El dilema del Colorado ¿agua que no has de beber la pierdes por derechos de hecho?

Esta carta abierta dirigida al gobernador de Mendoza, advierte sobre el peligro de perder la "soberanía" hídrica frente a las provincias de la cuenca baja del Río Colorado debido a la falta de infraestructura propia.

Horacio Marinaro
Exconcejal de Malargüe por el PD.

Señor Gobernador de la Provincia de Mendoza,

Desde Malargüe, y con la preocupación de quienes habitamos la tierra donde nacen nuestros ríos, nos dirigimos a usted para exigir definiciones sobre lo que consideramos la mayor amenaza a nuestro patrimonio natural; el lento pero constante avance de la Cuenca Baja sobre el Río Colorado.

Como es de su conocimiento, el agua que Mendoza no utiliza hoy no se pierde en el vacío; se consolida como un derecho de hecho en Buenos Aires y La Pampa. Ante esta realidad, los malargüinos necesitamos saber, esto que yo llamo El Dilema del Colorado. 

La inacción de Mendoza en el uso de su cupo hídrico está consolidando una realidad irreversible en la cuenca baja. Mientras Buenos Aires desarrolla su matriz productiva basada en excedentes de agua, se gesta un conflicto donde la jurisprudencia moderna (priorizando el uso humano y ambiental) amenaza con transformar un préstamo temporal en un derecho adquirido permanente, dejando los tratados históricos en letra muerta.

Desde el punto de vista estrictamente jurídico, el reparto de las aguas del Río Colorado está regido por el Tratado de 1976. Este acuerdo asignó a cada provincia Mendoza, Neuquén, Río Negro, La Pampa y Buenos Aires un porcentaje soberano. Mendoza sostiene que su derecho es imprescriptible: el hecho de no utilizar hoy la totalidad de su cupo por falta de infraestructura (como el postergado Portezuelo del Viento) no debería significar la pérdida de ese crédito de agua.

Veamos como seria La postura de la Cuenca Baja. Buenos Aires utiliza hoy, técnicamente, un excedente que Mendoza deja pasar. Pero, ¿hasta cuándo es un excedente y cuándo pasa a ser una necesidad vital?

Sin embargo, en el derecho de aguas moderno, los papeles suelen quedar secos frente a la realidad de los hechos.

El riesgo del Uso Fáctico. ¿Existe el derecho adquirido por el simple paso del tiempo? La respuesta corta y rotunda es, Sí. Mientras Mendoza deja pasar su excedente, la Cuenca Baja (especialmente a través de CORFO en Buenos Aires) están consolidado una estructura productiva, social y urbana basada en ese caudal.

Si Mendoza decidiera mañana cerrar la canilla para ejercer su derecho, se enfrentaría a un colapso económico y social en el sur bonaerense. Buenos Aires alegará que existe un derecho humano que prevalece sobre un "cupo teórico" no utilizado durante décadas. Ante este escenario, la justicia (bajo principios de derechos humanos al agua y sostenibilidad ecosistémica) difícilmente priorizaría un cupo teórico de 1976 sobre una población que lleva décadas viviendo de ese volumen.

El Fantasma del Atuel, es el espejo donde Mendoza no quiere mirarse. No es una suposición; es un antecedente directo. En el conflicto del Río Atuel, la Corte Suprema de Justicia falló a favor de La Pampa, obligando a Mendoza a garantizar un caudal mínimo ecológico. La Corte dejó claro que los derechos de agua ya no son propiedad privada fija, sino recursos que deben gestionarse bajo la equidad y la sustentabilidad ambiental.

Una realidad irreversible, Mendoza se encuentra en una encrucijada peligrosa. Buenos Aires sigue desarrollando sus zonas bajo riego y sus asentamientos urbanos aprovechando lo que a Mendoza le sobra. Se ha creado una dependencia vital. El día que nuestra provincia intente concretar sus obras de almacenamiento y quiera cerrar la canilla, Buenos Aires recurrirá a la justicia alegando que no se puede privar de la vida a una región entera. En ese momento, es muy probable que Mendoza solo reciba una fracción de lo que el tratado original le prometía.

Recordemos la Teoría de los Actos Propios, En derecho se dice: si Mendoza deja pasar el agua durante décadas sin protestar ni usarla, Buenos Aires puede alegar el argumento sobre el "uso preexistente" y que Mendoza aceptó esa realidad.

El fantasma del Atuel desarrollado en el párrafo superior, Usarlo como antecedente es fundamental. La Corte ya demostró que no le tiembla el pulso para priorizar la escorrentía mínima o caudal ecológico sobre los derechos históricos de riego si hay un ecosistema sobre todo si es un desarrollo urbano dañado de por medio.

Como Conclusión, me pregunto ¿Acción o Capitulación? La inercia de Mendoza está transformando un préstamo temporal en una cesión definitiva. El tiempo se agota y la urgencia por concretar obras en Malargüe no es solo una cuestión de ingeniería, sino de soberanía hídrica.

Si no ejercemos nuestro derecho con hechos (es decir, con obras y uso efectivo), debemos prepararnos para aceptar que el Río Colorado ya no nos pertenece en los porcentajes que dicen los libros y aquellos caudales históricos. En el siglo XXI, agua que no has de beber, no solo se la lleva el río, se la queda quien mejor supo aprovecharla.

Aunque en los papeles el cupo está reservado, la realidad del siglo XXI indica que el uso efectivo genera una situación de hecho que la justicia tiende a proteger. Mendoza tiene prisa por concretar obras de almacenamiento en Malargüe no solo por energía, sino para ejercer su soberanía antes de que la Cuenca Baja consolide legalmente su dependencia de esos excedentes. La inacción actual es, en la práctica, una capitulación silenciosa.

El gobierno insiste con el derecho de Mendoza es imprescriptible. Me Pregunto ¿De qué sirve que sea imprescriptible en los papeles si la Corte Suprema ya demostró en el Atuel que la realidad ambiental y humana manda sobre los tratados viejos?

Gobernador, en el derecho de aguas del siglo XXI, el silencio se paga con sequía y la desidia con pobreza. Malargüe está observando. Esperamos que su gestión no sea recordada como la que permitió la capitulación silenciosa de nuestra soberanía hídrica.


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