Historias de vida que nos ayudarán a construir un feliz Año Nuevo

Los humanos no solo son los únicos seres que necesitan ropa para cubrir su vulnerabilidad (cf. Gn 3:21), sino también los únicos que necesitan contar sus historias, "vestirse" de historias para preservar sus vidas

José Jorge Chade
José Jorge Chade (Ex Docente de la Universidad de Bologna, Educador y escritor, autor de numerosos libros y publicaciones científicas nacionales y extranjeros y algunos poemas).

Quisiera dedicar el mensaje de este fin de año al tema de las historias de vida, porque creo que, para no perdernos, necesitamos respirar la verdad de las buenas historias: historias que construyen, no que destruyen; historias que nos ayudan a redescubrir nuestras raíces y la fuerza para avanzar juntos. 

En medio de la confusión de voces y mensajes que nos rodea, necesitamos una narrativa humana que nos hable de nosotros mismos y de la belleza que llevamos dentro. Una narrativa que pueda mirar el mundo y sus acontecimientos con ternura; que hable de nuestra pertenencia a un tejido vivo; que revele los hilos entrelazados que nos conectan. Precisamente eso he tratado de volcar en un nuevo poemario de mi autoría al que he titulado "La Vida Me Cuenta...", considero que las historias de vida son narraciones íntimas y auténticas de experiencias individuales, incluyendo biografías, memorias y relatos de transición a la adultez sobre pérdidas, desafíos y logros. 

Utilizadas éstas como metodología cualitativa en las ciencias sociales, sirven para reconstruir la identidad personal y comprender los contextos culturales o sociales a través de la experiencia subjetiva. La historias de vida se diferencian de la biografía porque mientras que la biografía puede ser una reconstrucción externa, la "historia de vida" a menudo se centra más en la perspectiva interna y la experiencia subjetiva del individuo. 

Según los resultados de la investigación sobre este tema (Simone Shamay-Tsoory), las historias compartidas por familiares cercanos o amigos queridos pueden impulsar los pensamientos positivos y nuestra autoestima. De hecho, nuestro cerebro responde con sentimientos de empatía y conexión a las historias de las personas, liberando oxitocina. El hecho de que contar, escuchar y compartir historias sea emocionalmente poderoso es indiscutible. ¿Qué tienen las historias que crean una sensación de empatía y de compartir? 

Los estudios demuestran que nuestros cerebros podrían estar programados para hacer precisamente eso. Es evidente que todos somos muy diferentes de la persona que éramos hace diez años y de la persona que seremos dentro de diez años. Sin embargo, ninguno de nosotros se transforma hasta el punto de ser totalmente diferente. Cambiamos y seguimos siendo esencialmente nosotros mismos. 

El curso de la vida se caracteriza tanto por el cambio 1 como por la continuidad: dos líneas necesarias para planificar nuestro futuro. Lo que somos y lo que hemos sido son una guía de lo que seremos. Es importante por lo tanto recuperar la capacidad de observar los acontecimientos vividos integrándolos en una perspectiva orientada al futuro, para evitar permanecer anclados en una visión fija de uno mismo y del propio destino.

Los humanos no solo son los únicos seres que necesitan ropa para cubrir su vulnerabilidad (cf. Gn 3:21), sino también los únicos que necesitan contar sus historias, "vestirse" de historias para preservar sus vidas. No solo tejemos ropa, sino también historias: de hecho, la capacidad humana de "tejer" da lugar tanto a telas como a textos. Las historias de todos los tiempos tienen un "marco" común: la estructura presenta "héroes", incluso los más cotidianos, que, siguiendo un sueño, enfrentan situaciones difíciles y luchan contra el mal, impulsados por una fuerza que los hace valientes: la del amor. 

Al sumergirnos en las historias, podemos encontrar motivaciones heroicas para afrontar los desafíos de la vida. Entonces no nos olvidemos los puntos del tejido aprendidos en el transcurso del tiempo, además del punto arroz, el punto jersey y otros, sino intentemos seguir creando puntos nuevos para que nuestras agujas del tejido de la vida nos deparen un 2026 que nos permita seguir explorando sueños y nuevos encuentros. 

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