Intolerancia

"Dialoguemos, conciliemos, discutamos, hasta disentir o consentir, pero siempre en el marco del respecto y de la institucionalidad", propone el abogado Marcelo Puertas ante la destrucción violenta de la muestra de arte en el Rectorado de la UNCUYO que ofendió a sectores católicos.

Marcelo Puertas

Este lunes 20 de marzo de 2023, siendo aproximadamente las 19 y 15, tomo conocimiento de la destrucción, protagonizada por parte de una turba de supuestos creyentes de la Iglesia Católica, respecto de unas afamadas obras de arte exhibidas en el marco del Rectorado de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO), las cuales desde su inicio fueron fuertemente resistidas por las autoridades eclesiásticas y sus acólitos.

Ahora bien, necesario es repudiar, con todas nuestras fuerzas esas actitudes intolerantes respecto de las manifestaciones ajenas. En relación a ello no se debe hesitar en ningún momento que dichas acciones se enrolan en las miserias más atávicas y despreciables del ser humano, que consisten fundamentalmente en despreciar vehementemente el pensamiento distinto al propio, sin tener en cuenta o manifiestamente desconsiderando las convicciones del coterráneo, generando una violencia inusitada, por lo menos, desde la recuperación democrática de 1983, en nuestra provincia.

Para el hipotético caso de que los agresores consideraren que dicha muestra ofendía sus más íntimos sentires, lo que deberían haber hecho es recurrir a la institucionalidad, es decir a las instituciones, en este caso en particular al mismo Consejo Superior de la Universidad para que reviera el permiso en cuestión, o/y asimismo a la Justicia Federal a los fines de que lo impidiera preventivamente para que a posteriori discurrir respecto del fondo de la cuestión acerca de si ofendía derechos de terceros o era una manifestación más del libre pensamiento.  

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En este contexto acabo de leer un comunicado por parte de las autoridades de la Universidad Nacional de Cuyo, donde convocan al diálogo y a la conciliación. Sin duda estoy de acuerdo con dichas actitudes, pero ello no debe dejar de lado las distintas responsabilidades que conllevan dicho conflicto, a saber:

1.- Las autoridades de la UNCUYO tienen la obligación de identificar a los agresores y ponerlos a disposición de la justicia, así como de iniciar las Investigaciones Sumariales pertinentes para el hipotético caso de que algunos de los agresores fuere Estudiante, Docente o personal a sueldo de dicha Casa de Altos Estudios; 

2.- Asimismo la Justicia Federal debe iniciar de oficio la debida investigación a los fines de deslindar las responsabilidades de rigor.

En síntesis este grave acontecimiento no debe pasar desapercibido en el fragor de las graves circunstancias que rodean a nuestra anómica sociedad. Tanto las autoridades como los distintos agresores deben de hacerse cargo de la responsabilidad de sus distintas acciones u omisiones en estos hechos.  

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Hay que poner freno a estas actitudes arbitrarias y violentas. Nuestra historia con harto lujo nos ha demostrado que las acciones violentas son el necesario precedente del agravio al libre pensamiento y a los más básicos derechos fundamentales del hombre.

Dialoguemos, conciliemos, discutamos, hasta disentir o consentir, pero siempre en el marco del respecto y de la institucionalidad, a sabiendas que tenemos en última instancia el tercer poder del República que en la medida de lo posible nos ofrece condiciones racionales de resolver las desavenencias, debiendo por ende respetar sus resoluciones. 

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