Argentina en la Reunión del G7: Un tero en Alemania

"El Presidente habla pero no hace nada para que haya más oferta de alimentos y proteínas en el mundo o para estabilizar las subas de precios de los commodities que reclama", dice en esta nota Ricardo Runza.

Ricardo Runza

La Argentina desaprovechó la Reunión del G-7. Dos disertaciones inútiles para el interés de nuestra nación y para aquellos expuestos, conforme a los ejes principales que tenía la agenda. La Guerra en Ucrania ofrece una oportunidad histórica para el país. Pero el Presidente y su entorno prefirieron adoptar una posición hipócrita.

Si bien el Presidente formalmente ofreció al país como un proveedor confiable de alimentos y proteínas, su conducta gubernamental se contrapone con el concepto de confiabilidad. La campaña presente de trigo es un claro ejemplo. Su gobierno está logrando una menor área de siembra imponiendo a los productores rurales argentinos barreras para no cumplir con ese rol ofrecido. Falta de gasoil, retenciones, techo a las exportaciones y todas las trabas posibles imaginables para no cumplir con la palabra. Esto combinado con las condiciones meteorológicas actuales y la macoeconomía local pone al país más cerca de ser parte del problema que de la solución a la comunidad internacional. No hay compromiso genuino. Pero lo increíble es que alguien pueda creer que todas estas cuestiones pueden esconderse.

Pero si hay algo que es imperdonable es la ceguera para ver una oportunidad para el país. Ucrania no necesita solo armas. Le urge sacar su cosecha y poder sembrar para la campaña que sigue. Tiene un problema severo de orden logístico. Sus silos portuarios están atestados de granos que no puede sacar por el asedio ruso. La pradera no sujeta a los estragos de los combates está lista para las faenas agrícolas. Tiene poco tiempo para cosechar, ensilar los granos y a su vez sembrar. Su capacidad de transporte está restringida. Argentina tiene la solución logística para solucionar el cuello de botella ucraniano: los silobolsas. Aquí se tiene las principales empresas fabricantes del mundo. Se producen silobolsas para guardar millones de toneladas de granos. También para fabricar los implementos mecánicos para el llenado y el vaciado de cada silobolsa. Es industria y tecnología argentina. También está aquí la capacidad de asesoramiento técnico. Tanto por el Estado -a través del INTA, por ejemplo- como por privados. Esta solución es la que necesita Ucrania y los países de Occidente. Putin estrangula las exportaciones ucranianas y juega con el hambre del mundo. Había que pedir al G-7 un fondo internacional específico para aprovechar esta oportunidad. Pero no se vio o no se quiso.

En la Pampa argentina tenemos el tero (Vanellus chilensis). Un ave muy astuta para esconder su nido, teatraliza echándose como si estuviera empollando en otro lado. En algunas ocasiones hace vuelos cortos alejándose de su nido con la apariencia de no poder volar bien, como si estuviera herido. Otras veces hace vuelos rasantes sobre el intruso. El Presidente habla pero no hace nada para que haya más oferta de alimentos y proteínas en el mundo o para estabilizar las subas de precios de los commodities que reclama. Solo teatralizó una postura para ocultar el verdadero interés que representa. Alberto Fernández fue un tero en Alemania.

EL AUTOR. Ricardo Runza es Magister en Defensa Nacional.

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