El ajedrez en la cárcel mendocina
Nacido en 1982 dentro de la Penitenciaría de Boulogne Sur Mer, el Círculo de Ajedrez Peón Cuatro Dama se convirtió en una experiencia inédita de inclusión, pensamiento estratégico y dignidad, dejando una huella única en la historia del ajedrez mendocino y carcelario.
Es cierto: un mundo mejor es posible. En el año 1982, por iniciativa de las autoridades y jugadores del ajedrez local, varios presos de la Penitenciaría de calle Boulogne Sur Mer crearon el Círculo de Ajedrez Peón Cuatro Dama (P4D).
El nombre P4D (hoy d4) tiene un alto significado, y quienes estaban en el encierro lo conocían, pues esa jugada que domina el centro y libera diagonales es un anclaje de quietud donde el alma estratégica decide construir su propio destino. Es el orden y la paciencia infinita.
Luciano Cámara, escritor y árbitro internacional, visitó las instalaciones y dejó su comentario: "Lo imposible no existe, sólo existe lo difícil".
Arnáez, quien por entonces dirigía el Club de Ajedrez Mendoza, aportó mucho material logístico, y la licenciada Franca Lupiañez logró que internamente el proyecto fuera una hermosa realidad. El nuevo "club" comenzó rápidamente a funcionar gracias a la enorme tarea del interno Hugo Penín.
Penín y Arabena realizaron los trámites ante la Federación Mendocina de Ajedrez e hicieron historia.
Era fascinante ver el salón lleno de jugadores, los tableros dispuestos y las mentes concentradas sólo en pensar.
Imagen simbolica ilustrativa.
Así fue como el P4D participó de un torneo oficial: el Interclubes Mendocino. Un hecho sin antecedentes nacionales ni internacionales, a tal punto que en el año 1985, con motivo de disputarse el Torneo Mundial Juvenil en Mendoza, la delegación rusa (URSS), por lejos la más poderosa, pidió visitar las instalaciones y conversar con los internos.
El P4D duró varios años. Quienes pudimos verlo sabíamos que esa apertura implica el arte de ceder algo material para ganar lo inmaterial: el tiempo, el espacio y la iniciativa.