Por qué era evidente que los hinchas de Colo Colo harían lo que hicieron

La historia de los últimos 30 años de la hinchada de Colo Colo está llena de manchas de sangre. En Mendoza parece que nadie midió realmente el nivel de violencia que generarían.

Hace menos de dos semanas el Estadio Nacional de Chile fue escenario de la final de la Súper Copa de ese país. Ganaba Colo-Colo a Huachipato y se suponía que todo estaba bien, pero en el codo norte del recinto deportivo de la capital trasandina la Garra Blanca hizo de las suyas, como hace hace más de 30 años. Destrozos y hasta la destrucción de parte de un memorial recordando a los detenidos desaparecidos de la dictadura, fueron parte del repertorio.

Hinchas de Colo Colo atacaron a un equipo de Canal 7

Ese día, estando de vacaciones en Chile, le escribí al director y le recordé lo que habíamos publicado el 20 de diciembre, recalcando que esos mismos energúmenos iban a estar en Mendoza, porque de una u otra manera se las arreglan para estar en todos lados donde está el equipo. 

En la nota en cuestión se recordaban dos episodios anteriores de la misma hinchada, en 1998 y 2004, en ambas ocasiones cuando hicieron paradas en Mendoza durante su trayecto a Buenos Aires.

Basta con mirar el video del informe de Canal 13 de Chile para ver que lo ocurrido durante los últimos días iba a suceder. Sólo de pasada por Mendoza ya habían generado serios problemas. Ahora, con más tiempo, alcohol, drogas y poco control, sintieron que podrían hacer de las suyas una vez más.

Con esos antecedentes, tanto los históricos como los actuales, no habían dudas que el núcleo de la hinchada (que tiene un muy mal comportamiento y derechamente en ella se enconden muchos delincuentes), iba a generar líos en tierras mendocinas.

Lo llamativo es que con Google es muy fácil conocer la historia de estos grupos y entender que su accionar no se limita a las canchas, sino que salen de allí y actúan con más violencia en las calles. Lo han hecho durante décadas, lo hicieron en Mendoza y lo seguirán haciendo mientras perciban debilidad en quienes son los encargados de poner orden tanto en su país, como en los lugares que ocasionalmente visitan.

Historia de violencia

La historia violenta de estas hinchadas en el vecino país se inició en los 90, después de la dictadura. Tras la reiteración de hechos violentos se aplicó la llamada "Ley de Violencia en los Estadios", la cual no tuvo resultados. Estas "hinchadas" se convirtieron en verdaderas escuelas del crimen copando barrios -especialmente en la capital chilena- y convirtiéndose en el refugio perfecto para los denominados delincuentes comunes.

Tal como en Argentina se transformaron en administradores de la violencia y fueron funcionales, por el precio justo, a los intereses de muchos sectores. Por eso, muchos de los incidentes que se ven son entre propios hinchas, son parte de la constante constante por el poder.

Históricas son las imágenes del 3 de diciembre del 2000 cuando un líder de la hinchada conocido como "Barti, intentó matar a Manuel "Huinca" Saavedra (otro integrante de la Garra Blanca con quien disputaba el poder) en pleno partido de Colo Colo.

Las historias más recientes de estos grupos están relacionadas con el estallido social, donde fueron parte de la denominada primera línea, la cual se encargaba de estar al frente de los hechos violentos y los enfrentamientos con Carabineros. De hecho, muchas de las autoridades actuales del gobierno trasandino celebraban en ese momento "la unidad" de las hinchadas en las calles.

Con esos antecedentes y líderes relacionados con la izquierda política trasandina, no extrañó que en Mendoza pusieran banderas contra Javier Milei, como tampoco extrañó que en la final suspendida de la Súper Copa trasandina, entonaran canciones contra el fallecido expresidente chileno Sebastián Piñera. Curiosamente, fue uno de los dueños del club a través de sus acciones en Blanco y Negro, sociedad anónima que maneja el club.

Algo falló en la provincia, claramente que fue así, pero igualmente sorprende cómo Mendoza se convirtió en terreno fértil para estos delincuentes disfrazados de hinchas. Hicieron lo que quisieron y ahora sólo esperamos que las consecuencias sean drásticas y ejemplificadoras. Esto, pensando sólo en lo que ocurrió en las calles, sin detenernos -por ejemplo- en el verdadero cargamento de fuegos artificiales que ingresaron al Malvinas Argentinas, los que usaron al inicio y al final del partido.

Alguien no vio lo evidente o no quiso verlo, pero nadie puede decir que no había avisos o señales suficientes para saber que todo lo que ocurrió puedo anticiparse para, por lo menos, tener una reacción mejor.

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