La pandemia y el miedo

Carlos Iparraguirre pone en foco el encierro y la obediencia que trae el miedo a lo desconocido, y cita el libro de Corey Robin al respecto.

Carlos Iparraguirre

Un ensayista francés, Michel de Montaigne, dijo: "a lo que mas le temo es al miedo". Desde siempre, filósofos y políticos, estudiosos y expertos han señalado al miedo como el gran mal de la civilización, el impedimento mas letal de la libertad, contra el que se debe luchar a toda costa.

Otros pensadores, mas recientes como Corey Robin (politólogo estadounidense), han señalado que "A nosotros parece gustarnos la idea de tener miedo....se supone que el miedo agudiza el estado de experiencia, acelera nuestra percepción como ninguna otra emoción y nos fuerza a ver y actuar en el mundo de forma novedosa y mas interesante, con mayor discriminación moral y con plena conciencia de lo que nos rodea y de nosotros mismos" Antes John Locke, había definido "el miedo es el principal acicate de las acciones humanas"

Se ha escrito también sobre el miedo político, como herramienta, pero seguramente, ninguno había imaginado la dimensión de lo que hoy nos pasa.

En todo el mundo, sin distinción de ideologías ni formas de gobierno, el miedo, concreto, real, palpable, acecha y genera un notorio apoyo a las medidas de confinamiento en todo el planeta que pocos días atrás hubiéramos rechazado por atentar elementales derechos y libertades.

Aislamiento obligatorio, confinamientos, cuarentena, términos reproducidos y aceptados por cada uno de nosotros como una Biblia multireligiosa, que nos aconseja el "quedate en casa" aunque muchas veces el otro esté solo o ni siquiera tenga dónde quedarse.

Es verdad, estamos en riesgo y ante un "enemigo invisible" como se repite a diario, y confiamos en las decisiones que se toman, aunque sería esperable que también el Congreso opinara a través de sus distintas voces y que la justicia adoptara un mayor funcionamiento para que la República no parezca tan aletargada por el mismo miedo.

Los resultados muestran que la pandemia hasta ahora en el país, pareciera controlada y el sistema de salud, con un enorme esfuerzo y sacrificio de médicos y asistentes, en mejores condiciones para afrontar el frío y el pico, pero por cuanto tiempo más el aislamiento, ¿de qué manera? ¿Cómo iremos saliendo paulatinamente del mismo? Son dudas y preguntas que deben interpelarnos a todos.

Las fuerzas de seguridad ocupan el espacio público, y el que no puede justificar porque circula hasta puede ser detenido! con los riesgos que ello genera (también allí a veces muere gente). Pero todos al unísono, aceptamos los controles como necesarios, aunque también les tememos.

Ni hablar del miedo, que nos generan, las consecuencias inmediatas y futuras en lo económico, en lo social que esta situación nos provoca. Superado el aislamiento, la pandemia y el frío, también habrá que sobrevivir a la crisis.

Sin embargo, mas allá de las sensaciones y dudas que nos interpelan, el miedo, también puede brindarnos oportunidades.

El mismo Corey, nos dice: "Si bien la mayoría de los escritores y políticos modernos se oponen al terror político como enemigo de la libertad, con frecuencia la adoptan... como fuente de vitalidad política... Si bien condenan al terror jacobino, el despotismo soviético, el genocidio de los Balcanes o el terrorismo del 11 de setiembre.. .en el miedo a esos males ven oportunidades de renovación colectiva.. no para las víctimas, sino para los que observamos esos males desde fuera...".

Se supone que el miedo debería enseñarnos a reconocer otros valores. "El miedo a la guerra civil, por ejemplo engendra respeto al imperio de la ley; el miedo al totalitarismo, el aprecio a la democracia; en el miedo al fundamentalismo se apoyan la tolerancia y el pluralismo".

Y como anticipándose a la pandemia: "Temerosos de contraer ciertas enfermedades, nos convencemos de tomar las medidas adecuadas para protegernos de ellas, y una vez convencidos, apreciamos y valoramos, como no lo hicimos antes, el valor de los antídotos, como el imperio de la ley, o la democracia (...) Solo frente al miedo despertamos a la acción y creemos que hay algo en el mundo que justifica nuestros esfuerzos por permanecer en él".

Tocqueville en sus escritos sobre la revolución francesa decía: "El miedo debe ser puesto a trabajar en pro de la libertad..tengamos pues ese temor saludable del porvenir, que hace velar y combatir, y no esa especie de terror blando y pasivo que abate los corazones y los enerva".

Hannah Arendt tiempo después de Auschwitz y el gulag soviético, dijo: "Todo lo que quedo fue el miedo que esos horrores habían generado, pero en ese miedo yacíaa el instrumento de un nuevo consenso moral y político... ".

El miedo, estuvo en el origen mismo del Estado, pensado por Hobbes, en el Leviatán "el origen de las sociedades grandes y duraderas no se ha debido a la benevolencia de los hombres, sino al miedo mutuo. Cuando actuamos por miedo. Cuando nos sometemos al gobierno temiendo por nuestras vida, no renunciamos a nuestras creencias, conservamos la fe en ellas, nos aseguramos de que seguimos vivos de manera de que podamos ir en pos de ellas. El miedo no traiciona al individuo, lo completa. No es la antítesis de la civilización, sino su realización".

Me quedo con estas últimas citas, para encontrar hoy un sentido a nuestro miedo, que nos de oportunidades para el futuro, para concentrar nuestras fuerzas y voluntades, no solo en resisitir a la pandemia, sino en recuperar mas temprano que tarde nuestros sueños de mayores libertades y derechos.

Que el miedo de hoy, nos permita comprender mejor las urgencias y necesidades de quienes por su vulnerablilidad no pueden disfrutar habitualmente de sus derechos y libertades igual que el resto.

Que nos permita recuperar la confianza en el Estado que nos defiende y protege, así como también nos sirva como anticuerpo para evitar tentaciones de quienes puedan entusiasmarse con la concentración del poder y el uso del mismo miedo hacia el futuro.

Que pronto podamos recuperar los espacios públicos y los abrazos, que nos reconozcamos en los otros, de manera solidaria y tolerante, reflexionando sobre la fragilidad de la humanidad y de todos los sistemas económicos y políticos que siendo tan poderosos, se desmoronaron con un virus, de manera bien democrática, sin distinción de clases, razas ni credos.

Que el miedo de hoy, nos haga abandonar muy pronto, el individualismo al que el encierro nos obliga, que nos sirva en definitiva para pensar y ayudar a generar cambios en nuestras vidas y en nuestra sociedad, como ocurriera en otras épocas de nuestra historia.

EL AUTOR. Carlos Iparraguirre es abogado y fue diputado nacional por la provincia de Santa Fe. Las citas corresponden al libro "El Miedo. Historia de una idea política",  de Corey Robin, politólogo estadounidense, Fondo de Cultura Economica, 2009".

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