Wine edutainment: Educar y entretener a través de la cultura del vino

Wine Edutainment es la fórmula de comunicación que permite a los amantes del vino dialogar con el patrimonio cultural vinculado a esta bebida alcohólica tan especial.

José Jorge Chade
Presidente de la Fundación Bologna Mendoza

Hay lugares donde la cultura del vino se aprende como un juego, tal vez en Mendoza encontremos algo así, desde mi punto de vista de educador creo que tenemos que potenciar aún más la educación a la cultura del vino y por qué no valernos de instrumentos lúdicos y creativos para lograrlo.

Gracias al correcto uso de técnicas de storytelling, proyecciones inmersivas, video-mapping y realidades virtuales, algunos museos del vino en Europa y en América se han convertido en espacios ideales para conocer tradiciones, historias y técnicas de elaboración ancestrales. Rico en pasado y futuro, el mundo del vino se nos presenta hoy como un panorama muy amplio de propuestas, enfoques y oportunidades: desde cursos profesionales hasta catas guiadas clásicas, desde visitas a bodegas y viñedos al aire libre hasta experiencias y talleres más originales. . Todo en nombre del conocimiento del territorio y del paisaje, que en Mendoza no nos falta, de la historia y de la búsqueda de lo nuevo entre pasión y diversión.

¿En qué consiste entonces la creatividad para educar entreteniendo?

El término "edutainment" fue acuñado en 1973 por el documentalista Bob Heyman como resultado de la fusión de los términos education (educativo) y entertainment (entretenimiento), cada vez más integrados en la comunicación cultural. Esta palabra hoy agrupa todas las actividades encaminadas a integrar dos objetivos: aprendizaje y diversión.

Wine Edutainment es, por tanto, la fórmula de comunicación que permite a los amantes del vino dialogar con el patrimonio cultural vinculado a esta bebida alcohólica tan especial.

Hay muchas experiencias que se pueden tener en todo el mundo, veamos algunas:

Hoy en día, entrar en un nuevo museo del vino puede ofrecernos una experiencia bastante innovadora en contacto con las nuevas tecnologías. Pero para viajar de verdad es necesario tener una actitud crítica y no olvidar que los museos, como lugares de memoria por excelencia, son ante todo espacios de conocimiento, aprendizaje y estudio, además de placer.

Algunos proyectos museográficos cumplen su misión (narrativa y educativa) haciendo uso de las tecnologías más avanzadas y recientes, con el objetivo de involucrar al público, invitado a aprender a través de experiencias sensoriales en una dimensión cada vez más interactiva y participativa.

Pero, ¿son suficientes estos aspectos para crear proyectos culturales ricos en experiencias significativas? Sí, pero siempre y cuando no se abandone la investigación, que en el caso de un museo del vino puede abarcar diferentes ámbitos: histórico, artístico, antropológico y naturalista, así como naturalmente vitícola, enológico, geológico, etc... Sobre estas bases se podrà desarrollar posteriormente una historia inteligente, emotiva, interesante... y, tal vez, divertida. Entonces podremos experimentar y aprender cosas que no sabíamos de una manera lúdica y divertida.

El enoturista que viaja por placer espera vivir experiencias de calidad, mientras que el público de visitantes de los museos del vino es cada vez más variado entre aficionados, turistas, grupos escolares y estudiosos, aumentando la demanda de quienes, respecto a su modo de vida, disfrutan de su libre acceso. Al mismo tiempo, quieren combinar diversión y cultura, entretenimiento y experiencias significativas. En Mendoza tenemos suficiente material tecnológico y sobre todo humano para proceder a introducir en la industria del vino una cultura pedagógica, creativa y funcionalmente adapta para brindar calidad al turismo que nos visita.

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