Oda al Parque del Salitre de Viña del Mar: no existe más

Manuel Llanos Gorichon, exdiplomático y viñamarino de corazón, lamenta en esta nota (que contiene videos del antes y el después) la desaparición total del Jardín Botánico de Viña del Mar o Parque del Salitre. ¿Cómo se sentiría un mendocino si se quemara (e intencionalmente) el Parque San Martín?

Manuel Llanos

Si alguna elegancia conservaba Viña de Mar, era la existencia del Parque del Salitre, un bello lugar donado al Estado por la familia Baburizza, parte de la historia salitrera de Chile. 


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Este elegante lugar de esparcimiento y cultura conocido por todos los que lo visitamos en la infancia como "Parque del Salitre" desde 1998 se denomina Jardín Botánico Nacional de Viña del Mar. 

El parque ostentaba cultivar 780 especies 100% nativas de Chile, un cactario con 680 ejemplares muchos de ellos únicos,710 ejemplares endémicos del archipiélago Juan Fernández, 2317 plantas exóticas procedentes de Europa y Asia, una interesante y única colección de plantas medicinales de la flora nativa de Chile, colección de Sophora toromiro, especie extinta de su hábitat natural de nuestra lejana Isla de Pascua.

Así era (abajo). Cómo quedó (arriba)

Un Geofitarium, es decir 5140 plantas geofitas vegetales con crecimiento de bulbo o rizoma, la mayor colección de Myrtaceas de Chile (aún no abierta al público), tal como el jardín secreto (306 plantas del sur). 

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Estaba abierto todos los días del año, sin interrupción alguna, algo definitivamente ya inusual en Chile y atendido con la mejor voluntad, (por cierto, actitud también olvidada en Chile), que afortunadamente logré comprobar muchas veces en ocasionales visitas al mismo. 

Administrado exitosamente por el agrónomo, ciclista, montañero, maratonista, ornitólogo y gran persona Alejandro Peirano, hoy es parte de la catástrofe que vivimos como ciudad y país. 

Muchas generaciones futuras, colegios, paseos de curso, visitas universitarias ya no podrán ir, saber, ver oler ni tocar todo lo que este singular e histórico lugar entregaba. 

Una gran pérdida y esta vez, de las grandes, que observamos impávidos para Viña de Mar sus habitantes, fruto de la imprevisión, falta de cultura y politización extrema. Un dolor inmenso como viñamarino.

EL AUTOR. Manuel Llanos Gorichon. Exdiplomático y viñamarino de corazón.

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