Cuando Trump quiera la Antártida

La opinion del abogado Carlos Varela Álvarez.

Carlos Varela Álvarez
Abogado

El mundo ha quedado sacudido por la acción de Trump en Venezuela. De un lado los que lo adoran y adulan por la operación perfecta sin muertos de su lado, secuestrando (perdón los de ese lado dicen "extracción") a Maduro y poniendo fin su mandato, más no el chavismo esclavizante.

Del otro lado los que ahora hablan de derechos humanos e imperialismo y el clásico "yanquis go home". Son los que hablan de libertad y justicia de espaldas a los campos de concentraciones venezolanas y ante la mirada atónita de millones de personas que salieron al exilio.

Esos dos mundos con sus padrinos y voceros difícilmente se entenderán.

Ayer Eichman, hoy Maduro

Pero lo que ha quedado en el aire es el futuro del derecho de propiedad en el mundo.

Tan bien dice Trump que le ha ido que ese ensayo, como bien lo describe el intelectual Andrés Malamud en sus entrevistas, que le permite avizorar nuevas operaciones, ya claro dejando de lado su interés por el Premio Nobel de la Paz.

Ahora casi sobre el humo de los escombros de Caracas, aparece Groenlandia como próximo terreno a anexar por "intereses estratégicos" de su administración.

¿Qué podrá hacer la pequeña Dinamarca ante ello si se produce el desembarco y empieza a ondear la bandera de barras y estrellas? ¿ Que hará la OTAN ante ese gesto imperial? Y ¿qué dirán los que han enterrado al derecho internacional descartando la agresión y la invasión como crimen?

Ayer Maduro, mañana Groenlandia y por qué no nuestra porción de la Antartida rica en naturaleza y estratégica.

Bien podría Trump despertarse con ese apetito del Estanciero o Monópolis y querer primero comprarla durante la gestión de Milei, ¿porque no? Son amigos y Milei le debe la vida y su gobierno.

Tanto sería el problema si se la vende como si no se la vende porque entonces sabemos en qué consiste el Plan B.

¿Que dirían entonces los amigos de las nuevas palabras como "extracción" en vez de apropiación o robo o invasión?. ¿Cambiarían de opinión ahora que los ojos azules se fijaron en nuestro territorio? O ¿buscarían nuevas justificaciones para complacer al Señor del Norte?. Las marchas de protestas, si las hubiera podría congregar entonces a ambos bandos. Interesante para ver y analizar.

En los nuevos escenarios, viejos si nos remontamos siglos atrás, los aliados siempre fueron enemigos derrotados y su poder de aliado terminaba con la conquista de éste.

Ojalá los despertares del Norte tengan otros destinos, aunque hay que cuidarse según lo que publicó Estados Unidos en las redes como "Nuestro hemisferio".

Nota el pie, cuando dice "nuestro" no es a nosotros, se refiere a ellos.

Si se ha reinaugurado la ley del más fuerte como única fuente de poder poco margen queda para la democracia y sus amplios contenidos.

Lo trágico y la paradoja es que el Norte es el voto el que elige emperadores y esto legitima el garrote.

No importa si la propiedad ajena, la ocupa un déspota cruel como Maduro o un vikingo vegano o vegetariano como el danés.

Lo tuyo es mío si así lo quiero.

In Trump we trust.




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