Vaca Muerta acelera inversiones: petroleras apuran obras para competir en el mundo

En ExpoEFI, líderes de YPF, Pluspetrol, PAE y MSU Energy coincidieron en aprovechar los precios internacionales para expandir infraestructura clave. Oleoductos, GNL y redes eléctricas, en el centro de un plan que busca posicionar al país como exportador global.

En un contexto internacional marcado por la volatilidad de los precios energéticos y tensiones geopolíticas, las principales compañías que operan en Vaca Muerta delinearon una estrategia común: acelerar inversiones y desarrollar infraestructura a gran escala para no perder competitividad cuando el ciclo favorable cambie.

Durante la ExpoEFI, referentes de YPF, Pluspetrol, Pan American Energy (PAE) y MSU Energy coincidieron en que la actual ventana de precios altos debe aprovecharse para consolidar proyectos que aseguren ingresos en el futuro. La premisa es clara: anticiparse a una eventual baja de las cotizaciones internacionales y evitar que la producción local quede rezagada frente a otros jugadores más eficientes.

Maximiliano Westen, vicepresidente de Estrategia y Desarrollo de Negocios de YPF, explicó que en un esquema exportador las reglas las fija el mercado global, caracterizado por su inestabilidad. En ese sentido, remarcó que la compañía busca fortalecer su estructura de costos y eficiencia antes de escalar la producción. El objetivo es operar con un lifting cost de entre US$40 y US$45 por barril, un nivel que permita sostener rentabilidad incluso en escenarios de precios más bajos.

El ejecutivo destacó además la consolidación del denominado "plan 4x4", una hoja de ruta que en los últimos dos años ordenó el portafolio de activos de la compañía, priorizando áreas más rentables y desprendiéndose de otras menos competitivas. Esta reorganización, señaló, fue clave para posicionar a la empresa en el desarrollo masivo de Vaca Muerta.

Entre las obras estructurales, el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) aparece como el proyecto insignia. Con una inversión de US$3.600 millones y un avance superior al 60%, la obra permitirá transportar crudo hacia el Atlántico y comenzar exportaciones hacia fines de este año. La capacidad inicial será de 180.000 barriles diarios, con una expansión prevista a 550.000 barriles para fines de 2027 y potencial de alcanzar los 700.000 barriles.

Este desarrollo se complementa con el proyecto de Gas Natural Licuado (GNL), que demandará inversiones por unos US$20.000 millones en infraestructura para transformar el gas en un producto exportable a escala global.

Desde Pluspetrol, Hernán Andonegui detalló que la empresa atraviesa una etapa de consolidación tras la compra de activos a ExxonMobil a fines de 2024. En particular, destacó el potencial de áreas como Bajo del Choique-La Invernada, donde la producción creció de 5.000 a 30.000 barriles diarios en apenas un año, reflejando niveles de productividad comparables con los mejores yacimientos de Estados Unidos.

El directivo subrayó que la eficiencia debe atravesar toda la cadena de valor para amortiguar los vaivenes del mercado internacional, y advirtió que los tiempos entre perforación y producción obligan a planificar con anticipación. También hizo foco en la necesidad de mejorar la logística y el desarrollo de las comunidades cercanas, con iniciativas en conjunto con la provincia de Neuquén, especialmente en zonas como Rincón de los Sauces.

Por su parte, Fausto Caretta, responsable de Upstream de PAE, puso el acento en el potencial del GNL como vía para insertar a la Argentina en el comercio energético global. Señaló que competir en ese mercado implica medirse con Estados Unidos, el productor más eficiente, y destacó que el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) brinda el marco necesario para avanzar en proyectos de largo plazo.

En relación al proyecto Southern Energy (SESA), Caretta resaltó la incorporación de socios internacionales como Golar y la firma de contratos que ya cubren el 80% de la capacidad del primer buque de licuefacción, previsto para operar a fines de 2027. Ese barco, junto a una segunda unidad, permitirá iniciar las exportaciones de GNL, con la expectativa de que el país se ubique entre los cinco principales exportadores mundiales hacia 2030. Según indicó, la demanda global de este recurso tiene horizonte de al menos 40 años.

Finalmente, Pablo Ferrero, CEO de MSU Energy, analizó el impacto del desarrollo de Vaca Muerta en el sistema eléctrico. Explicó que el crecimiento de la producción de gas fortalece la generación termoeléctrica, que es clave para garantizar el suministro y respaldar la expansión de energías renovables.

Ferrero también advirtió sobre la necesidad urgente de ampliar la infraestructura de transmisión eléctrica. Las líneas de alta tensión, sostuvo, son esenciales para conectar los centros de generación con los de consumo y transformar esas zonas en polos productivos. En ese esquema, tecnologías como las baterías pueden aportar soluciones rápidas en puntos críticos, aunque el soporte principal sigue siendo la generación térmica en momentos de alta demanda.

El diagnóstico compartido por las empresas es que Vaca Muerta atraviesa una etapa decisiva: con proyectos en marcha, inversiones millonarias y condiciones internacionales favorables, el desafío pasa por ejecutar obras a tiempo y consolidar una plataforma exportadora capaz de sostenerse cuando cambie el ciclo global.


Con información de Econojournal

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