Ciudadanos pobres, enojados y asustados; políticos en la suya

El presidente de la UCIM, Daniel Ariosto, analiza los desgarradores datos duros de la Argentina que se empobrece cada vez más.

Daniel Ariosto

Un argentino promedio se despierta todos los días preguntándose si le va a alcanzar la plata para llegar a fin de mes. Seguramente, se preocupa por cómo aumentaron los precios, se pregunta por cómo va a mantener su trabajo o si va a poder conservar su emprendimiento, si sus hijos van a tener clases y van a aprender y si en la noche, van a poder reencontrarse sin sufrir ningún hecho de inseguridad.

Por su parte, un empresario pensará si va a poder vender sus productos o si va a poder producir lo necesario para mantener su empresa. Si va a contar con todos los insumos necesarios para producir. Si la inflación va a permitir reponer su stock y si alguien va a poder comprarlos. ¿Juntará el dinero para pagar a sus colaboradores? ¿Podrá generar la ganancia suficiente para pagar la gran lista de impuestos y servicios en aumento permanente?

En otro lugar, nuestros aspirantes a candidatos de todos los partidos y colores (salvo honrosas excepciones) solo piensan en las actividades que deberán desarrollar para llegar a ocupar un cargo y de qué manera van a "juntar" votos, en desmedro de otros candidatos. Consultan encuestas y arman contubernios mientras afuera, el país se cae a pedazos.

Massa renuncia al crecimiento y al combate contra la inflación

A nosotros nos parece mentira que se mueran bebés en situación de calle, nos resulta increíble que maten a personas impunemente de manera salvaje, mientras trabajan o intentan comprar vehículos con sus ahorros que seguramente, fueron juntados con mucho esfuerzo. Nos resulta inconcebible que en un país que creíamos rico, dos de cada tres niñas y niños (66%) sean pobres, por ingresos o estén privados de derechos básicos, según datos de Unicef.

Y, en tanto, los políticos proyectan si van juntos o separados en sus fórmulas, si hacen frentes o presentan proyectos individuales, mientras, en las calles se suceden protestas de gente que no recibe suficiente subsidio movilizándose todas las semanas, aportando al clima de tensión que no tolera más desaciertos.

Durante décadas, las distintas gestiones usaron como herramienta a la Economía y con erráticas y desatinadas decisiones nos trajeron hasta aquí. Derrocharon recursos del Estado, demagógicamente y en muchos, demasiados casos, cometieron actos de corrupción o de impericia. Basta enterarnos de los juicios que estamos perdiendo por malas maniobras en el ámbito internacional, como si tuviéramos poco y para graficar lo que afirmamos.

Para marzo, las consultoras proyectan un IPC en torno al 7,3%, mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó por una suba del "descontento social", esto porque la gran mayoría de los trabajadores formales hoy, son pobres, la caída del poder adquisitivo es cada vez más evidente y la inseguridad acecha a los ciudadanos que andan por la calle, van a trabajar y realizan las actividades habituales.

Los grandes empresarios dicen

El círculo rojo graficó la situación macroeconómica actual como una "olla de presión", que está al borde del estallido de manera constante. Dicen que se toman medidas desesperadas para no hacer lo que tienen que hacer: achicar el déficit fiscal con un ajuste a la medida que pregona el FMI.

Y estos empresarios adelantaron que, si suben los impuestos, sube la inflación. Esto dado que, si el Gobierno decide avanzar en un aumento en los costos financieros del sector productivo, a partir de la caída de un certificado que excluía un pago de IVA y de Ganancias para las grandes empresas importadoras, serán trasladados a las góndolas.

Según el cálculo empresario, la medida de la AFIP puede encarecer los costos de algunos artículos importados en el orden del 16%. Teniendo en cuenta que el 87% de lo que se importa son productos básicos, imprescindibles para la producción nacional. Mario Grinman, presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios afirmó que "se va a trasladar sí o sí a los precios".

Las empresas no venden y en muchos casos se encuentran al límite de las ganancias. Si la gente no tiene dinero y las empresas no venden, se llegará al punto de que las pymes cierren y dejen gente en la calle.

Para el Grupo de los Seis (G6), la decisión de la AFIP esconde "un intento de desfinanciamiento del próximo gobierno, porque le saca recaudación por haberse quedado con este dinero".

"Una inflación más alta y un crecimiento mucho más bajo podrían alimentar el descontento social y socavar el apoyo al programa, particularmente dado el ciclo electoral. En este contexto, la planificación de contingencias y la formulación ágil de políticas serán indispensables para mejorar la probabilidad de éxito del programa, y es posible que se requiera un endurecimiento adicional de las políticas y ajustes de las políticas cambiarias", sostuvo el FMI en su staff report.

Un nuevo parche, decimos nosotros, que terminará perjudicando a la gente y busca seguir beneficiando a un Estado que es un "barril sin fondo" al cual todo dinero le es insuficiente.

Candidatos y realidad

¿Los candidatos conocen el panorama que van a encontrar cuando asuman? ¿Sabrán que, según la UCA, vamos por la tercera generación de pobreza estructural? ¿Tendrán conciencia de que más de la mitad de nuestros jóvenes de hasta 17 años son pobres, lo que compromete nuestro futuro como país?

Necesitamos un acuerdo social. No uno más. "El acuerdo" que permita reconstruir el país. Podemos generar uno propio o tratar de imitar a nuestros vecinos regionales que, en su gran mayoría, han encontrado un destino propio, con menos recursos tal vez pero con mayor inteligencia y trabajo por parte de sus dirigentes.

Les pedimos que el tiempo que dediquen a recorrer el territorio, sacarse fotos y a besar niños, escuchen a la gente, se empapen de realidad, conozcan el verdadero estado en el que vive (o sobrevive) la gente.

Les pedimos verdadera empatía y actitud humilde para aprender de lo que la realidad les diga, pero, sobre todo, les pedimos que acuerden, entre las distintas fuerzas y generen instancias de diálogo que nos permitan comenzar a pensar en un país serio, con destino.

Necesitamos una democracia en el más amplio sentido del término. Tenemos que cumplir con nuestras obligaciones, pero también podemos exigir nuestros derechos. Queremos participar en la construcción de nuestro destino y debemos exigir responsabilidad e idoneidad a quienes elegimos. Comprometámonos a construir y contribuir a una patria mejor, viable.

No queremos más grietas, queremos proyectos y acuerdos. Crecer y vivir en paz, con futuro y esperanza. Deseamos despertarnos cada día agradeciendo la libertad de poder ejercer nuestra actividad, de disfrutar la paz social y sentirnos satisfechos de vivir en nuestro país. 

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