Wall Street tuvo su peor año desde 2008 y registró una caída de 10 billones de dólares

La batalla contra la inflación probablemente seguirá siendo la principal preocupación de los inversores en 2023.

Los índices bursátiles de Wall Street dejaron pérdidas que llegan hasta 34% en promedio en 2022, año en el cual la alta inflación y una agresiva política monetaria de la Reserva Federal (FED) se encargaron de provocar una enorme corrección de precios que produjo una caída en la capitalización bursátil superior a los 10 billones de dólares, en el peor ejercicio desde la crisis de 2008.

El industrial Dow Jones cerró hoy con una caída de 0,4% y acumuló una baja de 9,3% en el año; el índice amplio de referencia S&P 500 bajó 0,7% y perdió 20% en 2022; y el indicador tecnológico Nasdaq descendió 0,3% en esta jornada y se derrumbó 34% durante el año, de acuerdo con datos proporcionados por el New York Stock Exchange (NYSE).

La elevada tasa de inflación y la consiguiente agresiva política monetaria por parte de la FED a partir de marzo provocaron uno de los peores cimbronazos bursátiles.

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Ambos factores golpearon las acciones, lideradas por las tecnológicas que son las que más sufren el encarecimiento del capital y minaron la confianza de los inversores.

Los papeles tecnológicos se llevaron el peor saldo ya que acumulan cuatro trimestres consecutivos con resultados negativos, algo que no se producía desde la crisis de las "punto com" en 2002.

Las empresas del Nasdaq son compañías de capital intensivo y son las que primero padecen el encarecimiento del crédito por las fuertes necesidades de liquidez que necesitan para poder financiar sus costosas inversiones.

Al mismo tiempo, las preocupaciones geopolíticas derivadas de una prolongada guerra, tras la invasión de Rusia sobre Ucrania, el rebrote del Covid-19 en China que golpeó el comercio internacional y la volatilidad de los precios de la energía añadieron confusión a un ambiente ya caldeado por la inflación y la FED, para alimentar la debacle bursátil que contabiliza pérdidas superiores a los 10 billones de dólares, de acuerdo con un estudio elaborado por bancos de inversión.

En el S&P 500, el sector de las empresas energéticas obtuvo ganancias de hasta 60% debido a los fuertes oscilaciones en el precio del petróleo y el gas derivado de los problemas de suministro y la guerra en Ucrania y las sanciones impuestas a Rusia.

En el lado opuesto, las compañías de comunicaciones fueron el principal sector con números en rojo y acumularon pérdidas de 40% en promedio.

El rendimiento del Bono del Tesoro a 10 años terminó el año por debajo de 3,9%, un alivio para los inversores en comparación con octubre, cuando se disparó por encima de 4,3%.


Sin embargo, después de comenzar el año con un rendimiento de alrededor de 1,5%, se disparó a la par que la FED aumentaba las tasas para luchar por neutralizar la elevada inflación en los Estados Unidos, iniciada por el organismo con su política de tasas cero iniciada en 1993, seguida por los salvatajes financieros tras la crisis de 2008 y que culmina con la monumental emisión monetaria, provocada por la pandemia.

La FED arrancó el año con una tasa de interés situada en un rango de 0% a 0,25% pero a partir de marzo comenzó con incrementos escalonados para cerrar el año en un rango de 4,25% a ??4,5% tras siete subas; y pronosticó que alcanzará un rango de 5% a 5,25% para fines de 2023.

La batalla contra la inflación probablemente seguirá siendo la principal preocupación de los inversores en 2023 y cuando Wall Street vuelva a abrir, el martes, después de otro fin de semana festivo, habrá nuevos indicadores para analizar.

La FED publicará el miércoles las minutas de su última reunión, lo cual podría brindar a los inversores más información sobre sus próximos movimientos.

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