Más de 3.100 chicos esperan su mochila: cómo sumarse al Proyecto Mochi
La iniciativa solidaria articula donantes y escuelas para entregar kits escolares completos a estudiantes de toda la provincia. La campaña entra en su tramo final y aún busca voluntarios.
Una red solidaria nacida en Mendoza volvió a ponerse en marcha para que ningún niño o niña quede fuera del inicio del ciclo lectivo por falta de útiles. Se trata del Proyecto Mochi, una iniciativa que conecta a familias, voluntarios y escuelas con el objetivo de distribuir mochilas equipadas a estudiantes de nivel inicial y primario en distintos puntos de la provincia.
La propuesta comenzó hace algunos años dentro del ámbito educativo y fue creciendo al ritmo de la respuesta social. Aquella primera colecta se transformó con el tiempo en una estructura organizada que ya permitió entregar más de 20.000 mochilas, alcanzando a miles de chicos en contextos vulnerables.
Desde la organización explican que el impacto se nota especialmente en zonas rurales o barrios con mayores dificultades económicas, donde contar con los materiales básicos desde el primer día de clases puede marcar la diferencia. En muchos casos, señalan, la ayuda incluso adelanta la asistencia escolar, porque algunas familias no pueden afrontar esos gastos hasta percibir sus ingresos.
Cómo funciona la red solidaria
Cada año, escuelas de distintos departamentos se anotan en la campaña y envían listados de alumnos que necesitan útiles. Con esa información, el equipo del proyecto asigna a cada chico o chica una persona donante, que se encarga de preparar la mochila según el nivel educativo.
Hay tres modalidades de kits: para nivel inicial, para el primer ciclo y para el segundo ciclo de primaria. Quien colabora recibe la nómina de materiales correspondiente y arma la mochila de forma personalizada, que luego se acerca a alguno de los puntos de recepción habilitados.
Todo el material reunido se traslada a un centro de acopio, donde se clasifica por escuela y se registra antes de ser retirado por los directivos, responsables de entregarlo finalmente a los estudiantes. Según remarcan desde el proyecto, este sistema permite seguir el recorrido de cada donación y sostener criterios de transparencia en la campaña.
Mucho más que útiles escolares
Para los chicos, la mochila no es solo un conjunto de cuadernos y lápices. Desde la iniciativa cuentan que valoran especialmente recibir un kit preparado para ellos, con útiles rotulados y pensados de manera individual, lo que refuerza la idea de que alguien se tomó el tiempo de ayudarlos.
El efecto también alcanza a quienes participan como donantes. Integrar este "puente solidario", describen desde la organización, genera una sensación positiva y la posibilidad de aportar, desde lo que cada uno puede, a que un estudiante empiece las clases en mejores condiciones.
Cómo colaborar
La campaña transita su etapa decisiva: este año hay más de 3.100 chicos inscriptos y todavía quedan mochilas por cubrir. Quienes quieran sumarse pueden contactarse a través de Instagram (@proyectomochimendoza) o por WhatsApp al 2616 112243, donde reciben información para participar.
Desde el equipo remarcan que cada aporte suma y que el acompañamiento de la comunidad es fundamental para que todos los estudiantes puedan iniciar el ciclo lectivo en igualdad de oportunidades.