Contra el aparato: lo que ocurre cuando desafiás al poder político
La experiencia del Partido Libertario, un espacio que enfrentó invisibilización, presiones e infiltraciones por negarse a negociar sus principios. Opina un dirigente y suscriben otros tanto. Respuesta a Reginato
El Partido Libertario nació en una mesa de café, entre cuatro personas que se atrevieron a imaginar lo que muchos consideraban imposible: un partido político construido por ciudadanos comunes, decidido a enfrentar a una clase política parasitaria enquistada en el poder.
Desde el primer día supimos que la tarea sería titánica.
Nos enfrentamos a nuestras propias limitaciones: falta de tiempo, recursos escasos y ausencia de figuras instaladas, pero también a obstáculos mucho más profundos: el prejuicio automático frente a toda propuesta nueva; la invisibilización sistemática de los medios hacia cualquier espacio que no alimente la polarización tradicional mendocina; el desconocimiento del ciudadano trabajador sobre el funcionamiento real de la política; el desinterés en participar en estructuras nuevas que no prometen privilegios; la ausencia de cargos, acomodos y favores para comprar voluntades; la infiltración de oportunistas que solo buscaban un trampolín hacia un puesto; y la constante intromisión de otros partidos en nuestras propias internas.
A pesar de todo, nos pusimos la camiseta y salimos a la cancha. Porque es en la cancha donde se ven los pingos.
En 2023 fuimos, junto al Partido Demócrata, la herramienta electoral de Javier Milei para enfrentar al cornejismo y al peronismo en Mendoza. Sin embargo, el tiempo dejó algo en evidencia: hoy La Libertad Avanza en Mendoza es Cornejo. Una vez más, Alfredo Cornejo demostró su conocida habilidad para subirse al caballo ganador: primero con Cristina Kirchner, después con Macri y ahora con Milei, siempre del lado del poder mientras resulte rentable en las urnas.
El Partido Libertario, en cambio, sigue aferrado a su idea fundacional. En política, la coherencia tiene costos, y estamos dispuestos a pagarlos. No aceptamos cargos a cambio de desaparecer del mapa, ni nos doblegamos ante el hostigamiento constante de quienes critican desde la comodidad del poder circunstancial. La presión no nos debilita: nos fortalece.
Nuestro partido mantiene abiertas sus puertas a cualquier ciudadano que quiera participar. Cualquiera puede afiliarse, ser autoridad, congresal o candidato. Las reglas son simples, claras y transparentes: con el apoyo de tus pares, participás. Sin privilegios, sin acomodos, sin designaciones a dedo.
Las decisiones sobre alianzas, la selección de candidatos y las convocatorias para el armado de listas provinciales y departamentales son debatidas por el congreso partidario, notificadas por las vías legales correspondientes y fiscalizadas por los órganos partidarios legal y legítimamente constituidos.
Muy distinto a lo que ocurre con nuestros "primos" de La Libertad Avanza, donde se olvidan de notificar elecciones internas y de ingresar fichas de afiliación de sus afiliados, donde se eligen autoridades entre amigos y familiares, se delega el poder para repartir candidaturas discrecionalmente y las ideas quedan subordinadas a la rosca política. Allí la militancia se construye desde organismos públicos como el PAMI y proliferan costosas sedes partidarias en los 18 departamentos sin rendición de cuentas que las justifique.
Nosotros queremos cambiar la política desde la honestidad y la transparencia. Somos nuevos, sí. Somos inexpertos, también. Pero no estamos dispuestos a convertirnos en aquello que vinimos a combatir.
Por eso no resulta llamativa la reacción de quienes buscan cargos y no consiguen su cometido. Tal es el caso de un exintegrante del Consejo Departamental de Guaymallén, quien se presentó como precandidato a diputado provincial y fracasó. Trabajó incansablemente para convencer a sus pares para que le dieran los votos que necesitaba, pero su esfuerzo fue en vano, y eso lo llenó de rabia. Tal baño de realidad le despertó una profunda frustración que canalizó saboteando al resto del equipo sin contemplaciones.
Cabe aclarar que este señor compitió bajo reglas que conocía muy bien y que fueron establecidas por el congreso. Este mismo exdirigente utilizó este medio para difundir ataques cargados de xenofobia, falsedades, exageraciones, descontextualizaciones y resentimiento personal (a una semana de las elecciones) tras no poder concretar sus ambiciones políticas.
En nuestro espacio, las reglas se ponen a consideración de nuestro congreso, se votan y se cumplen; los errores se reconocen y las consecuencias se asumen. El acomodo, el contacto y la dedocracia son los principios fundamentales de la política tradicional y es por eso que los chantas, avivados, ventajitas y trepadores detestan nuestros valores y nuestras formas. Acá no existe el "Poneme a mí porque tengo muchos seguidores en TikTok, hice muchas fichas o tengo dinero o una sede para aportar".
Seguiremos defendiendo las ideas de la libertad, aun cuando un grupo de oportunistas haya decidido alquilar las banderas que durante años miles de ciudadanos trabajaron para levantar. La historia demuestra que la política suele ser ingrata con quienes sostienen principios. Pero también demuestra que las convicciones firmes sobreviven a las modas, a las estructuras de poder y a quienes pretenden apropiarse de lo que no construyeron.
Suscriben esta nota:
Consejo Directivo Provincial
Catalina Garay Lira - Presidente PL
Mariel Maestri Heinrich - Consejo Directivo Provincial
Brenda Sábatto - Consejo Directivo Provincial
Edgado Vitalit - Consejo Directivo Provincial
Autoridades departamentales y miembros fundadores
Cristian Cuattrocchi
Carlos Lagos
Gastón Pescarmona
Marcelo Gonzalez