Partnership entre empresas y asociaciones lucrativas y sin fines de lucro: mutua fortaleza

"Quien da ayuda también la recibe de quien es ayudado". El análisis de una realidad que debe cambiar, a cargo de José Jorge Chade.

José Jorge Chade
Presidente de la Fundación Bologna Mendoza

Asociación entre organizaciones lucrativas y no lucrativas: fortalezas y puntos críticos a partir de las experiencias de campo.

¿Por qué cuesta tanto en nuestro país obtener colaboración o interacción entre las empresas lucrativas y las asociaciones, fundaciones y agrupaciones sin fines de lucro?

La colaboración entre organizaciones lucrativas y no lucrativas representa una oportunidad para fortalecer e innovar la misión de ambos actores: entidades de diferente naturaleza que trabajan juntas para crear nuevas condiciones para el logro más efectivo y eficiente de objetivos mutuos. Esta colaboración, sugerida como hipótesis para nuevas estrategias colaborativas, puede explicarse en algunos puntos clave.

En primer lugar, es fundamental el concepto de planificación común, o cocreación, en el que diferentes sujetos que operan en un mismo contexto y con valores subyacentes similares, comparten compromiso, recursos, ganas y tiempo para compartir objetivos específicos. En segundo lugar, es importante definir nuevos productos o servicios que permitan lograr el impacto conjunto, apoyando su distribución con estrategias que faciliten su replicación y comunicación con lenguajes comunes y renovados. Finalmente, los recursos subyacentes al proyecto común deben sistematizarse mediante el reparto de un presupuesto que también debe armonizarse en función de las diferencias legales y fiscales entre las dos entidades.

Este artículo analiza los puntos fuertes y los puntos críticos de esta sinergia a partir de la colaboración entre una organización con fines de lucro, la Empresa XX y una organización sin fines de lucro, la organización no gubernamental FFOO, activa como Fundación.

La base del razonamiento: lo que nos dice la literatura

La colaboración entre organizaciones lucrativas y sin fines de lucro fue tematizada recientemente dentro de los principios relativos a la participación del sector privado en la cooperación al desarrollo establecidos en Kampala, en 2019, por la AGCED - Alianza Global para la Cooperación Eficaz al Desarrollo. Su objetivo es garantizar la participación efectiva del sector privado en la cooperación para el desarrollo, a fin de lograr sus objetivos clave, reconociendo al mismo tiempo la necesidad de obtener beneficios económicos para las empresas.

Centrándose en el alcance y la ambición de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, muchos actores del sector privado están adoptando enfoques y modelos de negocio que se centran en soluciones rentables para los desafíos del desarrollo sostenible. Las empresas logran esto aprovechando su poder innovador, dirigiéndose a nuevos mercados y clientes, al mismo tiempo que apunta a crear resultados positivos para las comunidades en las que operan y para el medio ambiente, apoyando las propuestas educativas, artísticas y culturales de las organizaciones sin fines de lucro. Dentro de la Declaración final de la cumbre de Uganda, el tercer principio promueve particularmente la confianza a través del diálogo y la consulta entre organizaciones con y sin fines de lucro que sean lo más inclusivos posible, con el objetivo de apoyar causas innovadoras desde abajo hacia arriba. Se destaca que "para acuerdos específicos, necesitamos aumentar la gama de socios involucrados a nivel comunitario, incluidas las micro, pequeñas y medianas empresas, haciendo uso de formas innovadoras de participación para explorar oportunidades de asociación con el espíritu de no dejar atrás a nadie".

Desde una perspectiva empresarial, a menudo se favorece la financiación mediante donaciones de proyectos implementados por el mundo sin fines de lucro, ya que estos gastos conllevan beneficios fiscales específicos para la empresa. En el caso de una estrategia "mixta", es decir, con recursos compartidos entre lucrativos y no lucrativos, un elemento al que se debe prestar especial atención es el temporal, ya que los plazos operativos de las empresas y organizaciones que se ocupan de la cooperación al desarrollo son diferentes, así como son diferentes las propensiones al riesgo que ambos sujetos suelen mantener respecto a la posibilidad de elevar (o no) el presupuesto esperado. Las organizaciones no lucrativas que reciben ayuda deben contratar la modalidad de difusión que darán a la empresa colaboradora y rendir cuenta de la utilización de los fondos recibidos.

El tema se centra en la siguiente pregunta: ¿qué aspectos operativos pueden considerarse puntos clave de una nueva sinergia que logre combinar mejor las necesidades económicas y sociales de actores de diferente naturaleza pero con un mismo objetivo?

Estas preguntas son fundamentales para comprender cómo dos entidades, pertenecientes a lógicas operativas diferentes, pueden alinear y armonizar sus obligaciones para desarrollar mejor un proyecto colaborativo complejo. Pues tendrán que coincidir con el objetivo final, las organizaciones sin fines de lucro deberán asumir desafíos entre lo social y lo productivo.

La economía social promueve valores y principios que se centran en las necesidades de las personas y su comunidad. En el espíritu de la participación voluntaria, la autoayuda y la independencia, y a través de los medios de las empresas y organizaciones, busca equilibrar el éxito económico con la justeza y la justicia social desde el nivel local hasta el mundial. Los conceptos constitucionales de la OIT sobre justicia y paz están vinculados a las empresas y organizaciones de la economía social, junto con otras empresas de los sectores privado y público como reconocen la OIT y sus mandantes en la Declaración sobre justicia social para una globalización justa (2008), que llama a centrarse en las personas.

Las empresas y organizaciones de la economía social crean y mantienen empleos y medios de vida, amplían la protección social, fortalecen y amplían el diálogo social para todos los trabajadores y promueven la aplicación y cumplimiento de las normas de trabajo para todos. En esta época de recuperación de la crisis, la promoción de la economía social dentro del marco del Programa de Trabajo Decente es una importante aliada para implementar el Pacto Mundial para el Empleo desde el nivel local hasta el Mundial. Por ello la interacción entre Empresas con fines de lucro y fundaciones y asociaciones sin fines de lucro deben tener un accionar conjunto para la promoción de la educación y la cultura en general. Para ello las organizaciones sin fines de lucro tienen obligación de promover, difundir las actividades de las asociaciones o empresas de las que reciben ayuda, de este modo ambas crecerán y se retroalimentarán. Quien da ayuda también la recibe de quien es ayudado.

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