Mendoza Tierra del Conocimiento: ¿ciencia sí o ciencia no?

Vivimos momentos políticos complejos, donde se cuestiona absolutamente todo, y en la búsqueda de culpables nos perdemos en discusiones bizantinas que nos dividen y dejamos de poner el foco donde realmente debe estar.

Rodolfo Giro

No se quiere lo que no se conoce, por ello hoy les pido me acompañen a conocer el corazón de la Ciencia de Argentina. Les quiero contar mi visita al Instituto Balseiro en la ciudad de San Carlos de Bariloche.

Para quienes no lo sepan, aunque geográficamente este emplazado en el Centro Atómico Bariloche a la vera del Lago Nahuel Huapi, este Centro Científico depende académicamente de la Universidad Nacional de Cuyo, y los mendocinos nos sentimos dentro de él como si estuviéramos en casa.

Como ingeniero ser invitado al Balseiro es un verdadero lujo profesional, pero como argentino siento un orgullo enorme, experiencia que me emociono profundamente, poder tocar parte de nuestra historia y nuestro patrimonio no sucede todos los días, en su biblioteca se conversan documentos históricos únicos, hay un árbol "clon" del Manzano de Newton, se puede visitar un Reactor Nuclear, incluso en campus se encuentra la tumba de Balseiro.

Sus inicios se remontan 1955, luego que se disolviera el fallido Proyecto Huemul, dirigido por el austriaco Ronal Richter entre 1948 a 1952.

José Antonio Balseiro formo parte de quienes fiscalizaron a Richter y puso en evidencia el fracaso del Proyecto Huemul, pero pese a esto, Balseiro fue quien convenció al presidente Perón que las investigaciones debían continuar y es por ello que entre la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica) y la UNCUYO se firma el convenio de creación del Instituto de Física Bariloche que luego tras su fallecimiento en 1962 cambia de nombre en su honor.

Si bien el foco original del Instituto Balseiro era la física nuclear, hoy integra muchas disciplinas, y no es común ver tanta "ciencia junta", en sus laboratorios se trabaja en Nanotecnología, Física Nuclear Aplicada, Telecomunicaciones, Óptica, entre muchos temas, hay disponibles un Reactor un Atómico para entrenamiento el RA6, un Colisionador de Partículas, microscopios electrónicos, Salas Limpias, Laboratorios de Fluidos, incluso Talleres de Mecanizado.

Sin embargo, el verdadero valor del Balseiro no está en sus equipos sofisticados, sino en la calidad humana y técnica de su gente.

Su Director el Dr. Mariano Cantero y su Vice la Dra. Graciela Bertolino, no solo velan por la calidad académica sino por todos los detalles de la convivencia, por ejemplo, recientemente se ha incorporado un nuevo alumno con discapacidad motriz y Graciela personalmente supervisa la construcción de sanitarios adaptados para él.

Estudiar en el Balseiro en cualquiera de sus trayectos formativos implica pasar un riguroso ingreso donde no solo se analiza el desempeño académico sino también aspectos personales para evaluar el nivel de compromiso del aspirante, y permanecer no es menos sencillo, solo se puede fallar una vez, si se rinde mal un examen solo hay una oportunidad para volver a rendirlo, sin embargo, en general todos aprueban sus exámenes a la primera.

Sus alumnos y profesores conviven en el campus con habitaciones e instalaciones austeras de 46 hectáreas del Centro Atómico Bariloche, al tratarse de un internado el intercambio es permanente, los acentos y tonadas de todas las regiones convergen en sus pasillos, chicos y chicas, de toda la Argentina comparten un mate y alguna que otra fórmula.

Mariano Cantero, oriundo de Córdoba, al igual que muchos de los profesores e investigadores del Balseiro regreso con su familia del exterior para trabajar en Argentina, más por una decisión romántica o patriótica que por una elección económica. Con este nivel curricular hay mucho de vocación, les aseguro que estos científicos les sobran las ofertas laborales.

Muchos de ellos trabajando en proyectos para resolver las necesidades del presente y el futuro, como celdas de combustible, microprocesadores ópticos, 5G, criptografía cuántica, Radiofármacos y muchos otros dispositivos que posiblemente formaran parte de nuestro futuro cercano.

También gracias a gestiones de Cantero pude visitar el INVAP (Investigación Aplicada) es la empresa donde se materializan las investigaciones del Balseiro, en sus laboratorios se construyen y prueban Satélites, Equipos Médicos, Radares y Reactores Nucleares, no existiría el INVAP si no existiera el Balseiro, este es uno de los ejemplos del valor que puede generar la ciencia en la industria, al igual que Intecnus, la versión barilochense de la FUESMEN en donde fui recibido por mismísimo el Dr. Valentín Ugarte en persona, el Dr. Ugarte es uno de los precursores de la Escuela de Medicina Nuclear aquí en Mendoza.

Retomo lo que dije al principio: "No se quiere lo que no se conoce", ahora me propongo conocer más sobre que están haciendo también los científicos mendocinos, los empresarios somos de mundos diferentes, pero tenemos que aprender a vincularnos, tenemos un potencial infinito si hacemos que nuestra Ciencia se transforme en productos, y que estos productos los fabriquemos en nuestro país.

Vivimos en la en el Siglo del Conocimiento, sin Ciencia no hay Conocimiento.

+ Pymes x Ciencia = Argentina n

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