El inventor de cohetes mendocino que logró su objetivo a los 80 años

Juan Antonio San Blas se dedicó desde los 12 años a diseñar y crear motores para cohetes. La "propulsión" fue el combustible de su vida y hoy está a punto de patentar un motor único en el mundo. Mirá el video en esta nota.

El mundo se ha encargado siempre de repartir en distintos rincones, personas que piensan de otra forma, que ven más allá de lo que hay y piensan en lo que podría haber. La mayoría se queda en eso. Pero a otros, ese pensamiento les quema, literalmente, si no hacen caso a eso y no se ponen en acción, intentando crear aquello que todavía no existe pero que ellos de alguna manera "vieron", se sofocan en ese fuego. 

Se llaman inventores. Son los que hacen que el mundo evolucione, que cambie de maneras que nadie más imaginó, y suelden dedicar su vida a eso. Juan Antonio San Blas es un inventor mendocino. Desde los 12 años, su mente se fijó en la propulsión y, desde entonces, crea cohetes. A los 80 años logró un motor que funciona como ningún otro en el mundo y que, tal vez, hasta le pueda servir al mismo Elon Musk

En una entrevista con Memo, Juan Antonio nos permitió entrar en esa mente curiosa y ágil, que nunca dejó de lado su objetivo, y que hoy ve realizado en un prototipo próximo a patentar.

San Blas está al tanto de todos los adelantos tecnológicos gracias a internet

San Blas está al tanto de todos los adelantos tecnológicos gracias a internet

- ¿Cómo comenzó a pensar en crear cohetes? 

- Yo empecé como a los 12 años, cada loco con su tema, yo buscaba cómo funcionaban las cañitas voladoras y fui buscando como hacer un cohete... Y cuando yo era chico era fácil encontrar los elementos de combustión como nitrato de potasio y esas cosas, uno las compraba en la farmacia. entonces no tenía problemas en hacer mis experimentos, y asé dediqué mi vida a esas cosas, sin dejar de lado mi trabajo y mis obligaciones con mi familia, claro. 

- ¿A que se dedicaba? ¿Su familia lo apoyaba o lo trataba de loco?

- Yo trabajé en una fábrica de carrocerías y ahí aprendí a soldar fierro y eso me ayudó mucho para mi trabajo con los motores. Cuando terminé el servicio militar entré a trabajar a YPF, fui subjefe de instrumental en Barrancas y manejaba todo lo que era automatización. Me dediqué siempre a esos temas. En mi familia nunca me criticaron, mis padres nunca, pero nunca, pudieron controlarme, porque para hacer esto hay que estar muy seguro. 

- Usted vivió el alunizaje del Apolo 11, ¿qué significó para usted?

- ¡Uuuh!, cuando vi el alunizaje yo estaba conectado con la NASA, yo les escribía y ellos respondían. Incluso me mandaron fotos de Saturno, un afiche como de un metro y medio de alto, que una vez le presté a un amigo y nunca me devolvió... El alunizaje lo vi todo y imagínese, es como ver ganar a Messi el Mundial.

- En los últimos años la ciencia y la tecnología han avanzado a pasos agigantados, ¿usted está actualizado con todo? Por ejemplo, la creación del Falcon 9 de Elon Musk, un cohete que va y vuelve, ¡una locura!

- Estoy totalmente conectado en internet con estos temas, porque cuando uno se mete la información viene sola, a tal punto que acá la gente especializada en motores de aviones no tenía ni idea de lo que estaba pasando, militares de aviación vinieron a mi taller y me dijeron que nunca se imaginaron que yo podría haber estado trabajando en estos motores. De Elon Musk me llama mucho la atención el cerebro de este hombre que siempre está un paso adelantado. 

- ¿Y si lo llama, se iría a trabajar a Space X?

- ¡Jajaja! Yo estoy muy bien acá, pero me encantaría conocer las instalaciones.

- ¿Qué fue lo más difícil de este trabajo con los cohetes?

- En estos motores el problema es que no pude haber cálculo, entonces todo es prueba y error. No puede haber cálculo porque las explosiones son muy difíciles de calcular. Solamente yo sé lo que he gastado con estas pruebas y errores.

- ¿Qué piensa del avance de la Inteligencia Artificial? 

- Asusta esa pregunta... La bomba atómica se fabricó para el bien pero se usó para el mal. La inteligencia artificial yo la veo como una maravilla que nos va a facilitar mucho en el futuro, sobre todo en el aprendizaje del Universo, pero ¿qué pasaría si hubiera un ejército con inteligencia artificial? Es algo que da miedo.

- Cuénteme de su motor. ¿En qué se diferencia de otro?

- Bueno, ya se han hecho las averiguaciones para patentarlo y sabemos que no ha aparecido nada igual. Yo trabajo con un equipo de gente de Córdoba y Buenos Aires que son ingenieros en aeronaves y estamos a punto de construir el primer prototipo, porque ahora tenemos un pre prototipo. Pero eso insume muchísima plata.

Los motores comunes trabajan por "deflagración" que es el quemado de la llama de a poco, la llama se quema a velocidad subsónica. El nuestro se llama "motor de detonación por pulso", y la llama tiene que quemarse completa, no de a poco, entonces  se genera una gran explosión. Es un motor que trabaja con esas explosiones y a altísimas temperaturas, entonces detona inmediatamente y produce muchísimo impulso con la misma cantidad de combustible. Además, este motor, al no trabajar por deflagración no produce nada de contaminación, el combustible se quema completamente y, por consiguiente, al umentar tanto la potencia, aumenta la velocidad con la misma cantidad de combustible y puede abaratar los costos en un 30%. Esta pensado para trabajar en drones o aviones de tiro al blanco de las Fuerzas Armadas. 

Este es el preprototipo del motor de San Blas


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