Robo, persecución y muerte en Las Heras: el caso que reabre el debate sobre la legítima defensa

Un comerciante atropelló y mató a un hombre que le había robado una bicicleta en su casa del barrio Altos del Oeste. Vecinos hablaron con Radio Post de hartazgo por la inseguridad y de consumo de drogas en la zona. El antecedente del carnicero de Zárate y la mirada legal.

El barrio Altos del Oeste, en Las Heras, quedó atravesado por una escena que nadie imaginaba. De madrugada, un robo terminó con un hombre muerto y con Franco, un comerciante de 42 años, detenido.

Todo comenzó cuando se activó la luz con sensor de movimiento en el patio de su casa. Franco dormía con su esposa y su hijo adolescente. Según reconstruyó el móvil de Julián Chabert para el programa "Tenés que saberlo" por Radio Post desde el lugar, la primera en salir fue su mujer. "A la mujer le pegan una trompada", relató el cronista, en base al testimonio del padre del comerciante.

El ladrón ya estaba trepando con la bicicleta por la pared. Franco reaccionó de inmediato: "Saca la camioneta completamente desnudo, como está durmiendo, lo persigue a 300 metros, lo atropella", describieron. Después volvió a su casa, se vistió y regresó al lugar del impacto para esperar a la Policía. "Me pasó esto, me robaron, vine, lo atropellé", habría dicho al entregarse.

El otro sospechoso que habría participado del robo escapó y era intensamente buscado, incluso con apoyo aéreo.

"Es un ir y venir de delincuentes"

El barrio no sólo habló del hecho puntual, sino de un clima previo de inseguridad.

"Ya hace tiempo que venimos teniendo problemas de inseguridad, no podés dejar nada en la vereda", contó Lorena, vecina del lugar. "Si dejás una moto te roban los espejos, si dejás parada una moto te la roban, en la noche es un ir y venir de delincuentes".

Otra mujer sumó: "Franco es una excelentísima persona, trabaja todo el día él y su familia". Es dueño de un mercadito a dos cuadras de su casa y, según los vecinos, es conocido y querido en la zona. "Es supertranquilo, nadie pensó que iba a reaccionar de esta manera".

El hombre fallecido fue identificado como César, de 34 años. En el barrio lo conocían como "el chico de la gorrita". "Franco los ayudaba", recordó una vecina al señalar que solía pedir colaboración en la zona.

El padre del comerciante transmitió la sensación de traición: "Pensar que a César lo ha ayudado tanto".

Desde el entorno del fallecido reconocieron que atravesaba problemas de consumo. En el barrio lo vinculaban a los llamados "piperos", personas que consumen residuos de cocaína y que, según explicaron vecinos, "pueden robar lo que sea" para sostener la adicción.

"Le decíamos que andaba por malos pasos porque andaba consumiendo, robaba para consumir", señalaron desde la familia del fallecido.

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El consumo y el cierre del Cedrys

La entrevista también expuso una problemática social más amplia. Una ex encargada del Cedrys -un espacio comunitario y deportivo que funcionaba en la zona- recordó que César concurría allí cuando era más chico.

"Tratábamos de que no estuviera en la calle cometiendo delitos", explicó. "Logramos sacar a muchos de la delincuencia y otros volvieron".

Según su testimonio, el centro ofrecía contención y actividades deportivas hasta que dejó de funcionar. "Me da mucha tristeza que Franco esté pasando por esta situación, pero creo que también hay que empezar a abocarse a la contención de los chicos que hoy se encuentran en la calle".

También advirtió sobre el consumo en la zona: "La droga es algo frecuente", dijo, y describió escenas nocturnas con fuegos artificiales y movimientos que asocian al narcomenudeo.

Pese al drama, los vecinos manifestaron apoyo al comerciante. "Venimos en apoyo a él. Somos todos laburadores", expresó una jubilada docente. En el lugar se dispuso custodia policial preventiva, aunque desde la familia del fallecido no hubo amenazas de represalia.

El antecedente del carnicero y las diferencias legales

El caso inevitablemente recuerda al de Daniel Oyarzún, el carnicero de Zárate que en 2016 atropelló y mató a un asaltante tras una persecución y fue absuelto por un jurado popular.

Robo, persecución y muerte en Las Heras: el caso que reabre el debate sobre la legítima defensa

Su abogado, Ricardo Izquierdo, marcó diferencias clave en diálogo con Radio Post.

"Por lo que escuché recién del relato, el salir ya estando a seguro a perseguir a una persona que le robó, ya tiene un problema muy grave", advirtió. Y fue tajante: "Hoy le tengo que decir que está más cerca de que lo condenen culpable por homicidio a que salga por lo menos con un resultado de exceso en la legítima defensa".

El letrado explicó que la legítima defensa requiere varios elementos simultáneos: "Tiene que haber una necesidad racional, tiene que estar en un tiempo acotado, prácticamente en el mismo momento, tiene que haber proporcionalidad". Y graficó: "Si la legítima defensa no ocurre en todas estas condiciones, no es legítima defensa".

Izquierdo explicó que la legítima defensa exige varios requisitos simultáneos: una agresión actual, necesidad racional del medio empleado, proporcionalidad y un marco temporal inmediato. "Si la legítima defensa no ocurre en todas estas condiciones, no es legítima defensa", graficó.

En el caso de Oyarzún -recordó- hubo "dos etapas": primero, el asalto dentro del comercio, donde el delincuente disparó; luego, la huida en moto y nuevos tiros contra el comerciante, lo que, según la defensa, reactivó la agresión y justificó la respuesta. "Oyarzún no salió a perseguir, salió a seguir", diferenció el abogado.

Sobre el hecho en Mendoza, sostuvo que podría discutirse si hubo "exceso" o incluso "emoción violenta", pero advirtió que todo dependerá de cómo se reconstruyan los hechos y de la interpretación de un eventual jurado popular, ya que la provincia cuenta con ese sistema.

"Todo eso se ve en el juicio. Todo eso hay que explicarlo y lo tienen que entender los vecinos, que son los jurados", concluyó.



Editó Carina Pérez

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