La princesa está triste

Con su habitual y fina ironía, una columna de Eduardo Da Viá para etse mes de enero.

Eduardo Da Viá

Valiéndose de su extraordinaria habilidad para el uso de la epanadiplosis, y por cierto sin saberlo, el gran bardo Nicaragüense me ha servido en patena de plata su famosa poesía para el introito del tema que deseo tocar: la transfiguración de nuestra presidiaria más distinguida

Veamos la trova:

La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa?

Los suspiros se escapan de su boca de presa, (*)

que ha perdido la risa, que ha perdido el color.

La princesa está pálida en su silla de oro,

está mudo el teclado de su clave de oro;

y en un vaso olvidado se desmaya una flor.


¡Pobrecita princesa de los ojos azules!

Está presa en sus oros, está presa en sus tules,

en la jaula de mármol del palacio real,

el palacio soberbio que vigilan los guardas,

que custodian cien negros con sus cien alabardas,

un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

(*) Presa por Fresa, licencia literaria

Hasta donde llega mi información fidedigna, desde el acontecimiento inesperado de su apendicitis aguda, su solución quirúrgica y su posoperatorio complicado, la ex poli rubro no ha abierto la boca, actitud que se da como opuesta a su habitual condición de cotidiana parlanchina.

No sabemos nada, así como durante su internación hubieron 5 días de "silencio de radio", cosa inusual cuando se trata de una enfermedad seria de un personaje famoso, de la laya que sea y que despierta la inquietud tanto de adeptos como de detractores "EL PUEBLO QUIERE SABER DE QUÉ SE TRATA", expresión que revivió en esos días con el mismo brillo con que nació en 1810.

Ni un parte médico exhaustivo, ni una imagen robada por expertos paparazis, ni un video grabado entre gallos y medias noches.

Y de vuelta a su lujosa celda, el silencio sigue imperando salvo una vez que algo dijo en favor de su admirado Maduro.

Surgen así numerosos interrogantes, el más acuciante es su verdadero estado de salud, del que a su vez nacen otros interrogantes que sería largo enumerar.

No habla porque no quiere o porque no puede o porque no está en San José 1111.

Su incansable batalla en pos de su inocencia ante la cruel la justicia que la halló y sigue haciéndolo culpable en el Caso Vialidad y en muchos más, tema de su preferencia junto a las balconeras arengas dirigidas a sus otrora cientos o miles de seguidores, han desaparecido también, es que ya no piensa en el regreso triunfal o que finalmente admitió que sus tiempos han terminado.

Sugiero releer la segunda estrofa del verso de Don Rubén.

Tampoco surgen los habituales alcahuetes que supieron rodearla y que en tercera persona nos daban datos de sus actividades y sus planes.

A mediados de noviembre del pasado año, nos sorprendió con la reunión que mantuvo con los economistas de confianza que volvieron a quedar en foco después de la reunión que la exmandataria mantuvo en su casa de San Telmo. Allí recibió a nueve especialistas que representaron a un equipo de más de 80 profesionales que trabajaron durante 45 jornadas. El grupo entregó un documento económico que, según Cristina, funcionará como una hoja de ruta para un "modelo nacional" en el siglo XXI.

Este párrafo es propio de un delirante que no acaba de comprender la más que comprometida situación en que se halla, además de ser comprobante claro que ella no sabe de economía sino que acude a la ayuda de los expertos, pero sí se animó en un arrebato de furia a los que nos tiene acostumbrado, increpar a Milei diciéndole "vos de economía no sabés nada", arrogándose la licencia desprolija de tutear al Presidente, cosa que hace a menudo para demostrar que ella es netamente superior.

La presidiaria carece de vocero personal, es ella la que habla de ella por los medios, en especial Twitter, lo que dice a las claras de su ego infatuado y/o de su desconfianza para con todos los que la rodean, sabedora, tal vez, dado que inteligencia no le falta, que ninguno de sus acólitos está libre de pecado y por lo tanto no puede arrojar la primera piedra.

Hoy ya no maneja las arcas públicas de donde surgían los "inocentes" seguidores, perritos falderos no por amor sino por dependencia económica, que es sin duda el vínculo más fuerte para sentirse acompañada.

Ni los hijos y menos aún los nietos, se han hecho presentes ante el público adepto que poco a poco ha ido defeccionando tanto en número como en devoción, al menos así es mi parecer.

En las frecuentes marchas de protesta callejeras, las pancartas exigiendo la libertad, de la que carece, supieron ser gigantescas y únicas, en cambio en la actualidad son unos cartelitos esmirriados, perdidos entre cientos de otros más rimbombantes y a los que sostienen escaso número de portadores. Claro los seguidores son cada vez menos y por tanto deben incorporarse a grupos más numerosos para inflar artificialmente la feligresía.

Una prueba gráfica contundente, en la última y masiva marcha de la CGT en diciembre 2025, en protesta por la reforma laboral, la pancarta primera y de mayor tamaño muestra en un déja vu que casi habíamos olvidado, a la inefable pareja Perón- Evita, en una clara demostración del poder peronista contra el alicaído kirchnerismo.

Y no se preocupe de su tan amado país, que solo se mueve sin su dirección y cariño, y al parecer, precisamente su ausencia, ha llevado a la Argentina nuevamente al plano internacional, no por los escándalos derivados de sus delitos contra el erario público, sino por los adelantos que está haciendo en materia económica.

Yo le recomiendo la lectura de libros de ayuda por la pérdida de la libertad; seis años son interminables, y se vienen muchos más.

La imposibilidad de trasponer las rejas tras las cuales la ha confinado la justicia, supone una tortura y tanto más cuanto se trata de una mujer que se paseó oronda por el mundo, adquiriendo alhajas en Japón o pernoctando en los hoteles más lujosos del planeta.

En ocasión de tener a su hija enferma internada en Cuba, viajó cuantas veces quiso utilizando el avión presidencial, de la misma manera que lo hacía para viajar a Río Gallegos por razones personales y no de estado.

De ahí al departamento en San José 1111, luciendo en vez de joyas millonarias una elegante tobillera eléctrica, huelgan los comentarios.

En fin Doña Cristina Fernández viuda de Kirchner, tenga en cuenta la realidad:

ALEA JACTA EST, (la suerte está echada), Julio César.




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