IA y su impacto en el pensamiento humano
La expansión de la inteligencia artificial plantea interrogantes profundos sobre cómo pensamos, aprendemos y tomamos decisiones, y obliga a repensar el vínculo entre tecnología, conocimiento y autonomía intelectual en la sociedad contemporánea. Lo analiza José Jorge Chade.
Este pequeño artículo es una reflexión como estudioso de las Ciencias de la Educación y, tal vez, es posible, que en esta reflexión existan puntos que creo muchos tenemos como interrogantes.
En los últimos años, hemos presenciado un avance sin precedentes en la innovación digital. Sobre todo, el crecimiento y la difusión de la inteligencia artificial (IA), que ahora se ha vuelto ampliamente accesible, especialmente en forma de grandes modelos lingüísticos (LLM) como Chatgpt, Gemini, Perplexity AI y otros.
Para ser claros, los LLM son grandes modelos lingüísticos entrenados con enormes cantidades de texto para comprender, generar e interactuar lingüísticamente con los usuarios de forma natural. De esta manera, pueden hacer muchas cosas, como responder preguntas, generar contenido, traducir y mucho más.
Un país no descubierto
Nuestra mente es un país no descubierto en su totalidad. Pienso que ninguno de nosotros la conoce ampliamente. Nosotros somos exploradores permanentes de nuestra mente, pero...las reacciones a estas herramientas de la IA varían enormemente. Van desde el terror excesivo por las posibles consecuencias hasta la idealización del poder de la ciencia que nos hará libres sin tener que trabajar. Ahora bien, está claro (o al menos alguien puede tenerlo claro) que ninguno de los dos extremos es muy realista. Imaginar una revuelta de máquinas "inteligentes" contra la humanidad, algo fuera de lo común en la peor película de ciencia ficción... o pensar que en un futuro próximo nadie trabajará más y se quedará simplemente tumbado en una hamaca mientras un robot les trae bebidas, son exageraciones. Y no tienen nada que ver con una visión objetiva de los resultados de las investigaciones en curso y la innovación en este campo hasta la fecha.
No obstante esto, en la sociedad, existen ciertamente temores y expectativas mucho más realistas, y algunas preguntas son más que legítimas. ¿Qué empleos desaparecerán y cuáles se crearán? ¿Permitirá esta difusión que más personas mejoren sus conocimientos? ¿O, por el contrario, creará una brecha cultural (y de habilidades) cada vez mayor entre quienes pueden usar estas herramientas, manteniéndose al día, y quienes se quedarán atrás? Finalmente, lo que realmente me interesa, como educador, es cómo estas herramientas pueden impactar la inteligencia y el pensamiento humanos.
Estos son solo algunos ejemplos; hay muchos otros que, por el momento, siguen sin respuesta.
Inteligencia Artificial y pensamiento crítico
Como mencioné, las herramientas de inteligencia artificial (IA) han revolucionado varios aspectos de nuestras vidas. Se han convertido en parte integral de las actividades cotidianas.
Nos permiten ser más eficientes en muchas situaciones, brindándonos experiencias personalizadas y un acceso sin precedentes a la información. Sin embargo, no todo lo que reluce es oro. Además de los beneficios, también existen diversas preocupaciones, como el impacto a medio y largo plazo que el uso de estas herramientas tendrá en nuestras capacidades cognitivas y sociales.
Es evidente que el pensamiento crítico requiere energía mental, pero también es esencial para el éxito en los estudios, la carrera profesional y cualquier área de la vida que requiera una evaluación y toma de decisiones precisas.
Recopilar información para tomar decisiones se ha vuelto mucho más rápido y sencillo gracias a estas herramientas. Sin embargo, el riesgo radica en que no solo se utilizan para profundizar en nuestro conocimiento sobre un tema, sino también para tomar decisiones por nosotros, delegando en ellas la consideración de pros y contras y confiando en su análisis, sin desperdiciar energía excesiva.
Esto puede ocurrir con cosas triviales, desde escribir una carta hasta hacer cálculos aritméticos. Tiene sentido utilizar estos productos generados como base, un borrador para revisar, analizar en profundidad y adaptarlos a nuestras necesidades, teniendo en cuenta también el contexto en el que están destinados. Sin embargo, si las tomamos y las usamos sin reflexión crítica, la situación se complica, tanto por nuestras capacidades mentales como por las consecuencias que podrían derivar de su uso en situaciones importantes y delicadas. Por ejemplo, se ha hecho conocido el caso de un abogado estadounidense sancionado por usar casos legales falsos creados con ChatGPT en los tribunales.
Además, no olvidemos que estas herramientas aún presentan varias deficiencias, como la "alucinación", la invención de respuestas incorrectas, la provisión de fuentes poco fiables y otros errores similares.
Los resultados de variados estudios ilustran la compleja interacción entre el uso de herramientas de inteligencia artificial, la descarga cognitiva y el pensamiento crítico. Se ha demostrado una correlación negativa significativa (y preocupante) entre el uso frecuente de herramientas de inteligencia artificial y las habilidades de pensamiento crítico. Esto está mediado por el fenómeno de la delegación cognitiva,...es decir: no pienso, no analizo, lo hace la IA.
A pesar de las innegables ventajas de la IA en términos de eficiencia y accesibilidad, el impacto negativo puede ser igualmente significativo. Esto es especialmente cierto para los jóvenes, para quienes es esencial a nivel de las programaciones educativas implementar intervenciones pedagógicas que promuevan una interacción crítica con estas tecnologías. En muchos aspectos la IA puede privar el aumentar o mantener mayores habilidades de pensamiento crítico.
No debemos renunciar a los beneficios del progreso; sin embargo, también debemos aprender a controlar sus efectos negativos para que no socaven nuestras mejores capacidades de pensamiento.