Acero y aluminio, fuera del pacto con EEUU: siguen los aranceles del 50% y crece la presión por una revisión

El nuevo entendimiento comercial no incluyó a dos de los principales complejos exportadores argentinos, que continúan bajo la Sección 232. El Gobierno asegura que existe voluntad política para revisar los gravámenes, mientras las empresas aguardan definiciones de Washington.

El acuerdo comercial recientemente firmado entre la Argentina y Estados Unidos dejó afuera a un sector estratégico para las exportaciones nacionales: el acero y el aluminio. A pesar de las expectativas del sector industrial, ambos productos continúan alcanzados por aranceles del 50%, impuestos bajo la normativa estadounidense conocida como Sección 232.

La decisión implica que las ventas argentinas de estos insumos al mercado norteamericano mantienen las mismas condiciones restrictivas que rigen desde 2025, cuando los gravámenes pasaron del 25% al 50% con el argumento de la "seguridad nacional". Desde entonces, la industria siderúrgica y metalúrgica local espera una revisión que alivie el impacto sobre su competitividad.

De acuerdo con estimaciones privadas, el aluminio y sus manufacturas representaron en los últimos cinco años alrededor del 7,5% de las exportaciones argentinas, con un promedio anual cercano a los US$510 millones, lo que lo ubica como la tercera categoría más relevante dentro de la canasta exportadora. El hierro y el acero, en tanto, aportaron cerca del 2,1%, con envíos promedio de US$143 millones por año. En conjunto, el complejo supera los US$600 millones anuales.

El nuevo entendimiento bilateral incluyó únicamente algunas materias primas básicas de fundición, aleaciones y un grupo reducido de manufacturas, principalmente vinculadas a la industria aeronáutica. El grueso de los envíos siderúrgicos y de aluminio, sin embargo, quedó fuera del esquema de alivio arancelario.

En la Argentina, la continuidad de estos tributos impacta directamente en empresas como Acindar, Aluar y las firmas del Grupo Techint, entre ellas Tenaris y Ternium, que mantienen expectativas de que futuras rondas de negociación incorporen mejoras para el sector.

Desde el Gobierno nacional intentaron llevar calma. Durante la presentación del acuerdo, el canciller Pablo Quirno sostuvo que existe "una voluntad política explícita" por parte de Estados Unidos para revisar los aranceles aplicados al acero y al aluminio. No obstante, evitó precisar plazos o mecanismos concretos para una eventual reducción.

En paralelo, y mientras avanzaban las conversaciones con Washington, el Ejecutivo prorrogó en diciembre la suspensión de retenciones para estos productos por tres meses. A través del decreto 930/25, justificó la medida en la persistencia de condiciones externas que afectan la competitividad de las exportaciones argentinas y en la necesidad de amortiguar los efectos de las políticas proteccionistas adoptadas por otros países.

Así, el sector metalúrgico y siderúrgico quedó en una situación de transición: excluido del nuevo esquema comercial, pero con la promesa oficial de que la negociación continúa abierta. Mientras tanto, las empresas observan con cautela los próximos movimientos de la administración estadounidense y aguardan señales concretas que permitan recomponer el acceso al principal mercado mundial.

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