Fernández echa más leña al fuego en la nueva crisis que generó con Chile

Argentina se ve comprometida en su relación con los países vecinos y del resto de América por declaraciones con tono partidario y personal del presidente Fernández, sus embajadores o funcionarios. No dio marcha a trás en sus críticas a la justicia de Chile por enjuiciar a un político que es su amigo allí.

El presidente argentino, Alberto Fernández, sigue abonando una crisis diplomática con Chile. Su gestión ha marcado ya numerosos episodios de involucramiento en los asuntos internos de otros países, sobre todo de los vecinos: hizo campaña en contra de Luis Lacalle Pou en Uruguay, lo hizo por Lula en Brasil, enfrentándose a la gestión de Jair Bolsonaro; celebró y felicitó al destituido Pedro Castillo cuando todavía no era proclamado presidente del Perú, por lo que recibió una reprimenda de la diplomacia de ese país. y así, podría hacerse una larga lista en la que Chile está presente más de una vez, sobre todo por las impertinencias del embajador Rafael Bielsa, quien se creyó siempre con derecho a tomar partido dentro de la política trasandina y hasta defendió a un acusado por la justicia chilena como es Facundo Jones Huala.


Fuerte rechazo del gobierno de Chile a dichos de Fernández

El sábado Fernández respondió ante la polémica que generaron sus nuevas críticas a la justicia chilena por la extensión del juicio a su amigo dentro de la política transiana, Marco Enríquez Ominami (ME-O), recalcando que estas no buscaron generar un impasse diplomático con nuestro país y menos enfrentar al gobierno de Gabriel Boric

Desde Santo Domingo, en el marco de su participación en la Cumbre Iberoamericana, el mandatario argenti no replicó de esa forma a los cuestionamientos realizados en Santiago por el ministro de Justicia de Gabriel Boric, Luis Cordero, quien calificó sus acusaciones a los tribunales como "impertinentes" e "impropias". 

Al respecto, Fernández descartó que sus comentarios hayan sido un error. "Creo que el error es del ministro, porque yo tengo una historia que no empezó con el comité de solidaridad por el prolongado proceso de ME-O, tengo una historia que me llevó ver en la cárcel a Lula y a cuestionar los procedimientos de la justicia brasilera". "Y el tiempo me dio la razón. Tengo una historia que me llevó a rescatar a Evo (Morales), cuando tras un golpe lo buscaban para asesinarlo y también tengo una historia reclamando que los DD.HH. los derechos de las personas, sean preservados. Soy un abogado que hace más de 30 años enseña derecho penal", agregó. 

En esa línea, el presidente argentino, quien según comentaron fuentes diplomáticas fue el que propuso aclarar este asunto ante la prensa chilena, advirtió que "todos sabemos que la mejor doctrina indica que los procesos prolongados en el tiempo definitivamente se convierten en injusticia". 

"La justicia ralentizada lo que provoca es una enorme injusticia sobre aquel que es juzgado, que tiene derecho a obtener un veredicto de inocencia o culpabilidad en tiempo y forma", recalcó, junto con lamentar que en Chile existe "una permanente necesidad de mostrar a la Argentina confrontando con Chile"

"Eso es algo que no puede ocurrir, no va a ocurrir por lo menos desde el lado de Argentina. Yo, como Presidente, mantuve muy bien vínculo en relaciones entre ambos países con el presidente Piñera y ahora que está Gabriel Boric, con quien tengo una afinidad mayor solo puedo tener un mejor vínculo", defendió. No obstante, advirtió que "eso no me hace perder de vista que a veces no por culpa de los gobiernos, sino del funcionamiento institucional, en este caso de la justicia, se puedan cometer abusos procedimentales que dañan derechos de las personas. Y este fue el comentario que hice sobre Marco Enríquez Ominami y que lo reitero". 

Desvinculados de Chile, diplomacia ideologista y un pavo real desplumado

"Cuando someten a procesos prologados en el tiempo a personas y ese sometimiento prolongado convierte en rehenes de la justicia a personas que solo buscan un veredicto de culpabilidad o inocencia. Ahora esto no es contra Chile, mucho menos contra el gobierno de Boric y no es entrometerme en la institucionalidad chilena", enfatizó.

Según el Fernández, el objetivo de sus comentarios va en la dirección de "reclamar un derecho, que es un derecho humano. La defensa de los derechos humanos no reconoce fronteras, y en todo caso llamar la atención sobre algo que estoy viendo y me preocupa". 

En cuanto a si abordó este asunto con Boric en el marco de la cumbre, respondió que "tengo el mejor vínculo, el mejor trato con el presidente Boric, tengo por él un enorme respeto personal, pero la realidad es que yo no estoy opinando sobre las instituciones chilenas, estoy opinando sobre los derechos vulnerados de una persona en Chile". "También lo digo respecto de mi país, también critico a mi país. Como a veces los procesos prolongados vuelve rehenes a ciudadanos. Y la verdad es que creo que nadie debe molestarse por eso, porque los derechos humanos no tienen fronteras. Son parte de lo que llamamos el derecho universal", indicó. 

Otro cortocircuito con Chile, ahora por una declaración de Fernández

Dicho eso, el jefe de Estado argentino admitió que "lo he hablado con el presidente Boric y le he aclarado que no es una posición contra el gobierno. Al Presidente lo valoro y lo aprecio. Tenemos una mirada común en un montón de cosas, pero yo lo que siento es que en Chile tenemos una necesidad de hacernos pelear y no entiendo por dónde pasa".

"Un comentario aislado de la canciller (Antonia Urrejola), que para mí fue en un momento de trabajo y que alguien lo puede hacer, más feliz o menos feliz, pero que de ninguna forma puede deteriorar el vínculo entre nuestros países, lo convirtieron en un problema que parecía conducir a la ruptura de relaciones", concluyó.


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