Mendoza continúa en el top five de accidentes y enfermedades laborales

"Es esencial actualizar a más de 50 años de la Ley 19587/72, una ley anacrónica para los tiempos que vivimos, más aún con la evolución profesional e industrial, llamar a una mejora en la legislación laboral venida de la época de la dictadura, lo cual al paso que vamos sin sesionar todo año es imposible pensar en una mejora a corto plazo".

Matías Aciar

En función al último balance de la SRT, SSPEyE, el MTEySS, y en base al sistema SIPA, en materia de accidentes de trabajo, decesos y enfermedades profesionales el 2022 nos dejó esta realidad social.

Según los datos reportado por la SRT al cierre de diciembre del 2022, se notificaron un total de 424.563 casos de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, casi 17.690 accidentes por provincias si lo dividimos en 24 distritos, pero no es así de sencillo el tema, ya que en muchos provincias no se conocen registro, como el caso de Formosa, con el primer puesto liderado por Buenos Aires, y por segundo año Mendoza quinta en este lastimoso podio, claramente salpica para todos lados estas ineptitudes, por parte de todos los estamentos públicos o privados, o bien la falta de empatía en la cultura de la prevención, como así también responsabilidad de las ART cuando no cumple su rol designado, de controlar a las empresas, siendo un mero ente recaudador, con la ineficiencia de los organismos de control intervenido a la fecha por la gestión anterior en las entrañas más profunda de la SRT.

Con una realidad social incongruente de sus inspectores cuentapropistas, con sueldos inferiores a una canasta básica vigente, o bien esos convenios entre SRT y las Subsecretarias de trabajo provinciales, con contratos basuras y los diferentes organismos, como bomberos que aprueban planes o habilitaciones municipales sin profesionales calificados, con el agravante de la falta de matriculación en cargos donde se maneja pesudo poder de unos pocos, sin el resguardo de las competencias reservadas, ni el control de los Colegio de Profesionales, nos da hoy un combo muy explosivo en pleno año electoral donde todo gira un mismo eje, hacer la plancha con una bajada de líneas, de no hacer nada hasta el próximo 10 de diciembre.

Es así en pleno año bisagra, durante este período 2022, se registraron 424.563 casos de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, con un total de casos mortales de 443 fallecimientos, 37 por mes, 238 ocurrieron en lugar y en ocasión del trabajo y 205 fueron accidentes de trayecto. Estos valores determinaron un aumento del 7,5% del total de trabajadores fallecidos: los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales mortales se incrementaron un 7% y los accidentes in itinere mortales un 10,5%.

Estos valores son la punta del iceberg, sin mostrar lo que se no se ve bajo la marea, sin salir a luz esos casos sin reportar o las vidas que se pierden, con trabajadores adquiriendo enfermedades de por vida o incapacidades perpetuas.

Este incremento en los números absolutos de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales debe contextualizarse en el aumento de la cobertura del sistema: el promedio de trabajadores cubiertos en unidades productivas a diciembre del 2022 es de 9.409.920, sin mencionar trabajadores fuera del sistema legal, los monotributistas, o todos aquellos que están por fuera de la órbita del 931.

Es una realidad que toda la sociedad toda es responsable por acción u omisión que la Argentina se produzcan cinco o más accidentes laborales mortales, por la falta prevención o la sobra precariedad laboral, y nos pone en un lugar que ya no importa un derrame en un mina, con pruebas fehacientes exhibidas por las comunidades, un boliche sin habilitación, un escuela con derrumbes, o municipios sin hidrantes o redes fijas de incendio, o colectivos eléctricos sin una carga de fuego adecuada, o personal a cargo áreas sin la capacidad o competencias, o las pérdidas totales del poco capital invertidos un en negocio que se encendió, o las costas a pagar para la habilitaciones, o lo horarios profesionales no matriculados obrando de forma ilegitima.

Vale destacar que esta radiografía social, es la descripción y el análisis de los siniestros laborales que se efectúan con relación al personal en blanco, el registrado bajo el amparo del 931, los cuales se encuentran vinculado al trabajador con la industria, al momento del siniestro, el cual, una vez ocurrido el accidente y previo a denunciar por parte del empleador, surge el argentinismo en flor de piel, y pasa por varios tamices, el del personal de recursos humanos, el que jamás va a velar por el empleado, sino por quien le paga, el propio empleador con tal de no pagar de más, los gremios responsable vital que en una organización, y siempre dejando de lado a los profesionales de Higiene, Seguridad y Ambiente, nexo con los empleados y siempre el hilo más fino a cortar en caso de contingencias.

Esta realidad ocurre bajo el amparo de una relación laboral formal, ni hablar si ocurre un accidente con un personal contratado, el cuentapropista, monotributista o temporal, esos trabajadores sin cobertura de ART, esos que son no registrados y por ende hay más probabilidades de que se desempeñen en condiciones más precarias y con mayores riesgos de accidentes, esos que no llegan a ver la luz en las estadísticas, peor aún, ni sale en el noticiero de las del medio día dejan no solo a familias completas destruidas, sino que comienza la otra realidad, buscar hacer plata de algo que se pudo evitar.

Es esencial actualizar a más de 50 años de la Ley 19587/72, una ley anacrónica para los tiempos que vivimos, más aún con la evolución profesional e industrial, llamar a una mejora en la legislación laboral venida de la época de la dictadura, lo cual al paso que vamos sin sesionar todo año es imposible pensar en una mejora a corto plazo.

EL AUTOR. Matías G. Aciar. Mat. A - 9335 - Mat. A 600 SST. www.comisionfundadoramendoza.com

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