Dato, no relato: sin minería no se puede frenar el cambio climático

Chile presentó su plan #Minería2050, el cual contiene la política de Estado para que la actividad por las próximas tres décadas. Se pone en valor que "sin la minería chilena" el mundo no puede frenar el cambio climático. La oportunidad que podría tener Mendoza si en algún momento desarrolla la actividad.

La Dirección de Minería de la Nación dice que es inminente presentación del Plan Estratégico para el Desarrollo Minero Argentino, a través del cual el país espera ganar espacio en el mercado internacional y, de paso, resolver el freno que tiene la actividad en algunas provincias como Mendoza.

Lo llamativo es que, con un potencial inmenso, acá recién se está dando el primer paso (en un camino que se prevé va a seguir siendo complicado), mientras al otro lado de la cordillera se presentó #Minería2050, la Política Nacional Minera de Chile para las próximas tres décadas.

Es decir, el "sueldo de Chile" seguirá siendo sustentado por la minería, pero con un plan que contiene 78 metas, muchas de las cuales sirven, además, para demostrar que muchos de los datos que se difunden en las campañas del miedo que se desarrollan contra la industria en Mendoza, tienen poco sustento técnico.

Sin ir más lejos, uno de los pilares que tiene el plan, es la necesidad de generar una mayor producción de minerales para poder cumplir con la mayor demanda que significará el desarrollo de energías renovables para frenar el cambio climático.

Directamente, el ministro de Minería del vecino país, Juan Carlos Jobet, considera que hoy hay "una oportunidad y un tremendo desafío para la industria minera. Porque sin la minería chilena el mundo no va a poder frenar el cambio climático". 

Aunque seguramente a algunos ambientalistas lo que dice el funcionario les puede sonar a discurso, lo que dice tiene un alto sustento técnico. Chile es hoy el mayor productor de cobre del mundo con una participación del 28% en el mercado mundial de ese metal. Con el cambio de matriz energética, y considerando que las centrales solares y eólicas necesitan cuatro veces más cobre que las convencionales, por lo que habrá una creciente demanda del metal rojo que los trasandinos quieren producir a un nivel de 7 millones de toneladas a 2030 y 9 millones a 2050. Pero no sólo el cobre será más demandado, hay una lista de más minerales, entre ellos el Litio, donde Argentina también tiene una oportunidad.

Hablando de Mendoza, el potencial geológico es fundamentalmente por la presencia de cobre, por lo que la provincia también tendría una oportunidad importante de desarrollo si en algún momento se avanza con la industria.

Por eso, resulta por momentos contradictorio ver en campaña, especialmente, algunos candidatos que hablan de energías renovables o de desarrollo sustentable. Algunos incluso hablan y promueven normativas para fomentar el uso de autos eléctricos, pero se oponen al desarrollo de la actividad minera. Alguien, quizás un asesor, podría decirles que una cosa está íntimamente ligada con la otra, por lo que si pide una, debe saber que se necesita más producción desde la otra.

De esta forma, se puede decir de manera categórica que, hoy no es posible cambiar la matriz energética y pasar a la electromovilidad sin el desarrollo de la minería. Hay países, como Chile, que están preparando su industria para ser parte del proceso, pero en otros lugares, como en Mendoza, aún no podemos pasar de una discusión inicial sobre la actividad.

Hidrógeno, agua y energía

Pero algo que permite analizar de mejor manera el plan trasandino y, de paso, ir bajando algunos relatos sobre la forma en que trabaja la industria minera, son las metas que está planteando el documento que está en su última etapa de ajuste.

Dentro de las 78 metas de las 100 páginas del plan, la número 46 está referida al nivel de emisiones de la industria. Actualmente emite el 7% de los gases invernaderos del vecino país, a lo que se agrega el 14% proveniente de su consumo de energía eléctrica. La meta 46 considera bajar a la mitad las emisiones de CO2 al 2030 y conseguir la carbononeutralidad en 2040. Pero no se piensa hacerlo con magia, sino que con medidas concretas que ya se están poniendo en marcha. Una de las principales apuestas es el hidrógeno verde. 

Anglo American, una de las grandes mineras del mundo, ya puso en marcha su planta de producción de hidrógeno verde en el vecino país, la cual servirá para cambiar el diesel y comenzar a utilizar vehículos con cero emisión de carbono. Es el primer paso en otro plan que tienen los chilenos, y que es convertirse en los principales productores de hidrógeno verde del mundo.

Dentro de la misma meta, se analiza la situación del agua. De acuerdo a datos de la industria, la minería del cobre utilizó en 2019 el 18% de las aguas continentales de las zonas donde opera y el objetivo es reducir ese porcentaje al 10% en 2030, y a solo el 5%, en 2050. Gran parte de ese cambio se producirá, por ejemplo, con la utilización de agua de mar, en algunos desalinizada a través de plantas industriales capaces de quitarle la sal al agua del océano.

Analizando sólo estos dos puntos, es posible darse cuenta que en un contexto de inversiones serias, con legislaciones claras, la industria trabaja con altos niveles técnicos y científicos que permiten avanzar con proyectos de primer nivel mundial. Y ojo, no estamos hablando de primer mundo, se hace acá al lado, en Chile.

Pero siguiendo con algunas metas, la 48 apunta considera lograr para 2050 que el 100% de los contratos eléctricos tengan fuentes renovables. Según la Comisión Chilena del Cobre, hoy el 25% de la energía suministrada al sector proviene de fuentes renovables y se espera que al 2023 sea el 50%. En el caso específico de la minería del cobre se espera que sea del 63%. Es decir, en un plazo de dos años, más de la mitad de la energía que utilizará la actividad en Chile será a partir de fuentes renovables.

Pobreza y oportunidades

La meta número 30 del plan chileno considera reducir la pobreza multidimensional en los territorios mineros a 2030 y que se ubiquen bajo el promedio nacional. Es decir, mejorar los indicadores en educación, salud, trabajo, seguridad social, vivienda y otros factores.

  • La meta 20 considera alcanzar la paridad de género en cargos directivos y un 35% en la industria en general al 2050. Según datos de Pulso, en 2020, de las 247 mil personas que trabajaban en la industria, incluyendo a mandantes y contratistas, el 10% eran mujeres. La meta aspira a aumentar ese porcentaje al 20% en 2030, y un 35%, al 2050. La meta 21 espera que la presencia femenina en cargos directivos sea del 25% al 2030, y del 40%, al 2050.

Metas más o metas menos, si en algún momento Mendoza se anima a debatir nuevamente el desarrollo de la minería, sería importante pasar de las discusiones iniciales y desgastadas para hacer un análisis profundo, con fundamentos científicos y experiencias reales, dejando de lado las campañas del miedo. Este plan podría ser un punto de partida importante para analizar y conocer cómo se hace minería de manera eficiente, con experiencias que están cerca y al alcance de la mano.

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