Rito de iniciación en el hockey: la defensa de las jugadoras del Club Alemán niega abuso sexual

El abogado Fernando Peñaloza sostuvo en Radio Post que las actividades denunciadas formaban parte de una bienvenida con juegos entre compañeras. "Puede haber sido desagradable, pero en ese contexto no configura un abuso sexual", afirmó.

El abogado Fernando Peñaloza, defensor de cuatro de las jugadoras del equipo de la primera de hockey del Club Alemán que serán imputadas por presunto abuso sexual simple durante una actividad de bienvenida a compañeras nuevas, aseguró que los hechos deben analizarse dentro del contexto en el que ocurrieron y sostuvo que no constituyen un delito.

Según explicó el letrado durante el programa " Tenés que saberlo" por Radio Post, en el vestuario donde se realizó la actividad había alrededor de 20 jugadoras, de las cuales seis estaban participando del rito de iniciación al plantel.

"El primer dato a tener en cuenta es que participaban 20 jugadoras. En el lugar hubieron 20 personas, de las cuales seis se les hacía la bienvenida", afirmó.

De acuerdo con la defensa, las jugadoras que ingresaban al equipo sabían que esa noche habría una actividad de bienvenida.

"Estas personas sabían que iban a tener el viernes a la noche la bienvenida, para lo cual habían comprado material y distintas cosas para hacer los juegos", explicó.

Los juegos de la bienvenida

Peñaloza indicó que durante la actividad se realizaron entre seis y siete juegos distintos, algunos de los cuales hoy son cuestionados en la investigación judicial.

"Se hicieron cerca de seis o siete juegos distintos. Por ejemplo, en uno tenían que llevar una morsa en la cintura. En otro tenían que gritar gol y les tiraban salchichas para ver si le embocaban en la boca", relató.

También mencionó otras pruebas que, según dijo, formaban parte de la dinámica.

"Les tiñeron el pelo, hubo juegos con pescado podrido, otros en los que tenían que pisar barro o dulce de leche, o adivinar sabores", enumeró.

Entre las actividades también se encontraba una que generó polémica.

"Sí, era parte de un juego que tenían que hacer las seis chicas a las que se les estaba haciendo la bienvenida: ponerse en cuatro patas como un perro y morder un hueso", sostuvo.

"Nadie fue obligada"

El abogado insistió en que las actividades no fueron impuestas a las participantes.

"En ningún momento se obligó a ninguna de las chicas. De hecho, hubo algunas que no quisieron participar porque había pescado podrido y decidieron salir", señaló.

Según su versión, varias de las jugadoras que estuvieron presentes entendieron la actividad como parte de una tradición del equipo.

"Las otras chicas lo vivieron como parte de lo que sabían a lo que iban y dijeron que se divirtieron. Eso lo van a declarar cuando terminen las imputaciones", afirmó.

La discusión sobre el abuso

Peñaloza sostuvo que algunas situaciones pueden resultar incómodas o desagradables, pero remarcó que eso no implica necesariamente un delito.

"Puede ser un hecho desagradable, puede ser un hecho que esta chica no la pasó bien, que se sintió mal, y eso es legítimo. Pero no podemos configurar eso como un abuso sexual", dijo.

Y agregó: "Si esto lo sacamos de contexto, sí se puede pensar en un abuso. Pero en el contexto que yo lo estoy refiriendo, no configura un abuso bajo ningún punto de vista".

La edad de la denunciante

La denunciante tenía 16 años cuando ocurrieron los hechos. Según el abogado, tras el episodio hubo conversaciones dentro del equipo para saber cómo se había sentido.

"Se enteraron por los padres y se hizo una reunión esa misma noche. Le preguntaron si se había sentido mal y le pidieron disculpas si en algún momento la habían hecho sentir incómoda", explicó.

Incluso, dijo que el pedido de disculpas se repitió posteriormente.

"Al otro sábado también fueron dos chicas nuevamente a pedirle disculpas, pero las disculpas eran si se había sentido mal o incómoda", señaló.

El informe médico y el archivo inicial

Peñaloza también mencionó el informe del Cuerpo Médico Forense que, según indicó, fue determinante en la primera etapa de la investigación.

"El Cuerpo Médico Forense de Mendoza, con un dictamen de una psicóloga y una psiquiatra, han dicho lo mismo que estoy diciendo yo: que esta chica, si bien no la pasó bien, no fue víctima de una agresión sexual", afirmó.

Según explicó, ese dictamen fue el que llevó inicialmente al archivo del expediente.

"Es en base a eso que la doctora Moya dicta su decreto de archivo", sostuvo.

Posibles sanciones internas

El abogado aclaró que la discusión penal es distinta de una eventual sanción disciplinaria dentro del club.

"El club podría haber tomado medidas disciplinarias o sancionarlas administrativamente. Pero eso es otra cuestión", dijo.

Y concluyó: "Simplemente estoy tratando de poner un límite: acá no hay agresión sexual, que es lo que estamos discutiendo".

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