Compra y venta de minas: ¿especulación, negocio inmobiliario, o qué?

El geólogo Eddy Lavandaio vuelve a poner un factor pedagógico en la actividad minera, siempre con el dedo en la llaga.

Eddy Lavandaio

Algunas veces nos han llegado comentarios bastante negativos referidos a la obtención y transferencia de derechos mineros, tildándolos despectivamente de actos de especulación inmobiliaria, y hasta se ha insinuado la posible existencia de actos de corrupción.

Tenemos la obligación de separar una cosa de la otra. Por ejemplo, si un empleado de la Autoridad Minera interviniera como particular en un trámite de otorgamiento o de transferencia de derechos mineros, eso sería una caso de corrupción y debería ser denunciado como corresponde.

Lo que aquí pretendemos explicar es algo que ocurre muchas veces con la obtención y transferencia de derechos mineros sin transgredir ninguna norma legal.

Si bien las posibilidades son muchas y muy variadas, vamos a describir un contexto empresarial que ha sido bastante frecuente en nuestro país,

Muchas veces el primer empresario es una persona (puede ser un profesional idóneo o alguien con conocimiento del tema) que adquiere un derecho minero a través de un permiso de exploración y posterior manifestación de descubrimiento, pero tiene una capacidad financiera limitada para continuar una vez que le fue otorgada la mina.

El Código de Minería ( artículos 217º y 218º) lo obliga a presentar Plan de Trabajos y Monto de inversiones, y ejecutarlas para evitar la caducidad de la concesión legal.

Paralelamente tiene que cumplir con otra obligación impuesta por la misma norma legal (artículo 251º). Debe elaborar y presentar un Informe de Impacto Ambiental y esperar su aprobación antes de iniciar cualquier actividad.

La elaboración de ese Informe y del Plan de Trabajos puede llegar al tope de la capacidad financiera de este empresario y si la ejecución del Plan de Trabajos incluye costosos trabajos de exploración, no tiene otra alternativa que ofrecer su mina para negociar con una empresa que tenga o consiga más dinero para ejecutar la exploración, ya sea en calidad de socio o de comprador.

Las empresas exploradoras son pequeñas empresas que a nivel internacional se llaman "empresas junior" integradas por un reducido grupo de profesionales sin capacidad financiera propia pero fuertemente vinculados a fuentes de obtención de capitales de riesgo como por ejemplo, la emisión de acciones en Bolsas de Comercio, el convenio con otras empresas para utilizar excedentes de ganancias desgravables, o la venta de proyectos explorados anteriormente. También hay otras "empresas junior" que son una especie de departamento de grandes empresas productoras que forman estos pequeños grupos y les destinan una parte de sus ganancias para la exploración.

Por lo general la negociación de estas "junior" con el titular de la mina se concreta mediante un contrato de alquiler (por el tiempo que durará la exploración) con opción de compra por un precio preestablecido en el caso de que la exploración tenga resultados positivos.

Si la exploración es exitosa, la empresa junior puede conseguir dinero hasta hacer una evaluación preliminar pero en ese punto llega al límite de su propia capacidad financiera y por eso debe salir a negociar su proyecto explorado con una empresa productora con capacidad suficiente para hacer una factibilidad del proyecto y acceder a financiación bancaria y empresarial.

La empresa productora es la que finalmente construye el establecimiento y pone en producción la mina.

Como podrá apreciarse, la mina "cambia de dueño" varias veces y eso no es especulación inmobiliaria como algunos pueden llegar a interpretar, sino la lógica evolución de un bien que va aumentando su valor en la medida que se lo explora.

Otra cosa importante a explicar es que con los resultados positivos de la primera exploración suele constituirse y registrarse una empresa (una sociedad anónima por ejemplo) para dedicarse específicamente a ese proyecto. De esa manera lo que llamamos "cambio de dueño" es, en realidad, solo una transferencia de acciones pero la empresa sigue siendo la misma.

En definitiva, como el dinero que se invierte en la exploración es capital de riesgo, y en cada etapa suele hacer falta mas dinero que en la anterior, cada titular gasta hasta que llega al límite de su capacidad financiera y en esa instancia debe negociar con alguien que tenga o consiga más dinero que él.

No se trata de una especulación inmobiliaria sino de una sucesión de etapas cada vez más costosas para llegar finalmente a inversiones para la construcción del establecimiento productivo que, en algunos casos, pueden llegar a costar varios miles de millones de dólares.

Podemos mencionar, a modo de ejemplo, la situación actual de algunas minas metalíferas de la provincia que se encuentran realizando actividades de carácter exploratorio y han sido mencionadas en los medios de comunicación.

Todos estos casos se encontrarían en el paso mencionado como el de empresas "junior" que han firmado contratos con los titulares de los derechos mineros y esperan "posicionarse" agregando valor a cada mina para negociar más adelante con empresas de mayor capacidad financiera.

Eddy Lavandaio - Geólogo - Matrícula COPIG 2774A

Miembro de la Asociación Geológica de Mendoza

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