculadas a la cuenta.

Minuto 7 al 10: revisar todo el ecosistema digital

Si la misma contraseña se utilizaba en otros servicios, debe cambiarse en todos de inmediato. La reutilización de claves es una de las principales puertas de entrada para ataques encadenados.

Es imprescindible verificar si hubo cambios en correos alternativos, números de teléfono asociados o datos de recuperación. También revisar movimientos bancarios, compras o mensajes enviados que no hayan sido realizados por el usuario.

El correo electrónico merece especial atención: suele ser la llave para restablecer otras cuentas. Si el atacante controla el mail, puede recuperar accesos incluso después de que se hayan cambiado las contraseñas.

Minuto 11 al 13: escanear el dispositivo

Se debe analizar el equipo con un software de seguridad actualizado para detectar malware o aplicaciones sospechosas.

Eliminar extensiones desconocidas, borrar programas no instalados por el usuario y actualizar el sistema operativo son pasos necesarios, ya que muchas actualizaciones corrigen fallas de seguridad que pueden haber sido explotadas.

Minuto 14 al 15: avisar y denunciar

Informar a los contactos ayuda a frenar posibles estafas en nombre de la víctima.

Si el incidente involucra servicios financieros, es urgente comunicarse con el banco para bloquear operaciones y monitorear movimientos. También corresponde reportar el hecho a la plataforma afectada y realizar la denuncia ante la autoridad competente, guardando capturas de pantalla y registros del ataque.

Cómo reducir el riesgo a futuro

La prevención es tan importante como la reacción. Activar el doble factor en todas las cuentas posibles, usar contraseñas únicas y complejas, mantener dispositivos actualizados y desconfiar de mensajes con enlaces dudosos son prácticas esenciales.

Contar con una solución de seguridad confiable agrega una capa adicional frente a amenazas cada vez más sofisticadas.

Un hackeo puede ocurrir en cualquier momento. Lo que sí depende del usuario es la respuesta. Tener claro qué hacer en esos primeros 15 minutos puede convertir un posible desastre digital en un incidente controlado.