Este domingo llega a la Tierra un mensaje desde el espacio exterior

La sonda OSIRIS-REx de la NASA trae una cápsula con restos del asteroide Bennu, el que mayor riesgo tiene de colisionar con la Tierra.

Este domingo, en el desierto de Utah, cerca del mediodía allí, está previsto que llegue una cápsula con restos de Bennu, un asteroide de 500 metros de largo que, según la escala de Palermo, es el más amenazador para la Tierra. El evento se podrá seguir en directo  en el canal de YouTube de la NASA en español, abajo:


Aunque no arriesguen el pellejo, decir que solo ponen el cerebro también es injusto con los ingenieros y científicos responsables de la misión de la NASA, la tercera que va a traer restos de un asteroide a la Tierra, después de las japonesas Hayabusa 1 y 2. 

La misión de ida y vuelta hasta el asteroide Bennu, un objeto del tamaño de un centro comercial que da vueltas al Sol entre Marte y la Tierra, es un alarde de filigrana técnica y científica. 


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Después de un viaje de siete años, se posó sobre el suelo de Bennu, a más de 300 millones de kilómetros de distancia de la Tierra. Se acercó a su superficie, se posó en ese cuerpo con una atracción gravitatoria ínfima, recogió, al menos, 250 gramos de polvo y rocas de su superficie y se elevó de nuevo para comenzar su camino de regreso.


Como ya sabían los responsables de la agencia espacial japonesa JAXA, pioneros en mandar naves espaciales a cosechar arena de asteroide, poner una sonda en la órbita de un cuerpo tan pequeño requiere una particular pericia. Más que insertarse en su campo gravitatorio, como se hace cuando se visitan planetas o lunas, Hayabusa 1 se puso a la par del asteroide en su camino alrededor del Sol. Bennu, un poco más grande, se ha convertido en el objeto de menor tamaño jamás orbitado.

Según contó El País en España, después de la llegada, el descenso para recolectar la muestra en una superficie desconocida está llena de peligros. En 2005, Hayabusa 1 solo fue capaz de recoger unas pocas partículas del asteroide Itokawa, después de un fallo en su colector, y ese éxito a medias no se conoció hasta 2010, tras un accidentado regreso de cinco años. Hayabusa 2, la versión mejorada de su predecesora, consiguió traer cinco gramos del asteroide Ryugu, y la cápsula de OSIRIS-REx multiplicará por más de 50 esa cantidad.

Como contó Dante Lauretta, investigador principal de la misión, esperaban que fuese algo parecido a "una playa arenosa" y resultó ser un terreno mucho más agreste, lleno de rocas de hasta diez metros contra las que la sonda se podía descalabrar. Bennu se parece más a una gigantesca piscina de bolas flotando juntas en el espacio, un mundo mucho menos compacto de lo que parecía desde el exterior. Cuando OSIRIS-REx descendió para recoger sus muestras, no encontró resistencia y se hundió medio metro en la superficie, hasta que los retropropulsores lo devolvieron a su órbita. Después de superar esas incertidumbres y de viajar millones de kilómetros de vuelta a la Tierra, los científicos e ingenieros aseguran que la cápsula con su botín se estrellará, con precisión quirúrgica, en un área de Utah de unos 600 kilómetros cuadrados.

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