Nothing else matters

"En los últimos tiempos, un solo poder se encuentra dando directivas y tomando decisiones administrativas, políticas e institucionales". Un análisis pertinente de Alejandro Jofré sobre la suma del poder público en Argentina.

Alejandro Jofré

Así como el espejo nos devuelve nuestra imagen inversa, en donde la derecha es la izquierda o la salida es la entrada, Argentina se debate entre el derecho o el revés. Entre la ley o la barbarie.

En los últimos tiempos, un solo poder se encuentra dando directivas y tomando decisiones administrativas, políticas e institucionales. Mediante DNU (Decreto de Necesidad y Urgencia) ha encerrado población, detenido gente, limitado precios, impedido la venta de productos, nos ha sacado del Mercosur, ha prohibido la salida o entrada del país por tierra y ha prohibido la venta de pasajes de avión fuera del país.

Un solo poder, una sola persona, un solo decisor sobre la vida de 44 millones de argentinos.

Pero la estructura democrática se pensó con el objeto de que las decisiones estuvieran fragmentadas, entre distintos poderes, y que cada poder controlara la actividad de los otros, con el fin de evitar, que una sola persona, o un grupo de ella tomara la vida y patrimonio de los ciudadanos a su antojo.

Loke y Rousseau escribieron sobre este modelo de gobierno para evitar el absolutismo que se producía desde la noción empírica que, si una persona controla la administración, le ley y la justicia, en definitiva, controla la vida de sus ciudadanos en forma omnímoda.

Pero nos encontramos que con la excusa de la covid-19, se viene gobernando impúdicamente por DNU, un remedio excepcional que establece la Constitución Nacional, cuando el Congreso no puede sesionar, cosa que podría hacer si hubiera el más mínimo interés. No lo hay, y estamos presos de las decisiones del Presidente.

¿Está mal dictar DNU? Claro que no, pero desde ningún punto de vista podemos normalizar la emisión de estos instrumentos excepcionales, so pena de terminar desgastando la democracia o llegar a que "...las palabras recogidas en una constitución pueden seguirse al pie de la letra de modos que socavan el propio espíritu de la ley." ("Como mueren las democracias" Levitsky y Ziblatt).

Por otro lado, no tenemos la más mínima información por parte del Gobierno de la estrategia sanitaria y económica a largo plazo, ya que nos van renovando cada semana las pautas de encierro, y hasta donde nos van a reconocer nuestros derechos. La publicidad de los actos de Gobierno, está puesto en la constitución, para que el ciudadano sepa en que andan sus representantes, y evitar, que a espaldas de ellos les roben cosas preciadas como su libertad y su patrimonio.

El Poder Ejecutivo, con power points, y corbatas horribles (verdes y celestes), nos enseña desde el estrado, como un hombre práctico resuelve problemas, olvidándose que el hombre práctico no está para resolver situaciones extraordinarias, sino para actuar conforme se espera en la normalidad. Lo que se necesita es un teórico, alguien que exponga un plan pensado y desarrollado para solucionar no solo la crisis sanitaria, sino la económica que de ella se ha derivado. "Cuando las cosas no funcionan, has de tener al pensador, el hombre que posea cierta doctrina sobre por qué no funcionan. Está mal tocar el violín mientras arde Roma; pero está bastante bien estudiar la teoría hidráulica mientras arde Roma." ("Lo que está mal en el mundo", Chesterton).

Hoy la mayoría de los hombres viven existencias de tranquila desesperanza ("Walden" Thoreau), porque no han tomado real dimensión de los hechos y se han acostumbrado a que los lleven de las narices, o los encierren de las narices, esperando que la solución se produzca Deus ex machina, sin costo y sin problema.

Por su parte el Estado sigue avanzando porque las pocas acciones individuales o protestas, no mueven el amperímetro de fuerza represiva que tiene el estado. "La acción individual sigue siendo una protesta que no preocupa a los gobiernos porque pueden reprimirla fácilmente" ("Thoreau", Onfray).

En definitiva, nos siguen cercenando derechos, y limitando nuestras libertades, sin control constitucional suficiente, no hay perspectiva de solución económica, cuando la CEPAL ha dicho que nuestra economía se va a contraer a un 6,5%, un poco menos de lo que cayó en el 1989 (7,15%), o a mitad de camino entre lo que cayó en el 2001 (4,40%) y 2002 (10,89%).

La única respuesta del gobierno nacional ha sido que los emprendedores se endeuden para pagar sueldos y gastos, o repartir choriplanes, que no solucionan nada, y no resuelve ni medio carro de supermercado.

Los hay quienes son felices en este contexto, porque les permite controlar a la población, y manejar a pura asistencia social al votante, pero por sobre todas las cosas, porque nunca han sido amantes de la democracia, sino que han preferido a los líderes autocráticos, estados gordos y pueblo pobre.

Mientras tanto, el ciudadano a pie, sin recursos, ni perspectiva económica, encerrado y sin futuro, solamente podrá confiar en sus propias fuerzas y expectativas y nada más importa. "...forever trusting who we are. No, nothing else matters" (Metállica) ("...siempre confiando en quiénes somos. No, nada más importa").

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