Inflación en retroceso y cambios estructurales: la mirada de Carlos Ponce sobre el 2026

El economista proyectó un índice de precios cercano al 20%, alertó sobre un año complejo para el consumo y la industria, destacó la calma financiera y el fortalecimiento de reservas, y analizó la apertura comercial, Vaca Muerta y el debate por Techint.

C.Pérez

El economista Carlos Ponce dibujó un escenario de claroscuros para la economía argentina en 2026 durante una entrevista en el programa "Tenés que saberlo" por Radio Post en la que combinó proyecciones de inflación más baja, una transición productiva exigente y un proceso de apertura que -según remarcó- no generará resultados inmediatos.

"Va a ser el año donde va a bajar de nuevo la inflación. Y no es poco", sostuvo, al estimar que el índice de precios podría cerrar "alrededor del 20%", en línea con el REM, con un primer trimestre algo más alto y luego una trayectoria descendente. Mirando más adelante, añadió: "Sin duda puede bajar más en 2027". Incluso consideró que si el primer mandato de Javier Milei concluyera con una inflación del 10% sería "muy bien para la Argentina", aunque aclaró: "Todavía lejos de la comparación regional".

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Para Ponce, la idea de "grandeza" no se agota en la estabilidad. "Crecimiento no va a ser un gran crecimiento. Nadie espera eso. Habrá un crecimiento por sectores", explicó. En ese esquema mencionó como casi seguros la expansión de Vaca Muerta y un fuerte impulso de la minería sanjuanina hacia 2027: "Va a explotar en el sentido positivo". En contraste, anticipó un ajuste profundo en la industria manufacturera: "Va a pasar por un proceso de reconversión muy doloroso, muchos se van a quedar en el camino".

Comparó el nuevo ciclo con la situación heredada del gobierno de Alberto Fernández, que describió como un período que terminó con "más pobreza, más inflación, caída del producto bruto, endeudado, todo mal", y subrayó que el rumbo actual es distinto, aunque complejo. "Esto es positivo, pero es un proceso complejo. Muchos van a sufrir, muchos van a tener que adaptarse y también van a surgir muchas oportunidades", dijo, aludiendo a nuevos negocios ligados a infraestructura y servicios.

El economista fue más allá y proyectó un cambio estructural: "Si sacás una foto de la economía argentina en 2023 y otra en 2027, no la vas a reconocer". 

En su visión, la estabilidad y la apertura modificarán la fisonomía productiva del país en pocos años.

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Sobre el clima para emprender, especialmente en Mendoza y con foco en el mercado interno, fue prudente: "Es un año duro". Señaló que tarifas y alquileres seguirán subiendo, mientras que el consumo crecerá lentamente. "Vas a tener que vender barato, cuidar los costos, es decir, es un año para tomar riesgos importantes", afirmó. Al mismo tiempo, destacó que una inflación en torno al 15% cambia radicalmente la lógica de los negocios: "Antes tenías que especular, ahora tenés que sacar cuentas".

En cuanto a la actividad industrial, citó una encuesta reciente del INDEC a empresas manufactureras. Según detalló, la mayoría prevé que en el primer trimestre no aumentará producción ni exportaciones y tampoco planea ampliar planteles ni horas trabajadas. "Lo más preocupante es que no planean ninguna de las dos cosas", advirtió. Agregó que alrededor del 15% de las firmas respondió que reducirá personal, mientras que "dos de cada 100" anticiparon una expansión. "Para el sector industrial la cuestión va a estar dura", resumió.

Del lado financiero, Ponce marcó un contraste. "Tenemos una calma financiera que, si no pasa nada políticamente raro, va a durar por lo menos este año", aseguró. Celebró la baja de tasas de interés -sobre todo en tarjetas y créditos personales-, el retroceso del riesgo país y la acumulación de reservas. "El Banco Central está comprando dólares todos los días, lo que es sano", afirmó, y explicó que la autoridad monetaria viene afinando la coordinación entre emisión, tasas y tipo de cambio. "En esta Fase Cuatro de la política monetaria lo está haciendo bien y el mercado espera tranquilidad todo el año".

También relativizó la idea de que la suba de los commodities garantice éxitos políticos: "No me parece serio. A cualquier gobierno que le sube el precio de la soja le va mejor, pero no alcanza para decir reelección".

Techint, Vaca Muerta y apertura de importaciones

Al abordar la polémica en torno al consorcio de Vaca Muerta -con YPF como accionista con el 25%- que decidió comprar caños a proveedores indios en una licitación internacional en lugar de a Techint, Ponce explicó que el Gobierno tomó una posición clara: "Si compra más barato y no hay maniobra ilegal, tiene derecho a hacerlo, y eso le permite más rentabilidad".

Recordó que las denuncias por dumping requieren probar que se vende por debajo del costo o incluso más barato que en el mercado de origen, y mencionó que el embajador de la India salió a negar que la materia prima utilizada proviniera de China.

Desde allí planteó una visión intermedia sobre la política industrial. "Un país puede tener política industrial, no tiene por qué abrir indiscriminadamente todo", dijo, aunque cuestionó protecciones prolongadas. Como ejemplo, criticó los más de 30 años de resguardo al sector automotriz del Mercosur y propuso esquemas temporales: "Te doy cinco años para volverte competitivo. Después entran los importados. Si no podés competir, hacé otra cosa".

También matizó las comparaciones con el proteccionismo de Donald Trump. "Estados Unidos juega otro juego, planetario", sostuvo, y recordó que Milei había prometido una apertura fuerte tras reformas de segunda generación -impositiva y laboral- que todavía están "a medio camino".

Reforma laboral y tiempos largos

Sobre la discusión laboral, Ponce anticipó que el proyecto podría salir moderado respecto de los planes iniciales. "Tengo el olfato de que va a quedar un proyecto un poco lavado", señaló. Consideró que los trabajadores actuales no perderían derechos, pero dejó dudas sobre su impacto en la formalización: "Hay que ver si va a generar tanto empleo en blanco nuevo, son procesos lentos".

El cierre de su análisis volvió sobre la idea central de la entrevista: un país en transformación, sin soluciones instantáneas. "Nada pasa mágicamente", insistió, y concluyó que la Argentina atraviesa "un cambio lento", con inflación en baja y mayor previsibilidad, pero con una transición productiva que exigirá tiempo y adaptación.

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