Guerra en Oriente Medio: La ley del más fuerte

Eduardo Rivas y Milagros Noël analizan la realidad de Irán y el proceder de Donald Trump.

Eduardo Rivas

Cuando en junio del año pasado Estados Unidos bombardeó Irán en la llamada ‘Guerra de los 12 días', Donald Trump notificó formalmente al Congreso que los ataques eran necesarios para "avanzar en los intereses nacionales vitales de Estados Unidos y en la autodefensa colectiva de su aliado Israel, eliminando el programa nuclear de Irán", y tras su conclusión se anunció públicamente en los medios de comunicación que Estados Unidos e Israel habían "aniquilado totalmente" el programa nuclear iraní.

Sin embargo a principios de este mes, Estados Unidos e Israel han vuelto a atacar a Irán, y pese a la grandilocuencia de los anuncios militares, en términos políticos hay mayor prudencia y se habla de ataques de largo aliento. De hecho se han esgrimido variados argumentos respecto al por qué de los ataques, que se dieron en medio de las negociaciones que estaban llevando adelante Irán y Estados Unidos.

Quien lideraba en nombre de Donald Trump las negociaciones con Teherán, Steve Witkoff, afirmó inicialmente que Irán estaba "probablemente a una semana" de tener material para fabricar bombas nucleares. Sí, menos de un año después de haber sufrido la aniquilación de su programa nuclear ahora se estaba a escasos días de un paso sumamente importante en él.

Más inverosímil fue el argumento del propio Trump, quien afirmó que Irán "pronto" tendría la capacidad de atacar a Estados Unidos con un misil balístico intercontinental (ICBM), afirmación que días después complementó sosteniendo que Irán iba a lanzar ataques preventivos contra Estados Unidos por su cuenta. "Mi opinión era que iban a atacar primero", declaró el presidente.

Como era de esperar, no se ofrecieron pruebas algunas de lo que se sostenía.

La realidad, muy por el contrario, parece asemejarse a lo que ocurriera tiempo atrás con los argumentos esgrimidos para atacar Irak. Entonces eran armas químicas, hoy es capacidad nuclear. Lo que aparece claro aquí, más allá que pretenda disfrazárselo, es que Estados Unidos está deseoso de tener acceso irrestricto al petróleo y, tras intervenir en Venezuela, ahora le llegó el turno a Irán.

En ese sentido, el realismo clásico de Hans Morgenthau continúa ofreciendo una herramienta analítica particularmente útil para comprender este tipo de episodios. Desde esta perspectiva, los Estados tienden a dirigir su comportamiento en función de su interés nacional definido en términos de poder, dentro de un sistema internacional donde la ausencia de una autoridad superior limita severamente la posibilidad de imponer reglas efectivas entre las potencias.

Dadas las circunstancias, las justificaciones públicas, amenazas inminentes, riesgos nucleares o apelaciones a la seguridad internacional, suelen operar más como narrativas destinadas a legitimar decisiones que responder a cálculos estratégicos previos en vez de las verdaderas causas de la acción política.

En definitiva, en este tipo de escenarios la veracidad de las declaraciones públicas pasa a un segundo plano frente a su utilidad política. Lo relevante es que Estados Unidos e Israel entendían , por razones diferentes pero coincidentes, que un Irán nuclearizado no se alineaba a sus intereses ni con su visión del equilibrio de poder global. En ese marco, la contradicción entre "destruimos su programa nuclear" (junio 2025) y "están a punto de tener la bomba" (febrero 2026) no construye un error lógico, sino la adaptación del discurso político a las necesidades de cada momento.

Una vez más, la teoría clásica de las Relaciones Internacionales explica cómo los intereses del más fuerte, siempre en términos militares, son los valederos y como el discurso de ocasión se ajusta para procurar evitar el rechazo de la sociedad al accionar de sus gobernantes, máxime aún cuando se lo condimenta con una justa dosis de xenofobia e islamofobia.

En ese escenario, la posición de los distintos países frente a estas dinámicas de poder no resulta menor. ¿Argentina? Bien gracias. Javier Milei sostuvo que ‘Es admirable la política internacional que está llevando Estados Unidos. Hoy el mundo es más seguro por lo que está haciendo Donald Trump', el tiempo expondrá las consecuencias y los costos de este proceder.

La ley la impone el más fuerte, y el poder ni la fuerza se comparten.

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