La prueba del propulsor de la NASA para volver a la Luna

Una nube de humo se extiende con fuera entre el bosque, así ha sido la prueba de fuego de uno de los propulsores del cohete SLS de la NASA.

La NASA sigue con sus planes rumbo a la Luna. A riesgo de que China les gane la carrera, la agencia estadounidense está probando uno a uno los motores que deben impulsar su lanzadera SLS en las futuras misiones Artemis. Con vistas aun nuevo lanzamiento a finales de 2024, las pruebas de los propulsores RS-25 están dejando espectáculos tan impactantes como este.

En junio se certificó uno de los RS-25 tras una serie de 12 pruebas. Cada motor debe pasar por este largo programa de certificación, donde se incluyen las llamadas pruebas calientes o "fuego caliente"(hotfire). La última ha resultado en un espectacular vídeo donde se refleja la fuerza de este motor.

Este examen del pasado miércoles supone el incio de la ambiciosa serie de 12 pruebas planificadas hasta 2024 que debe cumplir el propulsor RS-25 para el motor E0525. "La serie de pruebas recopilará datos sobre el rendimiento de varios componentes clave nuevos del motor, incluida una boquilla, actuadores, conductos flexibles y turbobombas", explica la NASA sobre esta prueba del 3 de octubre.

Las imponentes imágenes del Centro Espacial Stennis de la NASA en Mississippi muestran humo y fuego saliendo con gran fuerza del RS-25 durante más de nueve minutos, esta fue la duración total de la prueba, 50 segundos más de lo habitual. La escena recuerda al despegue del cohete Starship de SpaceX que con 33 motores, aunque en ese caso la explosión fue mayor de la pensada y asociaciones ecologistas han denunciado el impacto del lanzamiento fallido de la empresa de Elon Musk.

La prueba de la NASA ha supuesto llevar la potencia al nivel de 111% requerido para el lanzamiento de SLS. El pasado 16 de noviembre de 2022, el cohete SLS lanzaba al espacio la nave Orión, acompañada de un grupo de satélites en la primera misión Artemis. Un éxito que dio paso a las futuras misiones que están por llegar, las cuales no están exensas de retrasos por la complejidad del plan planteado por la agencia espacial.

El coste de esta inmensa lanzadera Space Launch System o SLS, de la que dependen las futuras cinco misiones Artemis, ha supuesto el retraso del programa y un sobrecoste que preocupa a la agencia. El problema estaría en los propulsores, cuatro modelos RS-25 fabricados por Aerojet Rocketdyne, heredados del programa de transbordadores espaciales de la agencia, que se rescataron para adaptarse y usarlos en el SLS para ahorrar costes, aunque el efecto ha sido el contrario.

"Se esperaba que el uso de tecnologías heredadas de los programas Space Shuttle y Constellation resultara en ahorros significativos en costos y cronograma en comparación con el desarrollo de nuevos sistemas para el SLS" indica un informe reciente de la agencia. La NASA gastó 581 millones de dólares por los 16 motores RS-25, pero hasta el momento, solo ha recibido cinco.

La agencia pretende adoptar en el futuro un modelo de propulsor más moderno, los RS-25E, que proporcionarían un 111% más de impulso y un ahorro del 30%. Pero estos están en desarrollo por la misma empresa y no se aplicarían hasta que se agoten los actuales propulsores. Mientras los motores RS-25 deben seguir con las pruebas.

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