El sistema de salud nacional, al borde de la quiebra

El subsecretario de Salud de Mendoza e integrante de los equipos técnicos sanitarios de Patricia Bullrich, efectúa un rápido diagnóstico de la gravedad del sistema a escala nacional.

Oscar Sagás

Es por todos conocida la situación actual del sistema de salud en Argentina, sistema que tiene, por un lado, muchas fortalezas y, por otro, grandes oportunidades de ser modificado o repensado. El primer análisis que haría es que la crisis sectorial está enmarcada dentro de la grave crisis económica nacional. Argentina, en los últimos 50 años, ha crecido el 0,7% anual, la mitad que el resto de Latinoamérica que creció el 1,5%. Hace 10 años que no crecemos. No crecer mientras el resto de la población crece es decrecer.

Una Argentina que no crea empleo, con una moneda devaluada en forma exorbitante, con una inflación monstruosa, con un salario real que perdió el 20% de su poder de compra para trabajadores formales y el 40% para trabajadores informales en los últimos 5 años, con más de 8 millones de trabajadores en negro.

La combinación entre un salario real que pierde poder de compra y una menor masa de aportantes es muy grave para la seguridad social. Significa menor poder de compra contra una canasta de prestaciones de salud que aumenta en términos reales por el aumento de costo del índice de la tecnología y por la transición epidemiológica.

Al subsector público tampoco le va bien. Aunque aumenten las partidas en términos nominales, las licúa la inflación. La migración de pacientes del subsector privado o de la seguridad social hacia este subsector no es un dato menor, determinada por el desempleo, el aumento de la pobreza y otros condicionantes sociales. Los desafíos que plantea la nueva realidad y la complejidad de las sociedades, van más allá de la problemática del sector salud. La macroeconomía argentina origina problemas que impactan tanto en este sector como en otros.

El sistema sanitario implica el 9,4% del PBI argentino, sin embargo, la inversión en salud, nominalmente una de las más altas de la región, no siempre tiene los resultados esperados. En definitiva, la totalidad de la población argentina tiene cobertura desde el punto de vista formal pero el acceso a las prestaciones de salud no es siempre efectivo ni oportuno y, muchas veces, es inadecuado.

Argentina necesita, a través de un plan macroeconómico serio y ejecutado por profesionales expertos y de gran nivel, resolver la crisis económica y llamar a una mesa de consenso, dentro del sector salud, que incluya a todos los actores involucrados. La resolución a corto plazo de la crisis del recurso humano es fundamental. Requiere medidas urgentes. Hay que frenar el éxodo temporario o definitivo de profesionales a países vecinos, situación que afecta no sólo al sector salud sino también a otras profesiones, como programadores, ingenieros y otros. Las residencias médicas deben ser reevaluadas en forma integral y las universidades deben modernizar los planes de estudio.

Quema el tema de los copagos y de los médicos que abandonan las cartillas de prestaciones, como también impacta gravemente en el sistema el inconveniente para la importación de principios activos, insumos y/o tecnología médica. Servicios que se dejan de prestar por la falta de insumos, con aumento de costos debido a la inflación y a la devaluación. Todo originado por el descalabro del cepo cambiario.

Clínicas, hospitales y sanatorios, los llamados prestadores de servicios de salud, están al límite; con inconvenientes para conseguir créditos en el sector, sector que ya venía con dificultades y mantenía su equilibrio por las medidas de emergencia sanitaria (rebaja en las contribuciones y en el impuesto al cheque y la suspensión de las ejecuciones fiscales de AFIP).

Un sector financiador con graves problemas. Hoy hablamos que el 70% de las obras sociales no alcanza a cubrir el Programa Médico Obigatorio con su ingreso promedio y, aún subsidiado o con reintegros, sólo el 48% de ellas puede cubrirlo. Un fondo solidario cada vez más desfinanciado, cuyos egresos crecieron 4 veces más que sus ingresos, lo que tiene que ver con el sistema de reintegro que ya no existe, sino que hay pago a prorrata esporádico.

Urge la necesidad de implementar reformas en el sector salud orientadas a lograr el objetivo final: "que todos los argentinos tengan acceso oportuno y continuo, según el ciclo de vida, a prestaciones de salud de calidad homogénea, sin importar la organización o el subsector al que pertenezcan."


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