Luis Agote y la historia de la transfusión de sangre

Agote consideró que el descubrimiento pertenecía a la humanidad y no lo patentó, ya que esperaba que salvara vidas en los campos de batalla durante la Guerra Mundial.

Eduardo Da Via

REVERENCIAR EL PASADO ES ENNOBLECER EL PRESENTE Y PENSAR EN EL FUTURO (SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL)

El siglo XIX constituye el período de consolidación de la cirugía moderna y la revolución quirúrgica que en él se desarrolla, y trae la solución a problemas trascendentales como el dolor, las infecciones y las hemorragias.

La posibilidad de reponer sangre

Tal vez el primer intento de transfusión en Occidente entre seres humanos se haya producido en el siglo XV. En 1492 el papa Inocencio VIII padecía una insuficiencia renal crónica que lo mantenía en estado crítico, y se habían agotado todas las terapéuticas de la época. En aquel momento llegó a Roma un médico que ofreció cambiar la sangre del viejo papa por sangre de jóvenes plenos de vigor y salud. El intento no llegó a concretarse, pues la sangre de los dadores se coaguló.

Tras la publicación de los trabajos de William Harvey sobre la circulación de la sangre en 1628, los médicos que siempre habían extraído la sangre mediante sangrías y con sano aunque totalmente infundado objetivo: curar o mejorar al paciente, comenzaron a pensar en reponerla.

Los primeros experimentos se iniciaron en 1666 con el Dr. Richard Lower, médico de Londres, y continuaron con Jean Baptiste Denis en Francia y en el siglo XVIII con James Blundell, pero el problema de la coagulación precoz siempre empañaba los resultados. Estos y otros intentos efectuados en el siglo XIX no lograron solucionar el problema, aun cuando se recurrió a la toma de sangre arterial del dador para acelerar el proceso. Se llegó así a 1901, cuando Karl Landsteiner, investigador de la Escuela Vienesa de Medicina, quien descubrió los grupos sanguíneos A, B y C (actual 0). Con el tiempo se sabría que la transfusión debía de ser con sangre mismo grupo del paciente o en su defecto del grupo 0, considerado dador Universal.

Sin embargo, las transfusiones presentaban aún el problema de la coagulación precoz, que impedía que fueran un método terapéutico confiable.

LUIS AGOTE: SU DESCUBRIMIENTO

Aparece por fin la figura del Dr. Luis Agote, nació en Bs. As. En 1968, estudió en la Universidad e Bs. As. Y falleció en la misma ciudad en 1954.

Se lo reconoce como descubridor inobjetable del método citratado para transfusión y deja atrás el fantasma de la coagulabilidad de la sangre. En el descubrimiento del Dr. Luis Agote tuvo una influencia decisiva su cercanía a un niño hemofílico, al que lo unían lazos familiares y que padecía de frecuentes epistaxis profusas con gran repercusión en su estado general. Durante todo 1914, en colaboración con el médico laboratorista Imaz Appathie, Agote había realizado innumerables experimentos in vitro y en animales en pos de un método seguro y eficaz para hacer incoagulable la sangre destinada a ser transfundida.

En su búsqueda, recordó que el citrato neutro de sodio tenía la propiedad de impedir la coagulación de la albúmina del huevo y pensó que -como la sangre era un albuminoide- esa sal debía comportarse de la misma forma. Mezcló en un frasco 100 cc de sangre fresca con algunos cristales de citrato neutro de sodio, lo guardó durante 15 días y comprobó que la sangre estaba tan fluida como al inicio del experimento.

Para probar la inocuidad de la sal, el mismo Agote recibió en repetidas oportunidades la inyección de citrato neutro de sodio en dosis elevadas, sin tener ningún signo de intolerancia ni toxicidad.

En los Anales del Instituto Modelo de Clínica Médica, que estaba bajo su dirección, Agote escribió: "La transfusión de sangre ha sido hasta el momento una técnica complicada debido a que las anastomosis arteriovenosas, vale decir la unión de una arteria del dador con una vena del receptor para el pasaje directo de sangre del primero al segundo, constituyen una verdadera intervención quirúrgica, así como el peligro de originar infecciones y coágulos vasculares potencialmente mortales

Además no se podía medir la cantidad de sangre transfundida al paciente.

La primera transfusión en el mundo con sangre citratada fue realizada el 9 de noviembre de 1914 en el Instituto Modelo de Clínica Médica por el Dr Ernesto Merlo y bajo la supervisión del Profesor Agote.

Así fue que el 14 de noviembre del mismo año, en el aula del Instituto Modelo de Clínica Médica, ante las autoridades universitarias y municipales y con la presencia de académicos, profesores y numerosos médicos, se llevó a cabo la primera transfusión pública de sangre citratada a una puérpera, que había sufrido una anemia aguda por hemorragia causada por placenta previa. Se le inyectaron 300 cc de sangre de un donante, y tres días después la paciente restablecida fue dada de alta.

Quedó de esa manera demostrada que existía una técnica por la cual la sangre podía ser extraída, almacenada y transportada para su utilización en los pacientes sin peligro de coagulación.

Agote solicitó al Gobierno nacional que diera a conocer el nuevo procedimiento transfusional a los países beligerantes de la Primera Guerra Mundial. Fueron destinatarios del comunicado telegráfico los Estados Unidos, Gran Bretaña, Turquía, Austria Hungría, Bélgica y Rusia. También se hizo llegar una versión más detallada a los jefes de las misiones diplomáticas acreditadas en Argentina.

Agote consideró que el descubrimiento pertenecía a la humanidad y no lo patentó, ya que esperaba que salvara vidas en los campos de batalla durante la Guerra Mundial, como así también en el diario batallar contra las hemorragias masivas causantes de muerte, que si bien muchas veces el cirujano podía llegar a detener la pérdida de sangre, cuando la expoliación había sido muy importante, el paciente moría como consecuencia de la anemia aguda remanente.

Si bien es cierto que el logro tomó estado público a través de los diarios por la importancia relevante que tenía, Agote no se valió de ello para obtener ningún beneficio económico, en realidad regaló el fruto de sus esfuerzos a la humanidad.

Lo triste es que muchos argentinos ignoran por completo quién fue y que hizo Luis Agote; vaya esta nota en su merecido honor.

Peor aún, hoy la propaganda de los actores de los progresos en medicina llega a ser simplemente descarada, con foto personal en primer plano y de la institución privada en que trabaja, e, incluso salen hablando de meros proyectos antes de haber por lo menos, obtenido los primeros resultados.

A diferencia de lo que ocurría en el pasado, actualmente la publicidad en el ámbito de la Medicina ha adquirido en forma progresiva un rol protagónico cada vez más importante, como resultado de los cambios en las políticas sanitarias imperantes en nuestro país. Efectivamente, en el pasado la salud era planificada y otorgada principalmente por el Estado. En este período la publicidad en este ámbito era inexistente. Esto ha dejado de ser así. Ahora el sector privado -que se guía por las leyes del mercado en que el lucro es un incentivo poderoso- ha tenido un gran desarrollo en el área de las prestaciones médicas, comparativamente superior al de cualquier período anterior. Esta situación, conduce a una dura competencia para mantener los pacientes dentro del sistema y para atraer nuevos clientes; esto a su vez promueve la utilización de los más variados y sofisticados recursos publicitarios, lo que tiene importante connotación en el ámbito de la Ética.

Las sociedades y los comités de ética no tienen poder de policía, solo intentan persuadir a los mercaderes de la medicina que sus procederes son venales, pero mientras que les reditúen pingües beneficios, de nada vale intentar que no lo hagan.

LA MEDICINA ES PURA EN SÍ MISMA, LOS EFECTORES INMORALES SON LOS QUE LA DESPRESTIGIAN, PERO ELLA COMO EL AVE FÉNIX, RESURGE INCÓLUME Y ASÍ LO HARÁ POR TODA LA ETERNIDAD.