¿Y si no está loco?

No hay forma de calificar las formas y propósitos del Presidente, para bien o para mal. Tampoco se sabe qué cree que es "la Nación", en su enfrentamiento contra "las provincias", que son el país, en definitiva.

Periodista y escritor, autor de una docena de libros de ensayo y literatura. En Twitter: @ConteGabriel

El gobierno no está gobernando, solo está encerrado sacando cuentas.

Sin decir si esto es bueno o malo, las únicas dos opciones que alimentan la reacción maniquea de las redes, puede ser que esto signifique que:

- Sin decirlo, vivimos una intervención federal de las cuentas del Estado, y poco más. Podría decirse que Milei entendió que, al elegirlo, se le otorgó como misión primera y excluyente que cierren los números, el déficit cero, como el conseguido en enero y sin mirar si se hizo de forma virtuosa, viciosa o "a los hachazos", como dice siempre el economista mendocino Carlos Ponce.

Qué hay de bueno, de malo y de incierto en el déficit cero de Milei

- Probablemente estemos ante un Gobierno que realmente cree en la anarquía, y al que poco le interese asumir funciones tradicionales del Estado. De hecho, no está ocupando los puestos de acción concreta en los diferentes ministerios y tampoco se ha establecido una forma de reemplazo de esas funciones puestas en stop, como esperando que surjan solas.

- También puede ser que realmente no esté preparado para gestionar el país y solamente le interese realizarse personalmente, tratando de cumplir con su obcecación en materia económica y fiscal.

- O bien, que crea que "la Nación", eso a lo que tanto hace referencia en contraposición a sus nuevas enemigas, "las provincias", es una entelequia conformada solamente por el gobierno central y que lo territorial resulte residual o sobrante.

Leé un fragmento de "El Loco", el libro de Juan Luis González premiado por Fopea

Como se verá, resulta difícil definir al gobierno de Javier Milei. Es mucho más fácil para los maniqueos que lo odian o lo aman, porque se lo decreta "superhéroe" con la misma facilidad con la que se lo descalifica como "loco".

Lo que más se escucha en los diálogos en off the récord con referentes políticos nacionales, de Mendoza ante la Nación o de empresarios de alcance nacional son términos que remiten a una incomprensión de los métodos y modales.

En la búsqueda del punto medio, podemos afirmar que superhéroe no es, precisamente, porque no existen. ¿Y qué tan "loco" puede estar?

Es su fanatismo por las ideas lo que lo convierte en un personaje de la política muy distinto al resto y esto ya se ha visto en otros fanáticos, con el agravante de que aquellos resultan extremos y con finales tristes.

Si Milei no está loco, ¿por qué actúa de la forma en que lo vemos y por qué no permite que el gobierno eche raíces y se encargue de los asuntos del Estado?

Es posible que se exalte que en un mes consiguió que no haya déficit en enero, pero no fue a costa de recortar el Estado gigantesco, sino los ingresos de los jubilados, la capacidad de compra de la clase media o no pagar deudas, además de confiscar recursos a provincias. No hay heroísmo en ello.

Por eso, si Milei no está "loco" y está desplegando una nueva forma de hacerse cargo de la primera magistratura, también es hora de estar más alertas que antes, cuando se lo creía solo un disparatado antipolítico.

Su pelea contra los que lo apoyan resulta inédita. Su silencio con quienes se suponía que eran sus adversarios, los deja inquieto aun a ellos, que no pueden crecer como alternativa si no los elige como enemigos nuevamente. 

Su creencia de que "la Nación" es lo que le rodea y que el resto de la Argentina debe rendirse ante sus propósitos, sean fantásticos o solo dislates, termina siendo inapropiada para la paz que le reclaman hasta los que lo apoyan, como es el FMI que no solo le aplaudió el ajuste, sino que le pidió que sea "sostenible". Y en los términos de la ruptura con todos a la vez, eso no será posible.

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