La crisis apura y el gobierno necesita tomar decisiones

La economía muestra signos de recesión y el gobierno deberá toma medidas monetarias para ayudar acelerar el ritmo.

Rodolfo Cavagnaro

La difusión de los datos de la inflación de febrero fue relativizada en público por el ministro Caputo afirmando que se trata de un "reacomodamiento de los pecios relativos". Una manera de salir del problema sin decir nada. Pero está creciendo la preocupación entre funcionarios del gobierno por el parate de la economía y del consumo, que trae aparejadas noticias de despidos y cierres de empresas.

Entre los altos mandos del poder hay dos posiciones distintas. Por una parte, quienes creen que habría que darle cierta flexibilidad a la economía y, cuando dicen esto, refieren la necesidad de bajar las tasas de interés y permitir que las empresas den aumentos salariales que equiparen la inflación, para estimular una recuperación del consumo.

Por el otro lado están los más duros, que creen que hay que sostener el actual torniquete. Afirman que la inflación bajará porque los ajustes de tarifas más fuerte ya se hicieron y estiman que el precio de la carne tendería a estabilizarse. No obstante, subsisten los temores por las consecuencias de la crisis de EE. UU. e Israel con Irán por el aumento del precio del petróleo. El FMI ha calculado un 10% de aumento del petróleo impacta un 0,5% en los índices de inflación.

En principio, hay quienes aseguran que las defensas que hacen el presidente y el ministro son para los mercados, pero están pensando la forma en que podrían flexibilizar las condiciones del mercado para no impactar en la inflación. Uno de los métodos sería aprovechar que el BCRA está comprando dólares, aprovechando la gran oferta que existe y, para ello, emite plata fresca.

Hasta ahora, el procedimiento era que el Tesoro salía y absorbía esos excedentes mediante emisión de bonos. La idea sería que la absorción menor, de manera de aumentar en forma cuidada la cantidad de pesos para incidir en una baja de la tasa de interés. Otra decisión que se pide es autorizar que las paritarias puedan generar aumentos salariales más parecidos a la inflación. En ese aspecto, recuerdan que los salarios crecieron 2% en enero y febrero, mientras la inflación acumulada fue del 5.9%.

Por ahora Caputo insiste con resistir, preocupado, también, porque la situación fiscal sigue estando muy inestable. La caída de la recaudación es un problema que puede comprometer el superávit financiero (aunque no el superávit primario). Estos datos junto a la resistencia a flexibilizar el cepo, que le fue reclamado en Estados Unidos esta semana, hacen que la Argentina no consiga que baje el Riesgo País y por eso no puede ir por crédito a los mercados internacionales.

El dólar tranquilo, por ahora

Argentina vive una situación muy favorable porque es la primera vez que una situación de alta liquidez internacional encuentra al país con reglas de juego claras, equilibrio fiscal sostenido y un proceso de baja de impuestos. Todo esto facilita el ingreso de dólares financieros, mientras el segmento corporativo sigue emitiendo deuda en dólares y algunas provincias también lo hacen.

Además, está comenzando la liquidación de exportaciones de soja, con una cosecha récord que, además, registra un 17% de aumento del precio internacional. Esta cosecha total es un récord ya que entre todos los granos se llegaría 36.000 millones de toneladas, todas favorecidas, además, porque al bajar el precio del dólar, los precios de las materias primas, medidas en dólares, aumentan su precio internacional.

Lo cierto es que el valor del dólar se mantiene muy tranquilo. El viernes cerró en $1420 la cotización minorista y la previsión es que, al menos hasta agosto, el ingreso de divisas será muy importante, por eso es por lo que es necesario que el BCRA siga comprando dólares en el mercado. Además de crecer las reservas, evita una baja muy pronunciada del valor de la divisa.

Mientras tanto, la crisis internacional mantiene alterados los mercados. El petróleo terminó cerrando en valores récord. El Brend terminó la sesión en 105 dólares el barril, mientras que las bolsas mostraron una actitud de mucho cuidado. Perdieron las acciones (los ADR argentinos en New York cayeron 6.7% y los bonos también cayeron) pero los bonos del Tesoro subieron y por eso subió el precio del dólar.

Los precios y sus interrogantes

Después de conocerse los datos del Indec, que mostró en febrero un aumento del 2,9% surgieron muchas preocupaciones porque se ve muy lejana la promesa del gobierno de intentar quebrar el 1 y que los índices empiecen con 0 a partir de agosto. Esta era una promesa del presidente y el ministro Caputo ratificó que antes de fin de año se alcanzará ese objetivo.

De todos modos, datos del mercado aseguran que algunos precios críticos, como el de la carne, seguirán altos. Especialistas en el sector afirman que la demanda internacional se mantiene firme y que aumentó el precio internacional.

En cuanto a la oferta interna, están esperando que se llegue a un equilibrio porque los animales para el mercado interno no sobrepasan los 400 kg vivos, mientras que para exportación se requieren animales de 550 kg vivos. Si aumenta la exportación, hay que retener más hacienda para engordar.

Otro interrogante está dado por el precio del petróleo, porque si se mantiene la tendencia actual mucho tiempo, la traslación a los precios de los combustibles será inevitable. Esta situación se traslada a todos los costos de la economía porque impacta sobre los costos de las empresas, pero también sobre los costos de la energía eléctrica y del gas.

 Ver: Los precios no aflojan, presionados por las tarifas que fija el Gobierno.

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