Cómo explicar qué es bitcoin y la revolución de las blockchains (y no morir en el intento)

Un mendocino curioso y estudioso de las nuevas formas económicas hace una interesante reflexión sobre cómo era el mundo cuando nació internet y cómo es ahora, con todas las posibilidades que brindan las criptomonedas.

Juan Manuel Faccio Paez

Días atrás tuvimos la oportunidad de asistir a una charla sobre Bitcoin, criptomonedas y finanzas descentralizadas en donde muchos de los allí presentes estábamos dispuestos a conocer más sobre el tema; curiosos por saber de qué se trata todo esto de lo que tanto se habla hoy en día.

Citados en el Ground bar de nuestra queridísima calle Arístides Villanueva un grupo de unas 30 personas nos reunimos ahí con la escucha atenta a lo que el ingeniero Gaston Suarez Duek y todo el equipo de Condor DeFi tenía preparado para compartirnos, mientras pedíamos nuestras pintas de cerveza tirada, haciéndole burla a la garua intensa de afuera que empapaba las calles de aquella nublada tarde casi otoñal.

Yendo atrás en el tiempo, cuando internet estaba asomando al mundo por la década del 90', el común denominador de la gente no sabía de qué se trataba. ¿Qué es un e-mail?, ¿qué es triple doble v?, ¿qué es un arroba?. Todo eso era muy nuevo todavía, sin tener idea de cuánto nos cambiaría la vida, literal.

Años después su acceso se expandió y masificó de tal manera que ahora es casi inimaginable un mundo sin Internet en nuestro bolsillo (mucho menos para las nuevas generaciones, en donde aprenden a usarlo casi antes que a caminar).

El cambio fue realmente radical, dándonos la posibilidad de manejarlo casi todo desde un teléfono. Hasta, inclusive, ser una herramienta crucial en donde distintos actores sociales se organizan para reclamar por las más variadas causas que aquejan a la sociedad.

Volviendo a la parte técnica del asunto, si bien "internet" es la palabra que primero se nos viene a la cabeza cuando pensamos en sacar nuestros dispositivos para desbloquearlo y revisar nuestros mensajes, enviar un meme o lo que fuere, en realidad lo que estamos usando es la World Wide Web (red mundial en español, más conocida como WWW). Es decir, todas las aplicaciones que abrimos, todas las noticias que leemos y los emails que enviamos son posibles gracias a esta red, y ésta a su vez gracias a la Internet: la red de redes.

¿Por qué entonces tanta aclaración al tema, si ya sabemos cómo se usa y para qué sirve?. Porque puede ser una buena manera para empezar a explicar un poco algo que la gran mayoría ya conoce por nombre: el Bitcoin. Si bien la analogía no es del todo precisa, si hay una relación entre aquello de lo que se sabe y se conoce de lo que realmente es y su función, y más aún, para qué sirve y qué es lo que hace, qué problema viene a solucionar.

Así como internet es la estructura principal para que el funcionamiento del www sea posible, las cadenas de bloques (blockchain, en inglés) lo son para el desarrollo y funcionamiento del Bitcoin, que es como se conoce a este protocolo de codificación criptográfico descentralizado, independiente, en dónde sus acertijos matemáticos son validados por una red de usuarios particulares y corporativos, pero nunca gubernamentales.

¿Qué tal si les dijera que en un futuro será posible tener una o varias monedas con las cuales pagar y comprar nuestros bienes y servicios y que estas no serán emitidas por ningún banco central de ningún país?, ¿qué tal si en un futuro próximo problemas económicos como la inflación pudieran frenarse porque habrá algo mejor y más práctico para mantener el valor de nuestros ahorros e inversiones? 

Este es uno de los problemas que esta cadena de bloques viene a resolver, dado que su emisión ya ha sido programada para que, una vez finalizada su emisión total, no hayan más de 21 millones de bitcoins en circulación en todo el mundo. 

Actualmente, ya hay emitidos un poco más de 18 millones y se espera que el resto termine de emitirse en el año 2100. Es decir, a diferencia de lo que sucede con las monedas fiduciarias, las emitidas indiscriminadamente por los bancos centrales de los distintos países, el bitcoin tiene implícito un régimen de emisión finita, serán 21 millones y no más. 

Esto mismo le proporciona la particularidad de ser escaso en el tiempo y que se espera que a medida que la sociedad le vaya encontrando aplicaciones y dando cada vez más usos, aumentando así la necesidad de tenerlos para usarlos como medio de intercambio, consiguientemente provocará el alza en su precio. 

Siendo escaso, finito y apreciado el bitcoin se convierte así en un activo que en vez de generar inflación la combate, generando deflación. Recientemente, compañías como Tesla y BMW han anunciado que empezarán a aceptar bitcoin como medio de pago para la compra de sus automóviles, sólo por mencionar algunos de los más importantes acontecimientos en referencia a su adopción.

Hasta el momento, son miles los proyectos que han nacido con esta nueva tecnología y de las más variadas aplicaciones que pueden tener en el día a día sin siquiera darnos cuenta o percatarnos de ello, pero ahí están, desarrollándose y creciendo sin pausa.

En aquella charla organizada por el equipo de Condor DeFi, proyecto de asesoría de adopción e inversiones en criptomonedas encabezado por Suarez Duek y compañía, tuvimos la oportunidad de adentrarnos un poco más en el tema y las distintas maneras de obtener ganancias de esta nueva tecnología; que si bien para invertir en parte cumplen con las premisas de cualquier otro activo financiero (acciones o títulos públicos, por mencionar algunos), los criptoactivos incurren en los vaivenes que trae consigo una alta volatilidad, haciéndolos muy inestables en su cotización, por lo que es muy recomendable tener un previo conocimiento, cuando menos básico, en cuanto a las características fundamentales y técnicas de estos activos al momento de invertir.

Conceptos como DeFi (decentralized finances, o finanzas descentralizadas en español) comienzan a tomar relevancia de la mano de cientos de proyectos basados en blockchain y que nos permitirán manejar nuestras finanzas de manera más independiente, sin tener que contar con la tutela de ningún banco o institución financiera centralizada. Libre y sin ningún tipo de normas ni ataduras por contrato tradicional. Las oportunidades son inmensas y prometen incluso hasta un reordenamiento general en las formas en las que se manejan muchos aspectos de nuestras vidas.

Algo nuevo está creciendo, algunos dicen que se trata de la cuarta revolución, y es la tecnología. Que no suene descabellado: que de acá a algún tiempo más, tu cafetera sea la que pague la boleta de la luz, simplemente porque es posible.

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