El vino sin alcohol, un puente de innovación hacia el mercado millennial

La nueva regulación del INV que habilitó la desalcoholización en la producción de vinos, debe ser tomada como una oportunidad de cambio ante los nuevos hábitos de consumo moderados que se imponen en el mundo.

Hernán Bitar

La última decisión del INV de habilitar la "desalcoholización de los vinos", es un claro mensaje de aggiornar el mercado vitivinícola a los nuevos consumidores: Millennials y Generación Z.

Aunque el debate entre productores, enólogos, sommeliers y consumidores haya generado más de una polémica durante las últimas semanas, lo cierto es que el Instituto Nacional de la Vitivinicultura y su resolución 5/2024, que incorporó la habilitación a producir "Vino Parcialmente Desalcoholizado" y "Vino Desalcoholizado o Vino Sin Alcohol", no hace más que responder a las nuevas tendencias mundiales de consumo.

Dato mata relato:

Según la prestigiosa agencia británica IWSR Drinks Market Analysis, "la moderación está arraigada en el mercado de bebidas alcohólicas y la tendencia está impulsada principalmente por opciones de salud y estilo de vida".

Esto significa que. los nuevos consumidores optan por beber menos alcohol en general y/o eligen moderar la frecuencia/intensidad del consumo de alcohol.

Además, siempre según International Wines and Spirits Record (IWSR), la proporción de consumidores que se están moderando, aumenta al 75% entre la Generación Z y al 70% entre los millennials. Es decir, la industria de los productos no alcoholizados crece con el impulso de los consumidores de entre 20 y 30 años.

Como si fuera poco, la agencia británica agrega que "dos tercios de los adultos están moderando su consumo de alcohol y el 64% de los consumidores de los 10 principales mercados consumidores, afirman ahora estar moderando su consumo de alcohol".

Mercados Top 10 

Los últimos datos de IWSR muestran que el consumo bajo y sin alcohol entre los 10 principales mercados, que representan aproximadamente el 70% de los volúmenes globales sin o bajo consumo de alcohol vendidos, crecieron un 5% en volumen en 2023, y el mercado vale ahora más de 13.000 millones de dólares.

La agencia británica especializada en consumo y tendencias prevé además que la categoría sin alcohol o con bajo contenido de alcohol, crezca a una tasa promedio anual en volumen del 6 % entre 2023 y 2027, liderada por la categoría sin alcohol con un 7 %.

En tanto que la categoría "bajo contenido de alcohol", se expandirá un 3 % durante el mismo período.

Tampoco debe perderse de vista que según el último relevamiento del IWSR, realizada a finales de 2023 entre los 10 principales mercados de bebidas sin o bajo contenido de alcohol (Australia, Brasil, Canadá, Francia, Alemania, Japón, Sudáfrica, España, el Reino Unido y EEUU), el 44% de los consumidores dijeron que cambiaron o mezclaron consumos de bebidas sin alcohol, entre gaseosas, agua, té o café. 

Es decir, el vino sin alcohol es una opción más, dentro de una oferta de productos bebibles muy competitivos.

El último punto a tener en cuenta en las nuevas formas o hábitos de consumo pasa por los ingresos. Según IWSR, los altos costos de vida y los menores ingresos disponibles están impulsando a los consumidores de todas las edades y distintos países del mundo a reexaminar su gasto y por ende, considerar el consumo de alcohol.

Los datos de septiembre de 2023 muestran que la "moderación económica" se ha convertido en la principal limitante del consumo de alcohol en 11 de los 15 mercados clave de bebidas alcohólicas.

"Las presiones sobre los ingresos, parecen ser el principal impulsor de la moderación, y los consumidores también buscan ahorrar dinero priorizando el gasto 'esencial' y saliendo menos. Es decir, hay menos situaciones de consumo social por la caída del gasto en esparcimiento", concluye el informe.

Por todo, es que la nueva opción de producir vinos de baja graduación alcohólica o sin alcohol, debe invitar a dejar de lado viejos dogmas o prejuicios y llevar a la industria a una rápida adaptación a las nuevas formas de consumo y clientes con hábitos cada vez más heterogéneos y discontinuos en el tiempo. 


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