El arte de colectar fracasos y el "modelo guiñazú"

Un análisis crítico sobre el estancamiento de los pilares mineros de Malargüe: entre plantas piloto que nunca se construyeron y expedientes judiciales que frenan la inversión real.

Horacio Marinaro
Exconcejal de Malargüe por el PD.

 Durante casi una década, el nombre de Emilio Guiñazú fue sinónimo de la recuperación de la minería en Mendoza. Primero como subsecretario de Energía y Minería, y últimamente como el todopoderoso CEO de la estatal Impulsa Mendoza.

Fue el arquitecto de un relato que prometía convertir a la provincia en el "renacimiento minero" de la provincia, se transformó en una vitrina de promesas incumplidas, conflictos judiciales y una parálisis técnica que roza la negligencia. Sin embargo, cuando se disipa el humo y algún que otro mal olor de los anuncios oficiales, lo que queda es una colección de expedientes judiciales, incumplimientos contractuales y cerros que siguen tan vírgenes como hace diez años

Recordemos que, bajo su órbita, los tres pilares del desarrollo minero malargüino, Potasio Río Colorado, Hierro Indio y Cerro Amarillo, no solo no han arrancado, sino que se encuentran en un estado de descomposición operativa que exige explicaciones urgentes.

Potasio Río Colorado (PRC) el Hito Fantasma. La Planta Piloto de Potasio es el más alarmante. El Gobierno entregó el proyecto a la Minera Aguilar bajo la promesa de una inversión de u$s 1.000 millones. El primer paso innegociable era la construcción de una Planta Piloto que requería una inversión inicial de aproximadamente u$s 10 a 15 millones y que según el cronograma oficial que el propio Gobierno defendió en la Legislatura, la planta debía estar operativa en "agosto de 2025." La planta a escala reducida es diseñada para producir las primeras toneladas de cloruro de potasio. Su objetivo era validar la ingeniería y asegurar que el método de extracción (disolución) funcionara correctamente antes de pasar a la escala masiva.

El proyecto total es de u$s 1.000 millones, para una empresa minera de gran escala, es una cifra menor, lo que hace que el incumplimiento sea aún más sospechoso y preocupante. ¿Por qué no se construyó? (la trama detrás del fracaso) Falta de Capital Real o la inversión fantasma.

Repasemos, Guiñazú presentó a Minera Aguilar (de José Luis Manzano) como un socio solvente, la realidad es que la empresa hoy está buscando socios externos para financiar la obra. Sin financiamiento propio asegurado, la planta piloto nunca pasó del papel

Guiñazú prometió que Mendoza eliminaría los obstáculos de Infraestructura, como la falta de gas y electricidad y el famoso tren. El Estado tampoco avanzó al ritmo necesario con la línea eléctrica Cortaderal-Pata Mora, lo que le dio a la empresa la excusa perfecta para demorar su parte.

El proyecto fue diseñado con una ingeniería teórica impecable, el Efecto PowerPoint, pero sin considerar la volatilidad del precio internacional del potasio y los riesgos país de Argentina, que espantaron a los verdaderos inversores que debían anclar a Minera Aguilar.

El papel de Guiñazú en este escenario Como CEO de Impulsa Mendoza, tuvo la función de comisario del proyecto. El hecho es que estamos en febrero 2026 y Minera Aguilar no puso un solo ladrillo y lo deja en una posición de extrema debilidad.

El Gobierno ha preferido notificar y evaluar en lugar de ejecutar multas severas de inmediato y nunca aplicó las cláusulas de rescisión¡¡¡A las empresas amigas nos de las castigas!! Es el pensamiento actual del gobierno

Guiñazú fue quien convenció a la opinión pública de que este socio era el ideal por su conocimiento del mercado local y solo vendido una ilusión. Actualmente, la empresa sabe cómo dilatar plazos sin perder la concesión.

La realidad es desoladora. Guiñazú, Al no exigir el cumplimiento de este hito, el funcionario no solo permitió el estancamiento del proyecto, sino que expone a la provincia a un daño patrimonial incalculable. ¿Es desidia o es una prórroga encubierta a favor del capital privado amigo?

El incumplimiento de los plazos supuestamente es una violación directa a las condiciones de traspaso que el Estado debería estar sancionando hoy mismo. El Fiscal de estado, bien gracias, los legisladores también, bien gracias.

Conflictos y Humo con mal olor El resto de la cartera gestionada por Guiñazú siguió el mismo patrón de ineficiencia, Hierro Indio y Cerro Amarillo.

Hierro Indio: Lo que debió ser un éxito de exploración es hoy un escándalo judicializado. La pelea interna entre los socios privados y la cuestionada participación de Impulsa Mendoza ha congelado, cualquier avance, dejando el proyecto en el banquillo de los tribunales.

Accionistas en Pie de Guerra, Re Kühl vs. Impulsa Mendoza y Rafael Dahl. A la incertidumbre geológica y los desafíos logísticos, se le ha sumado un frente judicial crítico el divorcio litigioso entre los socios originales y el bloque conformado por el Estado provincial y los nuevos inversores.

El geólogo Guillermo Re Kühl, fundador y accionista mayoritario (junto a su esposa poseen cerca del 33,8%), ha llevado el conflicto a la Justicia Civil. Este conflicto ha dejado a Hierro Indio en una situación de acefalía técnica y parálisis operativa. Re Kühl renunció al directorio en octubre de 2024, dejando al proyecto sin su principal soporte geológico histórico.

Cerro Amarillo: El ambicioso proyecto de cobre sigue atrapado en el Efecto PowerPoint el ejemplo más claro de la ineficiencia técnica y política. Pese a los anuncios rutilantes, la falta de inversión real y los errores administrativos han convertido a este yacimiento en una eterna promesa que nunca se materializa en el terreno.

Guiñazú fue incapaz de transformar el potencial geológico en una realidad operativa, dejando al proyecto atrapado en un laberinto de burocracia y "falta de financiamiento real."

"El balance final de la gestión de Emilio Guiñazú se cierra con un déficit alarmante. Su reciente renuncia no es un borrón y cuenta nueva; es la confirmación de un fracaso y la retirada de quien dejó el terreno sembrado de promesas rotas. El modelo de 'minería de autor' terminó siendo una cáscara vacía que hoy, con su salida, queda definitivamente al descubierto.

Finalmente, entre un Hierro Indio paralizado por el escándalo judicial, un Cerro Amarillo que no sale del PowerPoint y un Potasio Río Colorado que, bajo su mirada cómplice le permitió a Minera Aguilar incumplir el hito crítico de la planta piloto, el plan maestro resultó ser un diseño para sostener burocracia y aceitar vínculos, en lugar de generar una industria real.

La renuncia de Guiñazú deja una pregunta amarga flotando en el aire de Malargüe: ¿Fue impericia, desidia administrativa o un esquema de negocios diseñado para favorecer a los amigos del poder mientras se dilataban los plazos del Estado? Mendoza ya no tiene margen para más Señores de los Fracasos.

La etapa que se abre exige una gestión que entienda que la minería se hace con inversiones tangibles, transparencia y obras en el territorio, y no con carpetas coloridas que solo escondieron, durante casi una década, la nada misma.

Hay un cambio en Impulsa Mendoza, se va Emilio Guiñazu, llega Sebastián Peña que venía de la gestión con Guiñazu....pregunto ¿cambiar para que nada cambie???. El famoso "gatopardismo", La pregunta no solo es válida, es obligatoria.

La salida de Guiñazú y el ascenso de Peña parecen más un relevo de postas que un cambio de rumbo. En los pasillos de Impulsa Mendoza, la música suena distinta pero la coreografía es la misma. Habrá que ver si el nuevo nombre trae ideas propias o si, una vez más, asistimos a la vieja estrategia de cambiar algo para que, en el fondo, nada cambie."

En Malargüe conocemos bien de transiciones que prometen aire nuevo y terminan en más de lo mismo. El tiempo y los resultados tendrán la última palabra.

Ver: El dilema del Colorado ¿agua que no has de beber la pierdes por derechos de hecho?

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