A Mendoza le hace falta un radicalismo argentino

"Los buenos gobiernos necesitan de buenos oficialismos, buenas oposiciones y fundamentalmente medidas que sean para el pueblo y con el pueblo", escribe Daniel Urquiza en esta nota.

Daniel Urquiza

Ya lo decía nuestro General: "Una de las cosas más difíciles de la tarea de gobernar es encontrar a los hombres con capacidad para realizarla". Por lo tanto es menester pensar que a nuestra Nación le hace falta una clase política que represente los intereses de su pueblo, que sea responsable, seria, y, consecuente con las necesidades de un pueblo muy golpeado, una clase política que sea capaz, desde el rol que le toque, de tener sensibilidad necesaria para escuchar y resolver los problemas de la "clase no política" que dice representar.

No conozco (aún) dirigentes que esperan cosechar un caudal de votos que solo les permita ocupar un lugar de "opositores", aunque personalmente entiendo que nuestro sistema político es representativo y que la democracia y, fundamentalmente, la voluntad popular asignan roles en nuestra joven democracia a quienes pretenden canalizar las demandas sociales. Interpretar nuestro sistema político en términos resultadistas es de una gravedad institucional preocupante. Las y los militantes no claudicamos (aunque los resultados sean adversos en algunas ocasiones) en perseguir el bienestar de nuestra sociedad. Pero cerrando esta idea, es importante que no olvidemos jamás que nuestro sistema electoral otorga responsabilidades y hay que llevarlas adelante con seriedad pero, sobre todo, en base a consensos que sólo respondan a los intereses de la ciudadanía.

Al referirme a resultados electorales, yo no llamaría "derrotados" a quienes obtienen un menor caudal de votos con respecto a la primera fuerza, no en nuestro sistema político, no en nuestra Argentina, no en nuestra Mendoza, mucho menos atendiendo a la coyuntura actual. En estos términos peyorativos difícilmente construyamos una democracia con bases sólidas, un respeto absoluto por nuestras instituciones.

Quienes resultaron electos por la mayoría, y cuentan con las herramientas políticas para detentar el poder, tienen la obligación de la observancia de la constitución, de construir consensos en base al bienestar social, de propiciar los canales de diálogo escuchando todas las voces, de que el republicanismo sea una realidad efectiva, tal como lo viene haciendo nuestro presidente Alberto Fernández, en el marco de un hecho inédito como es una Pandemia.

Los buenos gobiernos necesitan de buenos oficialismos, buenas oposiciones y fundamentalmente medidas que sean para el pueblo y con el pueblo, al respecto podemos decir que necesitamos un radicalismo que sea argentino, que responda a intereses locales, que atienda a demandas de nuestra sociedad, que acompañe a nuestro gobierno nacional en la consecución de los objetivos de llevar a la Argentina a un nuevo lugar. Que ese lugar sea de desarrollo, crecimiento productivo, paz social, que de manera inevitable harían crecer a nuestra provincia, como parte integrante de nuestro país, como una provincia que pertenece a una Patria que aboga día a día por ser grande y próspera, no un radicalismo dialoguista con empresas multinacionales, dialoguista con un sector del mercado que muy poco conoce acerca de nuestras necesidades y que "construye" su identidad a base de discursos facilistas, meritócratas, que acrecientan la grieta y que se encuentran cercanos a un pasado reciente olvidable y muy lejano de sus principios fundacionales.

El peronismo de Mendoza no ejecuta políticamente sus acciones de representación y territoriales en contra del oficialismo, mucho menos en contra del pueblo, que ciertos antojos del ejecutivo provincial no sean interpretados como importantes para los mendocinos y mendocinas no convierten a este sector político como que atenta contra los intereses de nuestros vecinos y vecinas.

Los y las militantes del peronismo trabajamos inclaudicablemente persiguiendo nuestro objetivo de hacer de lo imposible algo posible, entendemos la política como una herramienta para convertir la realidad, entendemos a la política como la forma de hacer que nuestra sociedad sea un más justa e igualitaria, entendemos a la política como una herramienta para lograr la independencia económica y la soberanía política, la política mendocina debe estar al servicio del pueblo y no de las corporaciones, la política de Mendoza debe ser una herramienta para lograr la convivencia política en un marco de respeto, en fin, la política mendocina se trata de lo que todos los mendocinos necesitan en el marco de una gran Nación, no de la especulación mezquina de un partido que ya le encontró la vuelta a las elecciones...

Después de entender para qué y para quiénes estamos, el resto, lo discutimos.

EL AUTOR. Daniel Urquiza. Dirigente político de Las Heras.


Esta nota habla de:
Más allá de nuestros deseos de triunfo, ¿quién creés íntimamente que ganará el primer partido de la Copa América?