Maldonado, la ideología y la "verdad" impuesta

Cuando la ideología de los "Derechos Humanos" no tiene ni verdad ni justicia, y mucho menos memoria.

Ana Montes de Oca

Desde hace cinco años un sector de la política intenta instalar que Santiago Maldonado fue víctima de una desaparición forzada seguida de muerte. Aún cuando la justicia dictaminó que el artesano murió ahogado, insisten con la "desaparición" que no fue.

Este lunes, a cinco años de la muerte de Maldonado, algunas organizaciones de Derechos Humanos, sindicatos como la CTA y otros grupos, convocaron a una marcha en Plaza de Mayo para exigir "justicia y Verdad".

En noviembre de 2018, el juez federal Gustavo Lleral dictaminó que Maldonado no fue perseguido por la Gendarmería (tal como quieren hacer creer) y que murió ahogado en el Río Chubut, intentando cruzar el río cuando esa fuerza de seguridad desactivó el corte de ruta del que formaba parte el artesano y tatuador.

Lleral, en su fallo, señaló que tanto la autopsia al cuerpo como los análisis realizados en la ropa y en el DNI de Maldonado, no dejaban lugar a dudas ni de la data ni de la causa de muerte. Sin embargo, ese fallo fue apelado y la Corte Suprema debe resolver desde 2020 si lo apoya o no. Mientras tanto, se insiste con el intento de sembrar la situación de desaparición sin ninguna prueba más que un testigo falso.

Maldonado es un caso testigo de cómo políticamente se instala un relato en la historia argentina, negando la realidad echando un manto de sospecha sobre la justicia.

Es también un caso testigo de cómo las organizaciones de Derechos Humanos son, en realidad, organizaciones ideológicas que luchan por la "verdad" y la "justicia" de lo que para ellos es certero y justo, más allá incluso de la ley y la justicia.

Tal vez por eso este lunes marchan por el quinto aniversario de la muerte de Maldonado, pero hacen silencio frente a las declaraciones públicas de Fernando Vaca Narvaja, que este fin de semana se ufanó en un programa de radio de haber sido "guerrillero" y "experto en explosivos.

Dijo José de San Martín: "La conciencia es el mejor juez que tiene un hombre de bien". 

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