La viruela del mono en 15 respuestas clave: qué hay que saber, de qué preocuparse y de qué no

El Doctor en Biología y Catedrático de Microbiología en la Universidad de Salamanca Raúl Rivas González dialogó en exclusiva con el programa "Tormenta de Ideas". Máximo experto global en viruela del mono, contó todo sobre la enfermedad: origen, vacunas, cómo se transmite, síntomas, por qué sucede el brote y cómo y cuándo podría frenarse.

G. Conte y S. Montiveros

Argentina ya tiene su primer caso sospechoso de viruela del mono, algo que ha surgido en Europa y de lo que hay mucho por aprender todavía. La viruela humana típica dejó de ser un problema para la humanidad en 1980 y, por lo tanto, no se vacunó más. Pero en el centro y oeste de África hay una viruela surgida de roedores y monos que sigue vigente y esa es la que ha brotado ahora.

Uno de los máximos expertos del mundo es Raúl Rivas González, quien habló con el programa "Tormenta de Ideas" el sábado. Rivas es Doctor en Biología y Catedrático de Microbiología en la Universidad de Salamanca e investigador del Instituto de Investigación en Agrobiotecnología, de la Unidad Asociada Universidad de Salamanca y de una Unidad de Investigación de Excelencia de la Junta de Castilla y León. Ha sido investigador posdoctoral y profesor visitante en universidades de Bélgica y Chile y a lo largo de su trayectoria, ha publicado numerosos artículos científicos en las principales revistas y libros internacionales de su especialidad. Es autor de una completa saga de libros temáticos sobre la microbiología, que incluye: La maldición de Tutankamón y otras historias de la Microbiología (Guadalmazán, 2019), El asesino que envenenó a Napoleón y otras historias de la Microbiología (Guadalmazán, 2019) y Las sirenas de Colón y otras historias prodigiosas de la Biología (Guadalmazán, 2021).

Su artículo científico sobre la viruela del mono es citado por estos días en todo el mundo para comprender de qué se trata y cómo abordarlo, además de prevenirla.

Aquí, en claves, sus definiciones sobre la viruela del mono, para saber y compartir:

¿Es para preocuparse o no? "Hay que estar alertas, vigilantes, pero en su justa medida. Es una enfermedad conocida, ya que la conocemos desde 1958. Es decir, no estamos en la misma situación de hace dos años con la pandemia de covid-19, cuando nos enfrentamos a un virus completamente desconocido. No sabíamos cómo actuaba, cómo se transmitía, no sabíamos qué iba a provocar en el organismo. Al virus del simio o del mono, lo conocemos: sabemos cómo infecta, cómo se transmite, cuáles son sus síntomas. Por lo tanto, la situación es absolutamente diferente. Y también sabemos que la vacuna contra la viruela humana confiere cierto grado de inmunidad y protección, en torno al 85%. Eso hace que un sector importante de la población global pueda tener una respuesta frente a esta posible enfermedad".  

¿Cómo se detecta? "Esta enfermedad tiene unos síntomas muy aparentes, lo que permite detectar fácilmente a los afectados y hacer un seguimiento sobre sus contactos. Incluso, sobre los contactos de los contactos para así intentar limitar el brote.

¿A qué síntomas concretos hay que estar atentos? "En principio, aunque puede parecer que haya algún caso asintomático, no es lo común. Los síntomas son muy característicos: se empieza con una fiebre alta, en torno a 38,5 o 39, también con un dolor muscular del cuello y después aparece una linfodermapatía, es decir, una inflamación de los ganglios linfáticos, los cervicales, submaxilares e incluso los de las axilas y las ingles. Es una inflamación muy notoria y dolorosa. Eso la diferencia de la viruela humana. Además, aparecen esas lesiones cutáneas que se van transformando en vesículas y terminan siendo una costra que se seca y se cae".

¿Cuál es el tiempo de incubación de la viruela del mono? "Los síntomas pueden aparecer entre los 5 y los 21 días. Por eso se dice que todo aquel que haya podido tener contacto con un positivo tiene que tirar la lista hacia atrás  21 días". 

¿Se puede controlar la expansión? "Con lo que se conoce y con el análisis de los casos, esperamos que se pueda controlar el avance de la enfermedad en las próximas semanas".

¿Hay antecedentes? "Este no es el primer brote, han ocurrido otros en los últimos años. De hecho, hay zonas de África en donde la enfermedad es endémica". 

Al haberse detectado en hombres que han tenido sexo con hombres, ¿es comparable con el VIH? "En absoluto. Esta no es una enfermedad de transmisión sexual. El hecho de que hayan aparecido casos en hombres que tienen sexo con hombres es circunstancial.  Es una enfermedad que afecta por igual a hombres y a mujeres, a niños y a niñas y que no entiende de razas. Yo no conozco ninguna situación en la que haya más contacto físico y más intercambio de fluidos que en un acto sexual. Me da igual que sea homosexual de hombres con hombres, de mujeres con mujeres o heterosexual de un hombre con una mujer. Por lo tanto, no podemos estigmatizar porque nos puede llevar a equívocos. Nos puede inducir a pensar que el uso de preservativos es suficiente para poder parar la infección de la viruela del mono y no es así. Porque el roce, el contacto físico con esos granos hace que nos infectemos". 

¿Cómo más se transmite? "Esta enfermedad se transmite por fluidos. Puede ser la saliva. El VIH no se transmite a través de un beso, esta sí. Y también a través de las pústulas, las vesículas (granos) y el líquido que contienen es absolutamente contagioso. El virus puede entrar por las mucosas de la boca u ojos, por mucosas genitales y también por pequeñas heridas en la piel, como por el contacto con cosas contaminadas, como puede ser la ropa de cama e incluso por contacto físico. Yo no conozco ninguna situación en la que haya más contacto físico y más intercambio de fluidos que en un acto sexual. Me da igual que sea homosexual de hombres con hombres, de mujeres con mujeres o heterosexual de un hombre con una mujer. También es posible que se transmita por aerosoles, las gotitas que expulsamos al hablar, gritar o cantar. De todos modos, hay que decir que la transmisión del virus de animal a humano es más eficaz que de persona a persona, es una enfermedad zoonótica". 

¿Hay un solo tipo de viruela del simio? ¿Qué capacidad letal tiene? "Hay dos grandes grupos: el que predomina en África del oeste, que es un virus menos transmisible y el de África central. En el oeste, en el contexto africano y con las limitaciones sanitarias que existen allí, tiene una mortalidad de aproximadamente el 1% y este es el tipo de virus que está detectado en los casos que van apareciendo en Europa. El virus de África central es más agresivo, más transmisible y alcanza una mortalidad de entre el 10 y el 11%. En algunos casos puntuales y en el contexto africano ha alcanzado una mortalidad del 20%".

¿Cómo fue la primera vez que un animal transmitió este virus a un humano? "En principio, los reservorios de la enfermedad no están muy claros, que pueden ser roedores africanos desde donde el virus salta a otros animales como ardillas o ratas gigantes, a simios y por supuesto, de allí al ser humano.  El primer caso documentado fue en 1958 y fue descubierto en monos que estaban siendo estudiados en laboratorios en Dinamarca. Hasta el año 1970 no se detectó en humanos. El primero fue vinculado a un contacto directo con simios, desde el consumo de carne de monos, una práctica común en algunos lugares de África". 

¿Es más grave la aparición de nuevas enfermedad porque nos enteramos más rápido de las cosas, porque hay mejores diagnósticos sanitarios o porque realmente hay más peligro? "Es una suma de muchas estas cuestiones. Es verdad que hoy en día tenemos un acceso a informaciones que no teníamos hace 20 años y que nos enteramos de inmediato de todo lo que pasa en el otro lado del mundo. También es verdad que tenemos una capacidad mayor de diagnóstico. Pero también es cierto que muchas de las enfermedades que consideramos como "tropicales desatendidas", cada vez tienen mayor importancia y son consideradas como enfermedades zoonóticas emergentes".

¿Por qué aparecen o reaparecen enfermedades que se creían controladas? "En las últimas décadas el número de enfermedades humanas tenían un 75% de origen zoonótico. En el futuro vamos a tener que enfrentar este escenario por diferentes causas: la deforestación, el cambio climático, la urbanización descontrolada, la intromisión en selvas tropicales, el comercio ilegal de especies, la caza furtiva, los mercados de animales salvajes. Todo esto nos hace estar más en contacto con los animales que representan el posible desarrollo de enfermedades".

¿Cuánto incide en que se "despierten más enfermedades" la destrucción de la biodiversidad? "La biodiversidad funciona como un tapón de muchos virus que son desconocidos, que están en animales en forma equilibrada y no saltan entre especies, pero si nosotros diezmamos esa diversidad, destruimos su hábitat y extinguimos a las especies, va a haber una mayor probabilidad de que ocurran saltos de virus a otras especies y nosotros estamos dentro del tablero, por lo tanto somos una de esas 'otras especies'".

¿La viruela del mono puede convertirse en una nueva pandemia? "En principio no debería ocurrir así. Es un virus que conocemos perfectamente, sabemos qué es lo que hay que hacer, es importante el seguimiento epidemiológico y saber que la enfermedad tiene un desarrollo en un transcurso de más o menos entre dos y cuatro semanas, lo que nos puede dar una cifra en torno a por dónde pueden andar las personas afectadas. Si la sociedad se informa y se detectan todos los casos, puede ayudar a que en un periodo de 6 u 8 semanas vayamos controlándolo".

Sabiendo que se han detectado más de 5.500 nuevos virus en los océanos, ¿debemos preocuparnos? "Es algo normal, algo esperable. El mundo está lleno de microorganismos. No existiría la vida humana sin ellos, inclusive los virus. Lo que se hace es vigilancia y prevención, dentro a ese contexto de una única salud humana, de un bienestar ambiental. Hay que adelantarse a los acontecimientos buscando en los océanos y en los animales, para reconocer que hay muchos virus que todavía no conocemos y que tenemos que conocer para conseguir las herramientas necesarias para paliar los golpes que nos podemos llevar. Por ejemplo, las migraciones que se provocan con el cambio climático: los animales, igual que nosotros, tienen a buscar lugares más suaves,c omo las aves y que son reservorios de virus. Si dañamos al planeta, cambiaremos el equilibrio global".

Escuchá abajo o haciendo clic aquí el programa "Tormenta de Ideas", con el diálogo completo con el doctor Raúl Rivas González, máximo experto en viruela del mono:

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